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Friday, August 10, 2012

El futuro es ahora: Parte 2


Una cosa es hablar y quejarse, y otra es actuar. Cuando Luis Francisco Ojeda renunció en vivo en WAPA-TV a su segmento de televisión en el año 2009, la mayoría de los periodistas, relacionistas, profesores de comunicación, publicistas y muchos otros vinculados a los medios de comunicación se quejaban de la situación en los medios y la crisis que se vivía entonces. Poco ha cambiado en estos tres años.

Como secuela a la búsqueda de artículos y ensayos que he escrito sobre el tema del periodismo y de los medios de comunicación, me topé con este segundo artículo que publiqué en el 2009. Este también fue publicado originalmente en mi página de Facebook, pero luego salió en un blog de periodismo llamado Calahondo. Lo comparto aquí con ustedes:


Nos quedamos sin radio, prensa y televisión local... y en parte, somos los culpables

Hace exactamente un mes, el 17 de mayo pasado - día en el que mi apreciado amigo Luis Francisco Ojeda renunció, en cámara, a su sección de La Descarga del ahora reinventado programa Mediodía Puerto Rico de WAPA TV -  sentí uno de esos momentos en los que a uno se le hincha el corazón por tal despliegue de dignidad y de respeto.

Desde entonces, lo que más he sentido ha sido una mezcla de pena por lo que ocurre en los medios de comunicación de mi país, solidaridad con mis amigos desplazados y profunda frustración porque son pocas las acciones afirmativas que veo.

Nos quejamos y nos quejamos, pero pocos hacemos algo al respecto.

“Renuncio antes de que me bote un extranjero”, dijo Ojeda, con su peculiar estilo, al explicar la crisis que se vive aún en ese canal que se vende “Como Tú Boricua”.

Con la llegada del  jefe de programación, el peruano Jimmy Arteaga, los cambios en WAPA TV fueron radicales, sacando actores, talentos, técnicos y otros profesionales para darle espacio, mayormente, a su esposa, Mónica Cevallos, quien comenzaría un talk show.

A partir de entonces y hasta este momento, la conversación personal y cibernética más constante que he tenido entre amigos, colegas, ex compañeros periodistas y comunicadores, se centra en los cambios que están ocurriendo en los medios noticiosos, matizados por la preocupación por la incesante ola de despidos, la falta de fiscalización y profundidad noticiosa, y los conflictos obrero-patronales en varios medios del país.

Otros temas subyacentes, pero igual de importantes, lo son la dinámica actual  que se vive en los medios noticiosos por la injerencia y presencia constante de extranjeros en puestos clave tomando decisiones sobre la información que consumimos, y la baja calidad del producto, ya sea noticioso o de programación.

En todo este tiempo, mi pensamiento más consistente ha sido que si en Puerto Rico nos estamos quedando sin radio, sin prensa y sin televisión local, en parte, es porque nosotros mismos lo permitimos. En parte, somos nosotros los culpables de que esto ocurra.

Sí, somos los culpables porque no nos damos a respetar y porque tenemos miedo.

No nos atrevemos a asumir posiciones ni a crear  espacios,  y estamos más listos a criticar que a construir. Es como si fuera una olla de agua hirviendo llena de jueyes que se halan uno a otro para tratar de salvarse sin pensar en el que está arriba.

Situación actual

Más allá de los cambios en WAPA TV, la  crisis en los medios es general y no se detiene.  En los últimos dos años, estos son algunos de los sucesos más dramáticos:

  1. Despidos en Univisión (Canal 11) y tranque laboral,  posterior eliminación de algunos programas de noticias y otra programación local en Univisión.
  2. Cierre del periódico Vida Actual de Casiano Communications.
  3. Despidos de más de 80 personas del noticiero de Telemundo, Canal 2, y la eliminación de ediciones matutinas y de fines de semana.
  4. Cierre de la revistas Imagen y Buena Vida de Orlando.
  5. Cierre de El Nuevo Día de Orlando.
  6. Cierre de The San Juan Star.
  7. Eliminación de unidades de investigación en varios periódicos locales.
  8. Eliminación de programas locales en Univisión TV.
  9. Despidos de empleados en diferentes áreas de El Nuevo Día, Primera Hora y El Vocero, incluyendo reducciones en las plantillas editoriales.
  10. Serios problemas económicos que redundan en la eliminación de programas o el cambio constante en emisoras radiales.
  11. Despidos o cambios en SBS Radio, Uno Radio Group y Radio Reloj. Cierre de Acción 1600.
  12. Anuncios de despidos en WIPR.
  13. Cierres y despidos en las revistas Vea y TV Guía.
  14. Tranque laboral en El Nuevo Día.
  15. Eliminación del Departamento de Circulación en El Vocero.
Estos son sólo algunos de los cambios más dramáticos, pero hay muchos otros más silentes que continúan porque ahora se vive una especie de régimen del terror en el que los empleados no preguntan y, particularmente en noticias, se limitan a seguir instrucciones convirtiéndose de paso, en una especie de máquinas, no-periodistas.

Aunque todo es cíclico y en otras décadas ocurrieron situaciones similares (como cuando cerró el canal 7 o el periódico El Reportero), el cuadro actual no tiene comparación porque no se ha detenido y no hay espacios alternativos para ubicar a los desplazados.

