El pasado sábado,
a las 2:00 de la tarde hora de Nueva York falleció quien fuera el director y
columnista del desaparecido periódico The San Juan Star por cuatro décadas,
Andy Viglucci.
En muchas ocasiones
compartí con Andy, a quien siempre recordaré por ser un hombre sin pretensiones,
pero con un alto grado de integridad periodística y sentido de justicia.
En mis años
en la junta de directores del Overseas Press Club, especialmente en los que fui
la presidenta (1999-2000), recibí de Viglucci consejos, críticas constructivas
y apoyo.
Aunque
diferí con él en varias ocasiones, especialmente por mi defensa de los
periodistas en la época en que algunas de las mejores plumas del Star tuvieron que
dejar el periodismo – como Eneid Routté, Lorelai Albanese, Peggy Ann Bliss
y Manny Suárez, entre otros – debido las
cosas que hacía el entonces nefasto dueño que llevó el rotativo a la quiebra,
Gerardo Angulo, Viglucci siempre respetó mis posiciones y jamás criticó el
hecho de que yo fuera entonces empleada de otro medio competidor. Él sabía
diferenciar la paja del grano. De hecho, recibí de Viglucci elogios y críticas siendo reportera de medios competidores al Star, en Caribbean Business y El Nuevo Día. Siempre recordaré las notas que me enviaba.
Sé que
Viglucci trabajó de cerca con algunos de los periodistas más serios que ha
tenido Puerto Rico y que pasaron por The San Juan Star. A las cepas de reporteros
más jóvenes bajo su tutela – como Michelle Kantrow, Xavira Neggers, John Marino y entre otros –
son ejemplo del periodismo ético, valiente y responsable que Viglucci siempre
apoyó, en el que se fomentaba por encima de todo, la imparcialidad.
