Cuando un
gobierno no puede garantizar agua en tiempos de calma, pierde el argumento más
básico de su existencia. Lo que vivimos hoy no explota de golpe. Nos va
comiendo por dentro.
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| Imagen generada con IA |
Publicado en Substack
Hay una
diferencia importante entre un escándalo y una acumulación de fracasos. El
escándalo explota, hace ruido y pasa. La acumulación de fracasos te va comiendo
por dentro, lentamente, hasta que un día el piso cede. En Puerto Rico, el piso
está cediendo.
El agua, primero,
así que empecemos por lo más básico. Todavía hoy, cientos de miles de personas
en Puerto Rico llevan cerca de un mes sin agua potable confiable. No estamos
hablando que esto es porque aquí pasó un huracán o un terremoto. Estamos
hablando de tiempos de calma, sin desastre natural de por medio, y el gobierno
no puede garantizar agua.
Eso lo dice
todo. Cuando un Estado no puede asegurar algo tan elemental, pierde el
argumento más básico de su existencia. Y, sin embargo, si una mira lo que dicen
los medios corporativos estos días, y lo que domina la conversación no es el
agua. Es la pelea entre Francisco Domenech y Sebastián Negrón Reichard.
¿Casualidad? Yo creo que no.
Mientras se
pelean entre sí, nadie está gobernando. Y el agua sigue sin llegar, pero el
tema para los que controlan la narrativa es que aquí el Partido Nuevo
Progresista tiene un gobierno fracturado.