El principal albergue de mujeres maltratadas en Puerto Rico enfrenta una demanda de ejecución hipotecaria, pero sostiene que defenderán su gestión y se mantienen dando servicios
La Casa Protegida Julia de Burgos, Inc. se enteró
por los medios de comunicación, de una demanda presentada por Bautista REO PR
Corp., relacionada con la hipoteca de una propiedad de la organización. Los
portavoces de Casa Julia aseguran que no han sido emplazados, y en un comunicado
de prensa, sostienen que siguen dando servicios.
El viernes, En Blanco y Negro con Sandra compartió en sus redes sociales un artículo que salió ese mismo día en el medio de noticias económicas News is My Business, de la periodista Michelle Kantrow, con el titular “Casa Protegida Julia de Burgos faces foreclosure lawsuit”. La noticia daba cuenta de que el albergue de mujeres maltratadas enfrenta a una demanda de ejecución hipotecaria por la entidad Bautista REO PR Corp., que adquirió las carteras de préstamos de Doral Bank, y le está cobrando a Casa Julia unos intereses montantes a $232,450.
“Casa Julia atenderá esta situación con la responsabilidad, rigurosidad y transparencia que le caracterizan. Lo que está en juego son servicios que salvan vidas en Puerto Rico”, expresó Flora Guzmán García, presidenta de la Junta de directoras de Casa Protegida Julia de Burgos, en el comunicado de prensa emitido el fin de semana.
“Por respeto al proceso judicial y para proteger los derechos de la organización y de las personas a quienes sirve, Casa Julia no litigará este asunto en los medios. Sin embargo, ante la información publicada y la preocupación legítima de nuestra comunidad, resulta indispensable aclarar varios hechos”, añadió.
También aseguraron que “Casa Julia ha actuado de buena fe y con responsabilidad”. Las obligaciones objeto de la controversia se originaron en préstamos de hace casi tres décadas, y la organización ha realizado gestiones formales para atender este asunto. Aun así, la respuesta fue una demanda que solicita la venta en pública subasta de la propiedad, sin que la organización hubiese sido escuchada ni notificada formalmente.
“Nuestra representación legal se encuentra analizando la demanda. Casa Julia comparecerá oportunamente ante el tribunal y ejercerá todos los derechos y defensas que le correspondan para proteger su misión. La pulcritud administrativa y el manejo de las finanzas de Casa Julia han sido reconocidos, y el respeto hacia la organización la ha acompañado desde su fundación. Esta demanda no guarda relación con las propuestas ni con los fondos estatales o federales que administra la organización”, agregaron en el comunicado.
Esta demanda es realmente alarmante dada la trayectoria de servicio impecable de Casa Julia en Puerto Rico, un país donde la tasa de violencia de género es tan alta. Cada año se reportan entre 7,000 y 8,000 casos de violencia doméstica ante la Policía de Puerto Rico. Entre el 82% al 85% de las víctimas son mujeres. Según datos del Departamento de Justicia y del Instituto de Estadísticas, una de cada cuatro mujeres víctimas de violencia de género en la isla se encuentra en un nivel de peligrosidad severo o extremo, con riesgo directo de feminicidio.
El Observatorio de Equidad de Género documenta decenas de feminicidios anuales (incluyendo feminicidios íntimos, no íntimos y muertes bajo investigación), registrando entre 40 y 50 casos anuales en los últimos años. Los tribunales atienden anualmente más de 10,000 solicitudes de órdenes de protección por violencia de género o abuso.
Casa Julia lleva 47 años salvando vidas. Fue el primer albergue para sobrevivientes de violencia doméstica en Puerto Rico y América Latina, y cada año sirve a más de 500 personas. Detrás de esa cifra hay mujeres, niñas y niños para quienes una puerta abierta es la diferencia entre la violencia y una nueva vida.
“Según disponen los protocolos de seguridad de los albergues y las disposiciones de confidencialidad de la Ley de Violencia contra las Mujeres (VAWA, por sus siglas en inglés), y por razones de protección a la vida de las sobrevivientes, Casa Julia no divulga la ubicación ni el uso de sus facilidades. Solicitamos a los medios y a la ciudadanía no difundir información que pueda identificarlas. La confidencialidad de un albergue salva vidas”, expresó la portavoz del albergue en el comunicado.
“A nuestra comunidad le decimos: gracias. Cada gesto de solidaridad nos recuerda que Casa Julia no está sola. Esta Casa se ha sostenido gracias a Puerto Rico, y con ese respaldo seguiremos abriendo nuestras puertas a cada mujer que necesite protección. Confiamos en que este asunto tendrá una pronta y justa solución para todas las partes”, añadió Guzmán García. Estas son las únicas expresiones de Casa Julia sobre este asunto. Esta es la casa que salva vidas. Casa Julia sigue abierta. Casa Julia sigue sirviendo. Casa Julia sigue aquí.
“A las
sobrevivientes: Casa Julia sigue operando. Si tú o alguien que conoces necesita
ayuda, llama a la línea confidencial 24/7 al (787) 548-5290”, añadieron.


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