Pero hay alternativas como lo que pasó en el caso de WAPA TV, un fenómeno que las universidades tendrán que analizar. Se formó un pequeño tsunami por críticas y comentarios del público en la radio o cartas en periódicos, y otros, como yo, que optamos por desahogarnos, abriendo discusiones en Facebook. En cuestión de tres semanas se formó una campaña en la que personas de Puerto Rico y de sitios como California, Venezuela y Madrid inundaron los correos electrónicos reclamando a los dueños del canal y a los anunciantes que respetaran al talento y al gusto local, y finalmente, se canceló el programa de Mónica Cevallos.

Yo me enteré de la cancelación precisamente cuando me topé con Luis Francisco Ojeda y su productor, Luis Rolón, en la  emisora WKAQ. Ojeda me dijo que habían cancelado el programa ante tanta crítica.

“Se fue Mónica. El pueblo se dio a respetar”, le dije a Ojeda y él me contestó “Ojalá que lo hagan para otras cosas”.

Su frase me dejó pensando, bastante. Pensé que tenemos tres problemas fundamentales.

Primer problema: nos mandan otros

El primer problema es que  no tenemos control sobre nuestros medios de comunicación. Sí, sé que es un asunto político, pero es la pura verdad.

Primero la FCC nos dice qué hacer cómo hacerlo y hasta donde llegar. Luego, corporaciones foráneas son los dueños de nuestros medios.

En televisión, por ejemplo, con excepción de los canales religiosos de de WIPR (que debería ser local pero no lo es), todos los demás pertenecen a dueños foráneos.  Con la radio sucede igual y en la prensa escrita, son dueños locales pero no necesariamente responden a los interés des del país porque la agenda la establecen extranjeros.

El interés primario es el “rating” o la venta, y el secundario es el contenido. No seamos ilusos porque los medios son empresas que necesitan dinero para operar y se basan en los ratings, así que si el programa tiene mujeres enseñando de más, vende. Si es “educativo”, no vende.

Si el “talk show” es de polémicas político-partidistas, vende. Si es de análisis, no vende. ¿Investigación?, supuestamente no hay dinero para eso.

Si la portada no es escandalosa, el periódico no vende. ¿Dónde quedó el trasfondo o el seguimiento? La mayoría de las veces, en el zafacón.

Pero esto se puede solucionar.

Si el público se une e inician campañas exigiendo más calidad, como pasó en WAPA, las cosas cambian.

Segundo problema: Nos criticamos nosotros mismos

Somos nuestros peores críticos y por ende, no apoyamos lo que se hace aquí.

Decimos que la programación local es floja, pero preferimos el cable TV.

Criticamos a la prensa, pero no escribimos constantemente para que mejoren el contenido.

No nos gustan los analistas políticos, pero seguimos sintonizando las emisoras que sacan a los reporteros para meter a los analistas.

Y hasta los periodistas caen en eso. Puedo dar mi testimonio personal. Cuando decidí dejar mi trabajo en El Nuevo Día y unirme al también periodista Pepo García para hacer una firma de consultoría, muchos nos llamaron valientes, pero otros nos tildaban de “vendidos” o “traidores”.  Nunca entendí por qué lo hacían si jamás hemos tenido cuentas de políticos ni de gobierno.

Sólo sé que yo no hubiera podido quedarme trabajando con el ambiente laboral que existe hoy en casi todos los medios noticiosos. Me hubieran botado hace tiempo porque jamás me quedaba callada por salvar un trabajo, y cuestionaba todo. ¿No se supone que ese sea el espíritu de un periodista?  Yo nunca tuve miedo.

Aunque entiendo las motivaciones y las necesidades individuales para uno proteger su empleo, la realidad es que muchos compañeros periodistas (artistas, técnicos y otros), no son solidarios con su misma gente.

Sé, por ejemplo, que Univisión planifica crear cuatro nuevos programas televisivos locales. Eso hay que respaldarlo, no se debe criticar. De igual forma, aunque no nos guste lo que pasó en WAPA y la forma en que sacaron al talento local, si se crean nuevos espacios, significan nuevas oportunidades.

Tercer problema: El miedo nos inmoviliza y no vemos que el mundo cambió.

Pepo García siempre dice que en Puerto Rico nos tienen adoctrinados para ser empleados. Desde niños en la escuela nos enseñan que Puerto Rico mide 100 por 35, que no tiene ríos navegables y que cabe 13 veces en Cuba. En fin, que somos pequeños.

Pienso que esa noción la tenemos en las venas y se traduce en que nos acostumbramos a depender de otros y a no asumir riesgos. Preferimos ser empleados  a ser jefes.

No entiendo cómo la prensa local puede elucubrar sobre el hecho de que tenemos un descendiente boricua en el espacio y otra a punto de entrar en el Tribunal Supremo de los EEUU, pero esos mismos periodistas no se lanzan a crear espacios para ellos.

Por eso siempre digo que hay que respaldar iniciativas como las que han hecho los colegas en el Puerto Rico Daily Sun, que se atrevieron a crear un medio cuando cerró The San Juan Star. O la del Centro de Periodismo Investigativo, por Internet, que por lo menos publica artículos de contexto, y esperamos que pronto empiecen a colocar investigaciones.

Si criticamos la prensa, es hora de que tengamos los pantalones y las faldas bien puestos para salir de la zona de confort y de complacencia, y reinventarnos.

El mundo cambió.

La crisis local en los medios no es exclusiva a Puerto Rico. La Internet está haciendo estragos en todas partes y la gente se tiene que adaptar al cambio.

Tenemos que buscar oportunidades y crear espacios.

Quisiera que se me hinchara el corazón por el despliegue de valor y de respeto que nosotros mismos, como puertorriqueños, logremos hacer en los medios de comunicación aquí.

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