
El pasado viernes, 2 septiembre, la prensa publicó que el Banco Popular estaba bajo sindicatura bajo el Banco de la Reserva Federal y la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras (OCIF). La noticia, aunque no era correcta, no necesariamente era falsa.
La noticia es una bomba y prácticamente NADIE en la prensa le está prestando la atención que merece. Para ser precisa, muy pocos en la prensa le han prestado atención y seguimiento a este asunto que toca a tantas personas en el País.
Ese silencio cómplice en los medios podría leerse de muchas formas: como una estrategia para evitar perder anuncios, desconocimiento en la prensa sobre el tema, miedo al impacto que esto podría tener, o a un amapucho o la falta de fiscalización del sector privado por parte de la prensa.