El Pentágono y la administración Trump nos quieren obligar a ver el fusilamiento de un militar en televisión, demostrando que el gobierno de EEUU ya no busca justicia, sino infundir terror.

El presidente de los Estados Unidos Donald Trump y Nidal Hassan, a quien quieren fusilar en vivo por televisión e Internet
Publicado en Substack
Una
pensaría que al 2026 hay límites que ningún gobierno en una supuesta democracia
se atrevería a cruzar. Pero no es así. Todos los días vivimos una sorpresa
distinta. Y lo que acaba de anunciar el Pentágono al confirmar que va a
transmitir en vivo y en directo la ejecución por fusilamiento de Nidal Hasan
—el primer militar en ser ejecutado de esta forma desde la Segunda Guerra
Mundial— no es otra cosa que un acto de barbarie.
Aunque el presidente Donald Trump parece que piso el freno, y ayer dijo que tomará le decisión final de televisar en vivo o no la ejecución de Hasan, como quiera es aberrante. Hay que llamarlo por su nombre, sin paños tibios. Es un asesinato de Estado, televisado.
Que no venga nadie ahora a tuitear o a decir en las redes sociales que uno está defendiendo a Hasan. ¡Por favor! Nadie está cuestionando los horribles crímenes que cometió ni su culpa. El punto no es ese. El punto aquí es la perversión de un gobierno que decide usar las pantallas, los medios y la tecnología para obligar a toda una sociedad a presenciar la muerte en tiempo real.