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Wednesday, July 8, 2015

¿Dónde está la oposición?



La quiebra de Puerto Rico va más allá del impacto económico o de la operación del gobierno. Tiene que ver con nuestro sistema político, porque detrás de la bancarrota del ELA, está la quiebra de la oposición. Y ese es el mensaje que se comunica al país: la oposición no existe porque también está quebrada.

Al analizar cómo operan y actúan los que deberían estar fiscalizando la administración de Alejandro García Padilla, se llega a la conclusión de que en este país no existe oposición. Al menos, no estructurada, como debería ser en una democracia.

Ni los partidos políticos de minoría ni la llamada sociedad civil fiscalizan como se esperaría en la crisis económica actual. Por el contrario, actúan a conveniencia, guardando silencio en momentos claves, manteniéndose ausentes ante la opinión pública, sin fiscalizar o dando escasas sugerencias para enfrentar la crisis fiscal.
 

Yo soy boricua, pa' que tú lo sepas

Offensive photo on Page 8 of The New York Daily News

“Yo soy Boricua, pa’que tú lo sepas,” (I am a Puerto Rican, so you know it) seems to be the eternal chant of Puerto Ricans everywhere. And year after year, that’s exactly what thousands of voluptuous Boricua women sing while moving their buttocks in cadence with the upbeat rhythms of ‘reggaeton,’ and salsa that mark the never-ending, procession-like march down the Fifth Avenue in New York City known as the National Puerto Rican Day Parade.

Women dressed in second-skin clothing adorned with the red, white and blue colors of the single-star banner, or traditional “jíbaro” costumes, wave small flags while wearing little crowns or baseball caps and wave to the crowds as they dance on top of the floats sponsored by such companies as Goya Foods, and Coors Light, is another hallmark of the parade, something that for many symbolizes Puerto Rican heritage.

For others, the parade is a chance to be on TV or close to famous Puerto Ricans including Benicio Del Toro, Jennifer Lopez, Ricky Martin and Marc Antony. Politicians of Puerto Rican descent from both the island and the mainland also attend as a means or remaining connected to the community in a nationally broadcasted platform.

But, as has happened in the past, there has been controversy leading up to the often 
beleaguered Puerto Rican Day Parade, but instead of the allegations of embezzlement or fraud that were alleged two years ago and led to the dismissal of the board of directors by the Attorney General, this controversy is about how one of the parade’s media sponsors portrayed the event’s participants and the outrage and humiliation that it’s garnered.

The controversy started when the New York Daily News‘ ran a Page-eight photo featuring two topless, g-string-wearing women with “Puerto Rico” and “Boricua” written on their buttocks in body paint with a cutline of “Rear view of the parade”. While this picture was associated with the June 14 parade by the Daily News, it turned out that the picture wasn’t even taken at the event.

So obviously, the community got pissed. There were massive protests outside of the paper’s headquarters; complaints were quickly made public in the New York Hispanic media — especially on radio and television — and the hashtag #BastaYa (Enough) was promoted on social media.

Community leaders, elected officials and the board of directors of the parade demanded a public apology on the newspaper’s front page, but the paper did not comply.

It was not the first time that the New York Daily News has published images or comments that have been offensive to the Puerto Rican community without issuing an apology. In 2014, they published a humiliating cartoon that promoted negative stereotypes.

Los boricuas: Plato de segunda mesa



Gob. Alejandro García Padilla en el mensaje (Foto END)


El gobierno colonizado es colonizado hasta para darle información a su propia gente. Primero le hablan al imperio, y después que se crea el caos, lo que sobra es para el pueblo, como plato de segunda mesa.

Desde el domingo, cuando comenzaron a salir las noticias de la debacle fiscal en la prensa americana e internacional, hasta el mensaje grabado que emitió el Gobernador Alejandro García Padilla el lunes, todo ha sido una sucesiva cadena de eventos en los que la comunicación ha salido distorsionada, errada e inefectiva. Es como si lo único que importara es lo que se le tiene que decir a los amos del norte, o sea, a los bonistas, y los puertorriqueños, que se traguen el resto. Es una falta de respeto al pueblo.

Todo esto tiene un impacto nefasto en la proyección del país. De hecho, la prensa internacional ha puesto el interés en los problemas económicos publicando cientos de noticias de Puerto Rico desde hace meses, como reportó el Centro de Periodismo Investigativo  de Puerto Rico . Pero a nivel local todo es en cuentagotas, con favoritismo a los medios afines, y en total menosprecio de la mayoría de los periodistas.

