Luis Dávila Colón en NotiUno atacó a la legisladora del PIP y a la senadora PNP Roxana Soto-Aguilú; Rivera Schatz repartió odio, a días de polémica en WKAQ entre Rubén Sánchez y Leo Aldridge
La Rep. Nelie Lebrón habla en rueda de prensa, rodeada de líderes del Partido Independentista Puertorriqueño, incluyendo a la derecha, la Rep. Adriana Gutiérrez
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El odio anda suelto y su veneno se riega por las ondas radiales. Es increíble que en un país tan violento como lo es Puerto Rico, seamos rehenes de ese odio en los medios. Hay que fiscalizar al gobierno y a los funcionarios electos. Hay que hacerlo duro, con las debidas evidencias, pero una cosa es esa y otra, ser bocina para incitar al odio, regar insultos, y promover que en este país impere el racismo, el sexismo y el edadismo.
La semana pasada fuimos testigos de la degradación más repugnante. El ataque contra la representante Nelie Lebrón por parte del analista Luis Dávila Colón no fue un simple comentario; fue un asalto cobarde, un cóctel tóxico de misoginia, racismo y discriminación por edad y género.
Eso ocurrió en la cadena NotiUno cuando Dávila Colón hizo despliegue de su machismo y sexismo cuando criticó el plan de la legisladora para atender la crisis por el calor extremo en el país. Días antes el país escuchó algo parecido en WKAQ cuando el periodista y presentador Rubén Sánchez usó un epíteto contra Leo Aldridge. Ambos casos me afectan en lo personal, porque conozco bien a todos los aludidos, pero la amistad no puede ocultar el deseo de que el odio se detenga ya.








