En las
últimas 12 a 24 horas he visto un circo romano en las redes sociales de esos
que conozco bien cuando se activan los odiantes que no se atreven a decírtelo
en la cara y se escudan en el anonimato de las redes para atacar. Es como si
quisieran matar a esa persona. Lo conozco bien, porque a cada rato los
corruptos activan a sus trolls y me pasa, así que hablo con conocimiento como
pocos en este país. Pero a diferencia de otros que simplemente miran hacia el
lado, yo no puedo guardar silencio ante una injusticia.
A Glenn Monroig
lo quieren linchar en el circo romano de la opinión pública porque masacró la
sacrosanta canción “Preciosa” de Rafael Hernández en el concierto de los 500 años
de San Juan. Nada que ver con el arreglo de Cuco Peña o la versión de Marc Anthony,
decían muchos.
Está estipulado
que no fue la mejor canción. Es más, no fue un buen momento para Glenn, la
pregunta es, ¿hay que masacrarlo públicamente por eso? ¿Será que esos que
critican son perfectos o más perfectos que nadie?, pregunto yo.