García Padilla, quien ha establecido una política de obviar y tratar de evadir a la prensa del país últimamente, y sólo filtra información a través de sus escasos portavoces en determinados medios, la semana pasada dio cara a los periodistas en Estados Unidos antes que a los locales.

Por eso la noticia de la crisis fiscal y el informe de la economista Anne Krueger salieron primero en el periódico británico The Guardian. Después lo cogió The Washington Post, el Business InsiderFox Business News, hasta Al Jazeera, entre muchos otros, y terminó con la declaración abierta del gobernador a The New York Times de que la deuda es impagable. En el camino, las acciones de los bancos locales cayeron por el piso.

El lunes, desde La Fortaleza se citó a los políticos para presentarles el Informe Krueger, pero el propio García Padilla no asistió al evento. Luego en la tarde, el Primer Ejecutivo se presentó un mensaje grabado que comenzó mal.  Lo anunciaron que sería a las 5:30 y se retrasó. La impuntualidad en un mensaje que debía ser transcendental, fue criticada hasta por The Wall Street Journal.

Se colgó la Judicatura

Juez Ramírez Lluch. (Foto NotiCel)

La forma en que se suicidó el juez José Ramírez Lluch simboliza, lamentablemente, el ahorcamiento de nuestra Judicatura. Ellos mismos se han ahorcado.

Los jueces se han colgado por establecer castas entre unos pocos, por promover la politiquería y por mantener mecanismos injustos que abonan a la desinformación y no educan al país.

Y los medios noticiosos, en vez de interpretar el dramático acto del conocido juez como símbolo de un mensaje mayor sobre lo que ocurre al interior de los tribunales, optaron por lo más fácil: enfatizar en el morbo, falta de profundidad y crear un ambiente de circo con una trágica muerte.

Pero lo verdaderamente triste en todo esto ha sido el silencio de los que mandan en la Judicatura que han preferido callar sin dar explicaciones, permitiendo toda suerte de especulación. Luego, algunos se fueron a dar golpes de pecho en sus salas o en el velorio del juez sin darse cuenta de que no cargaron el féretro. El féretro los cargó a ellos. Se demostró así la injusticia que impera en esta rama de gobierno.

Precisamente en esta Semana de los Abogados (22-26 de junio) en la que se debería celebrar la profesión legal en Puerto Rico, el caso del juez Ramírez Lluch nos demuestra que aquí no se dice nada, todo se filtra, no investigan a los que tienen que hacerlo y el perjudicado, queda sin derechos.

¿Por qué se desinformó diciendo que había una querella contra Ramírez Lluch? ¿Por qué no se explicó que era una queja, no una querella? ¿Existe un informe? Si no estaba completo en informe, ¿por qué se filtró? ¿Cuál fue el interés en filtrar eso? ¿Quién lo filtró? ¿Se filtró porque era un caso de índole sexual? Si fue así, ¿acaso no tenemos una jueza en el Supremo que es lesbiana? ¿Por qué a unos sí y a otros nos? ¿Le dieron al juez espacio para defenderse o se le negó como impone el reglamento? ¿En qué se parece o se diferencia la renuncia de Ramírez Lluch a la administración del Tribunal de San Juan a lo que pasó con la anterior administradora en el Tribunal de Bayamón? Son muchas las preguntas sin responder porque se logró lo que la casta en el poder judicial siempre quiere: el silencio.

Si se fuera a comparar esto con otros casos, ¿por qué no hubo filtración en el caso del juez de Aguadilla, Manuel Acevedo, contra el que había varias quejas y querellas? Acevedo es hoy convicto por coger dinero en el caso del contable Lutgardo Acevedo a cambio de que lo absolviera en un caso de homicidio. ¿Será acaso que ese juez Acevedo está hablando de lo que pasa en otras regiones judiciales? ¿Es cierto que vienen más jueces a ser investigados? ¿Por qué el silencio de los federales?

Mingos, ‘embarraos’ y Kardashians

Kim Kardashian en la portada de Paper Magazine.

Muchos de los que trabajan en los medios informativos en este momento caen en una de tres categorías: mingos,  ‘embarraos’ o Kardashians. Algunos caen en más de una o hasta en las tres.

Les llaman periodistas, pero en realidad no lo son. Son gente que podrá tener el título universitario, la credencial que da el gobierno, o la identificación de reportero de un medio, pero no ejercen la función con la responsabilidad que eso conlleva. Es una cuestión de actitud. Y eso, el gobierno lo sabe y se aprovecha.

