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| Fotos del Gobernador Ricardo Rosselló y familia con organizadores de evento en recordación por los muertos del huracán María. (Fotos por Alina Luciano en las redes sociales) |
El
equipo de propaganda de La Fortaleza lleva desde la semana pasada en
"damage control mode",
necesitan controlar daños. Control de daños por la Ley 80, control de daños
por el estudio de la Universidad de Harvard, control de daños porque la imagen
y la credibilidad del Gobernador está en entredicho por el manejo del tema de
los muertos tras el huracán María.
Pero
reflexionando con detenimiento en la forma en que han intentando manipular la
comunicación al pueblo, y proyectar la imagen del Gobernador, no puedo menos
que concluir que el estado de crisis no los deja reaccionar adecuadamente. Y como sé que algunos de esos componentes en
la maquinaria de propaganda de Rosselló
se creen que son de la realeza o que están proyectando a monarcas o a artistas,
y piensan ser parte del "jet set" en una colonia venida a menos como
lo es Puerto Rico, tengo que compararlos con lo que le pasó en una ocasión a
una verdadera reina. Me refiero a la reina Isabel de Inglaterra.
Pero
no es ahora, en medio de la vorágine que persiste entre algunos por la reciente
boda de Harry y Meagan. Me refiero a la crisis que vivió esa monarquía y cómo
tuvieron que hacer un control de daños sin precedentes cuando murió la princesa
Diana.
Diana no era oficialmente de la familia real, tras su divorcio de Carlos, pero la gente la veía así. En aquel momento la princesa se había divorciado, pero miles de personas
llenaron las calles cerca de Buckingham de flores y millones de personas en
todo el mundo seguían la noticia. La reina y la monarquía guardaban silencio.
Pero la presión pública fue tan fuerte, que tuvieron que claudicar. Entraron en "damage control mode".
A
la reina no le quedó más remedio que actuar para guardar las apariencias, apaciguar a todo un pueblo que se le iba en contra, y lucir bien para tratar de salvar su reputación. Más que nada, la reputación de la Casa Real.
Primero ella tuvo que salir con su madre a ver las
flores frente al palacio. Luego sacó a los nietos a verlas. Después emitió un
mensaje en vídeo a la nación, y terminó con un velorio y entierro a la altura
de una princesa de todos. Todavía se recuerda a los príncipes caminando tras el
féretro de su madre.
Eso
mismo es, en menor medida, lo que ha tenido que hacer La Fortaleza y el propio
Rosselló ante el descontento generalizado en todo el país por la negativa a
aceptar los muertos, por el rechazo al estudio de Harvard, y encima, por el
tuit de la Primera Dama Beatriz. Cuando se anunció el evento de recordación de
los muertos en el que se colocarían zapatos de los fallecidos frente al
Capitolio, Beatriz Rosselló pidió en su red en Twitter que le regalaran los
zapatos para ella regalarlos a los niños cuando estuviera regalando mochilas y
libros en el " back to school" .
O sea, imagínese esto: la Primera Dama
poniéndole unos zapatos de una señora que murió por un alud en Utuado o de una joven que murió porque no le
llegaron sus medicinas. De eso es lo que se trata. La falta de sensibilidad al
dolor, de respeto por los muertos y de escrúpulos de esos asesores de
propaganda.