Ni el chat de los Brothers con Rosselló ni el actual choque entre Domenech y Negrón Reichard son anomalías. Son evidencia de una cultura política donde las decisiones de gobierno se negocian en chats privados, lejos de la transparencia que exige la función pública.

Francisco Domench y Sebastián Negrón Reichard (Arte Es Noticia PR)
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En Puerto Rico, los chats se han convertido en el equivalente moderno de los archivos secretos del poder. Lo que antes ocurría en reuniones privadas hoy queda registrado en teléfonos celulares, dejando una huella digital de cómo realmente opera el gobierno cuando cree que nadie está mirando.
Los escándalos por filtraciones de chats no son nuevos. Sin embargo, en la isla se han convertido en una ventana privilegiada para observar cómo operan las estructuras de poder detrás del gobierno. Una y otra vez, estos intercambios han expuesto presiones políticas, favoritismos, conflictos de interés y prácticas incompatibles con la transparencia que exige el servicio público.

Supuestos cats entre Domenech y Negrón Reichard (Arte Metro)


