El gobierno se beneficia de esas categorías de pseudoperiodistas para seguir impulsando su agenda de manipulación, desinformar al país de las cosas que pasan, pretender embobar a las masas, y de paso, engañar a todos. El problema es que ya no hay un monopolio de la información ni dominio absoluto de las audiencias. Ningún medio puede contarlo todo porque el quinto poder lo cambió todo. La Internet con sus redes sociales le dan en la cara a los que no hacen bien el trabajo ni ejercen su función social, sea gobierno, sea empresa, sea medio informativo o sea periodista. Esa es la realidad.

Pero a pesar de tanto acceso a que el público escoja su propia información y fiscalice al que lo hace mal,  como quiera, abundan los informadores que caen en una de las tres categorías.

Los buscones en los medios



James Méndez vendiendo dinares de Irak por televisión local.
El allanamiento que hicieron las autoridades federales en el negocio de venta de dinares de Irak es sólo el comienzo de lo que se prevé pudiera ser el escándalo más grande de fraude con vínculos en los medios de comunicación en el país.

Al incautar los archivos digitales y los documentos, las autoridades tendrán la lista de quién pagó, quién estuvo involucrado, cuánto dinero se le pagó a los medios a través de pautas publicitarias, y cuánto se le pagó a periodistas, artistas y otras figuras públicas para promover la venta de dinares. Además se podrá establecer si todo esto se hizo de manera legal o ilícita.


En otras palabras, se verá cómo se estableció un esquema para utilizar a los medios de comunicación en Puerto Rico para engañar al público en un aparente fraude, y por esta razón la noticia acaparó el interés de medios internacionales como CNN y The Huffington Post, entre otros.


Los medios locales cubrieron el allanamiento como la noticia del momento, pero no han investigado y han optado por guardar silencio sobre las repercusiones. Tampoco han orientado a los consumidores que compraron dinares y perdieron su dinero. Todo esto responde al miedo de algunos y al silencio cómplice de otros. Sin embargo, el allanamiento de agentes del Negociado de Investigaciones Federales (FBI, en inglés), luego de que un Gran Jurado emitiera una orden sellada la semana pasada, también podría ser el detonante para identificar a otros buscones que usan a los medios de comunicación en sus estafas. 


Los buscones mediáticos


¿Y quiénes son los buscones en los medios? En el argot boricua, un buscón es el que vela güira, el que hace trampa y se cuela hasta que convence, presentándose como líder, como bueno o como figura respetable. De esos abundan en los medios y el público cae como presa entre sus garras.


Como consumidores de medios, son muchos los puertorriqueños que le creen ciegamente a esos buscones.

El efecto dominó en la televisión

 
Cambios dramáticos se anticipan para todos los canales de televisión en Puerto Rico incluyendo fusiones, trueques en el número en el que salen las señales al aire, ventas de canales y hasta la posible desaparición de televisoras, pero poco se habla del tema porque en los medios nadie lo discute.

Se trata de la eliminación de espacio en el espectro de banda ancha o la frecuencia por la que los canales transmiten su señal para dárselo a los proveedores de Internet en toda la nación americana. Este proceso  ha sido ordenado por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, en inglés) e inicia el próximo mes de septiembre, según se constató.

El efecto dominó que este cambio tendrá en Puerto Rico está por verse pero ha generado mucha preocupación en la industria, según se constató en conversaciones con tres gerentes y un vicepresidente de ventas de cuatro canales locales. Coincidieron en que es un cambio casi tan grande como cuando pasó la transición a digital, pero aquí nadie lo ha hablado, según los ejecutivos.

Y lo que es peor, para muchos esto ha pasado inadvertido ante la crisis fiscal que vive el País. De hecho, muchas cosas en la industria televisiva andan trastocadas. Por ejemplo, aunque junio tradicionalmente es el mes de la televisión y siempre se celebra una semana conmemorativa, pocos gerentes de televisoras comerciales sabían que este año la Semana de la Televisión será del 4 al 10 de octubre, según se confirmó en la Oficina de Proclamas del Departamento de Estado. La fecha se movió para que coincida con el aniversario de WORA-TV, estación a la que se le dedicarán las festividades.

En septiembre iniciará formalmente el proceso para dar paso a la primera subasta de espectro para los canales cuya fecha final se movió para enero del 2016. http://myinforms.com/en-us/a/7389050-fcc-postpones-auction-of-broadcast-tv-spectrum-to-2016/