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Friday, December 30, 2016

WIPR y la TV boricua

Cámara antigua en el vestíbulo de la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Pública (Foto del website de WIPR)


(NOTA Esta columna fue publicada originalmente en NotiCel el 13 de diciembre de 2016 - http://www.noticel.com/blog/197970/wipr-y-la-tv-boricua.html ) 



Incertidumbre.  Eso es lo que impera en la industria de televisión boricua en medio de un cambio de gobierno, a dos semanas para el 2017. Y de todos los canales locales, quizás el más amenazado en el presente y futuro inmediato es WIPR y la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Pública.

¿Se privatizará el canal del gobierno o seguirá siendo del “pueblo de Puerto Rico”? ¿Qué dice la administración entrante de Ricardo Rosselló sobre este canal? ¿Continuará siendo la alternativa de educación y cultura ante la chabacanería y el entretenimiento de la televisión comercial? ¿Seguirán apoyando la plantilla de actores, productores y talento local? ¿Apostarán a crear nuevos contenidos para venderlos en otros mercados o buscarán “cortar” lo máximo y dejar escasas producciones locales como se hizo durante el gobierno de Luis Fortuño? ¿Se tardarán más de un año, como hizo el todavía Gobernador Alejandro García Padilla, en definir quién dirigirá WIPR? ¿Vendrá un ejecutivo de ventas de otro canal a dirigir WIPR o será un abogado asesor de campaña de Rosselló como se especula? Estas son preguntas que hasta el momento, no se han contestado.

En esta columna así como en blog homólogo En Blanco y Negro con Sandra, consistentemente a través de los años hemos escudriñado a WIPR porque se trata de una corporación que recibe un promedio de más de $20 millones fondos públicos anuales. Como parte de los análisis de la industria televisiva hemos denunciado la falta de atención a estos medios [que incluyen dos canales principales y emisoras de radio], por la importancia que tienen no sólo a nivel de negocio, sino como vehículos de defensa y promoción de la cultura puertorriqueña. (Ver referencias al final de esta nota). 

La realidad es que WIPR lleva décadas sumido en la politiquería y la inconsistencia, gobierno tras gobierno. Pero, si se es justo, hay que reconocer que en los últimos años ha tenido grandes aciertos porque han enfocado su producto. Han sido tácticos en lo que sale al aire y la programación es de calidad. Tan exitosos han sido en medio de la crisis económica que WIPR ha ganado 13 premios Emmys desde el 2014, siendo el canal que más nominaciones ha recibido en Puerto Rico, por encima de todos los demás canales comerciales, educativos y religiosos.


El actual modelo de negocio demuestra que hay posibilidades con WIPR y que no se debe destruir ni vender.


Edificio de la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Pública en Hato Rey (Foto del website de WIPR)

De hecho, en WIPR han sobrevivido el embate de menos presupuesto, menos publicidad (auspicios en el caso de la televisión pública) y mayor competencia de otros medios y plataformas digitales, que tiene a casi todos los demás canales en Puerto Rico en crisis profunda. La industria de la televisión local ha ido bajando en ganancias consistemente por los pasados 10 años y para algunos canales, como los religiosos por ejemplo, las pérdidas superan el 60%  comparado al año anterior. Varios gerentes de canales consultados anteriormente, estimaron que la publicidad en la televisión está cerca de $155 millones anuales en el 2016.

La administración de García Padilla dejó casi a la deriva a WIPR. Por meses lo tuvo sin nombrar a un gerente y esas funciones las tenía que hacer la relacionista del canal, hasta que nombraron a Cecille Blondet. Su nombramiento fue criticado al principio por sus vínculos con la política, porque permitió programas nuevos con contratos astronómicos, porque cortó algunos programas tradicionales y prácticamente eliminó las transmisiones deportivas (con la excepción de los Juegos Centroamericanos de México), y con ello se perdió la oportunidad de obtener ingresos.

Sin embargo, Blondet le dio oportunidad a algunas personas que trabajan en la Corporación para ascender a posiciones que generalmente eran premios para batatas políticas del partido de turno. Se le atribuye como mayor acierto el devolverle a los empleados el sentido de pertenencia al cambiar dramáticamente las condiciones y ambiente de trabajo tras los años de Ray Cruz y Rúa, que fomentaron un ambiente de miedo y zozobra entre los empleados.

El canal 6 regresó a transmitir conciertos importantes de música clásica y/o popular hecha por la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, lo que permite a las audiencias un contenido distinto. Programas como el de Silverio Pérez, el Myraida Chávez, el de Ada Monzón, el programa experimental científico que se hace desde Mayagüez, y la reestructuración de noticias, entre otros, han incrementado las audiencias. Programas como el de Dean Zayas y el de Jacobo Morales, mantienen audiencias cautivas, y otros como Puertorriqueñísimo o la producción de la película La Llamarada, que han sido éxitos en ventas, demostrando la capacidad técnica, y de creación y exportación de contenidos que hay en WIPR. Entonces, ¿por qué no se continúan estos esfuerzos?

Mientras en WIPR surgen estas interrogantes, en el resto de la industria abundan los cambios. WAPA Televisión sigue sólida disputando el primer lugar de audiencias con Telemundo, pero a WAPA le beneficia la exportación de contenidos a la diáspora, a través de Wapa América. Telemundo han sido tácticos con la mezcla de programas locales y enlatados, y están dando la batalla.

Univisión acaba de nombrar a un nuevo gerente general, Michael Gillepsie, y han hecho cambios en la gerencia. Estos son urgentes porque no acaban de subir en ratings desde que eliminaron Las Noticias hace ya dos años. De hecho, canales como Mega TV, América TeVe y ABC 5 le dan la batalla a Univisión por audiencias con los programas locales que están produciendo.

Sistema TV (Canal 40) representa una competencia fuerte para WIPR, porque sigue aumentando su programación local y es PBS. Mientras que los canales religiosos enfrentan problemas económicos ante la merma de anunciantes y bajas en los diezmos de feligreses que los obligan a hacer telemaratones continuos. A todo esto hay que unirle el aumento en uso de plataformas como Netflix y  Apple TV que compite con la televisión local que los consumidores buscan en sus teléfonos y tabletas. Esto va de la mano con que la crisis los ha hecho recortar servicios de cable televisión.  O sea, hay oportunidades. Sin embargo, hasta que no se vea a la televisión como una industria capaz de generar desarrollo económico importante para el país, no se verán cambios significativos.

Ante todo esto, no podemos olvidar el propósito de la ley que crea WIPR, que dice que es una corporación para fines educativos, culturales y no político partidistas. La propia ley de WIPR dice que deberá convertirse en “casa productora de la industria local de la televisión, siempre y cuando ello no menoscabe la función educativa y la misión pública que está llamada a cumplir”.  ¿No es eso lo que el televidente quiere? Sólo resta por ver si es lo que el nuevo gobierno y la Junta de Control Fiscal permitirán con esta corporación pública.

Referencias:
5)     2015: El efecto dominó en la televisión local (documento) http://www.noticel.com/blog/176426/el-efecto-domino-en-la-television-local-documento.html
8)     2016: Tavin: eslabón en la muerte de la TV boricua http://enblancoynegromedia.blogspot.com/2016/09/tavin-eslabon-en-la-muerte-de-la-tv.html - more

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