“Siempre debe haber una diferencia entre lo que hace un periodista y lo
que se reporta por un Iphone o por una red social. La rigurosidad en el trabajo
que se reporta es una diferencia fundamental entre el periodista, el periodista
ciudadano y otras modalidades”, me dijo ayer el corresponsal de guerra Jon Lee
Anderson.
Anderson, quien labora para la revista The New Yorker y acaba de regresar
de cubrir la guerra en Siria, es uno de los corresponsales de guerra más
reconocidos en el mundo por su extensa trayectoria en la cobertura de
conflictos como en El Salvador, Sahara Occidental,
Gaza, Afganistán y Birmania. (Ver su artículo más reciente de hace una semana: http://www.newyorker.com/online/blogs/newsdesk/2012/08/daraya-massacre-in-syria.html).
Además es un laureado escritor y fue quien descubrió durante una
investigación en Bolivia el lugar exacto donde estaban los restos del
revolucionario marxista Che Guevara, lo que provocó que fueran exhumados y trasladados
a Cuba. Esto lo llevó a publicar “Che Guevara: Una vida revolucionaria” (1997),
libro que sirvió de base para la película “Che” de Steven Soldelberg,
interpretada por Benicio Del Toro. Anderson fue también guionista en el filme.