¿Traición a la libertad de prensa o “chilling
effect”? Cualquiera pensaría que lo que trascendió anoche es ambas cosas: una
estocada el periodismo y un aviso para que los demás se cuiden. Por eso es que
el carpeteo sin precedente que le hizo la administración de Obama a la agencia
de noticias Prensa Asociada (AP) ha dejado en profundo estado de shock a la
inmensa mayoría de la prensa americana.
Durante dos meses el Departamento de Justicia
encabezado por Eric Holder, interceptó y recopiló en secreto los registros
telefónicos de todos los periodistas y editores de las oficinas de Prensa
Asociada en distintas ciudades, lo que el presidente de la AP, Gary Pruitt, catalogó
como una “intrusión masiva sin precedentes”.
El objetivo del gobierno con las grabaciones
telefónicas era descubrir al “chota”, o al que filtra información a los
periodistas sobre temas que el propio gobierno cataloga como de seguridad
nacional relacionada a una investigación que publicó la AP. La investigación
periodística era sobre una operación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA)
en Yemen que frustró un atentado en mayo de 2012.






