Demoledor análisis financiero de Birling Capital, basado en el Plan Certificado, demuestra que la crisis en la UPR fue creada por el partidismo y caos interno, pero tiene solución en la propia universidad
Los
11 recintos de la Universidad de Puerto Rico llevan días en protestas y paro. Los
estudiantes exigen la restitución de la fórmula presupuestaria histórica y la
renuncia de una presidenta quien, a excepción de la gobernadora, nadie más
quiere, Zayira Jordán Conde.
El
reclamo de la comunidad es legítimo, pero el problema es complejo. La crisis de
la Universidad de Puerto Rico no comenzó únicamente con los recortes de la
Junta de Control Fiscal. Esa es la principal conclusión de un análisis financiero
publicado por la firma de asesoría fiscal Birling Capital Advisors, LLC.
El estudio titulado “Reestructurando a la UPR: El gobierno no es el único culpable y la crisis no se resuelve con más dinero”, demuestra que la principal institución educativa en Puerto Rico enfrenta una doble hemorragia: una externa, provocada por la reducción de fondos públicos, y otra interna, causada por una estructura administrativa y laboral que nunca se reformó a tiempo.
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El análisis liderado por el principal oficial ejecutivo de Birling Capital, Francisco Rodríguez Castro, plantea una pregunta difícil que el debate público ha evitado: ¿qué pasaría si el gobierno devolviera ese dinero, pero la institución no ha reformado la estructura interna que convierte cada dólar en margen cero?
La respuesta, según el análisis, es que el problema persistiría.







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