Puerto Rico no está dormido; la calle bulle en la diversidad de sus comunidades. El error histórico es exigirle al 2026 que repita el libreto de 2019 en lugar de organizar la indignación de hoy para construir el país del futuro.
Dicen que el pueblo de Puerto Rico está dormido e inmóvil ante la corrupción y el desplazamiento, y no es cierto. Ayer hubo una manifestación recordando al prócer Ismael Guadalupe en Vieques, y una limpieza de playas y manifestación en Cabo Rojo. La Colectiva Feminista denunció el jueves la inacción judicial contra los feminicidios en el tribunal en Hato Rey. El viernes ciudadanos se levantaron en Vega Baja contra la torre de telecomunicaciones que afecta un mogote y sus vidas. Y el sábado y ayer domingo, en el Viejo San Juan, la gente se tiró a protestar contra el gobierno.
No son las únicas. La semana pasada también hubo protestas de padres de estudiantes de Educación Especial, que los dejaron sin clases ni servicios. Además, venimos de semanas de una huelga y protestas en la Universidad de Puerto Rico que tanto el gobierno como la prensa corporativa intentaron minimizar, ignorándolos o cubriendo sólo lo mínimo. Y a finales de marzo se estimaron en sobre 48,000 los manifestantes en San Juan contra la construcción del proyecto Esencia en Cabo Rojo y otros proyectos.

