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Tuesday, January 3, 2012

El país de mi hija



Comienzo de año con la misma violencia con la que acabó el anterior.
Un policía muerto tras recibir un disparo en la cara. Una chica de 15 años lucha por su vida tras recibir el año junto con una bala perdida. Ráfagas de tiros captadas por vídeo que salen hasta en CNN, que primero desmienten, pero ahora dice una líder comunitaria que fueron disparos de “salva” de una película que supuestamente filman en el caserío en un 31 de diciembre. Sí, claro.


Y mientras pienso en eso, mi hija me peina el pelo. El cepillo lo pasa por mis pasas, ya estiradas a fuerza del blower y la keratina, y ella juega al mismo amor que ve en mi cuando la peino en las mañanas.
Me pasa el cepillo y pienso en la película que se filmó en el caserío. En el vídeo de YouTube y las varias parodias que salieron poco después. Y pienso en las balas de “salva”. Si, claro. De salva.

¿Y quién se salva de este país donde para ser  ”alguien” tienes que esnuarte a lo Maripily o decir sandeces a lo Andrea De Castro o ser un ex político que niega ser gay como Arango para que puedas salir en televisión? ¿Cómo se salva a un país donde si no eres del clan, no entras – sea el clan que sea – el de los blanquitos que gobiernan, el de los bichotes que mandan, el de religiosos que dicen quien se salva o no?
Y pienso que con los tiros en Covadonga se da de nuevo el pretexto para seguir estigmatizando al caserío, y ahora con Papo Christian que va y que a investigar. ¿Pero y por qué no se meten con los pejes gordos? Yo también escuché tiros en Guaynabo City el 31 de diciembre. No sólo fueron en los caseríos. Esto es tierra de nadie.

Ese es el país de mi hija. El país que le estoy dejando, sin quererlo.
Es un país donde se menosprecia al que trabaja y se rechaza al honesto. Un país, o territorio,  en el que se aplauden estupideces pero se rechaza el arte. En donde  el gobierno quería a Ricky Martin hasta que dijo que es gay, o donde se ignoran los éxitos de Calle 13 porque las cantan como las ven pero se le pagan millones a extranjeros como Yanni.

Un país donde no hay respeto ni se valora el sacrificio. Un país donde todo se va en slogans huecos.
“Te voy a hacer una trenza. Es mejor. ¿Okay?”, me pregunta mi hija, ajena a los pensamientos que me atormentan. “Ay no, mejor un moño”, dice, y me sigue peinando. Le beso su mano izquierda y ella me acaricia el pelo y la cabeza,  y yo pienso en los tiros y los muertos y las ráfagas. ¿Es este el país que mi generación le deja a la de ella? No quiero.

Escucho a lo lejos a Normando en KQ con  los secretarios de los partidos. Se notan que andan partidos porque no dicen nada completo que valga la pena.
Alan McKabee o como se llame, del PNP, dice algo bien cierto, que los niños de la década del 2000 son los que ahora no tienen valores y que matan a mansalva. Pero entonces dice que el problema aquí lo causó el gobierno anterior y que por eso hay que hacerle caso al Gobernador Fortuño en su énfasis en la campaña de valores y promesa de hombre.  Yo escucho eso y siento deseos de vomitar.

Entonces viene el popular Víctor Suárez y dice también algo cierto, que cada vez que hay crímenes la respuesta del gobernador es reunirse con la alta oficialidad de la policía para hacer traslados y cambios, pero que el problema de fondo sigue. Y dice que el pueblo está harto de que Fortuño culpe a otros o busque excusas de que los federales no ayudan. Que su partido ha dado soluciones pero no les han hecho caso. Y yo, además de náuseas,  siento asco. Son todos iguales, pienso.
Ese cacareo, ese bla, bla, bla, no resuelve nada. Pienso que ya es hora de dejar de hablar. Se nos va el país por el chorro, pero sí, el chorro de sangre que nos mata. Nos asesinamos.

¿Qué puedo hacer para que mi hija crezca en un mejor país?, me pregunto. Trabajo, con honestidad,  y duro. De a sol, y a veces, hasta en las tardes y noches. Pago las cuentas, incluyendo lo que pide el gobierno. No tengo tarjeta de Mi Salud sino que pago un plan, caro.  No vivo alquilada ni en Plan 8 sino que pago una hipoteca. Voy al supermercado con una lista para no excederme en gastos, cosa que pueda pagar el colegio especial y las terapias de mi hija, pero no dejo de poner querellas tras querellas en el sistema educativo público. Hago labor voluntaria en varios lugares y trato de hacer el bien, a mis amigos, vecinos, etc. No vivo del cuento, ni del PAN ni de la droga ni de los contratos con el gobierno ni de mis amigos en la política.

En fin, trato de ser como somos la inmensa mayoría en Puerto Rico, esa mayoría que en los medios invisibilizan – o sea, madres jefas de familia– que trabajamos y no vemos respuesta.

No es cuestión de irme del país, como hacen muchos. Aún no me rindo. Pero al escuchar a los políticos, al ver, leer o escuchar lo que me dicen que son noticias, veo pocas opciones viables que no sean activarnos como sociedad y exigir. Ya basta de ser sumisos.
Estoy convencida de que es momento de actuar, juntos, a exigirle a los que nos mandan aunque son nuestros empleados, o sea, los funcionarios del gobierno, que hagan  lo que tienen que hacer. Pero no sé cómo comenzar.

“Mamá, quita a esos viejos que pelean. Pon música y bailemos”, me dice mi hija, con una sabiduría que sólo un ángel como ella puede tener. Eso hago. Ya peinada, me levanté y apagué la radio. La besé.

Creo que por ahora, haré patria levantando a mi hija para que sea una mujer de bien, inculcándole los valores que me inculcaron a mi, pero también enseñándola a nunca quedarse callada.

No quiero que sea una eñangotá.
El país que quiero para mi hija es uno donde los puertorriqueños dejemos de ser miedosos y nos levantemos a exigir que pare la violencia. Todo tipo de violencia. Un país de valientes.

(Nota: Este texto no es de análisis mediático puro, sino más bien de algo más personal. Lo comparto en este blog porque creo que es algo que muchos compartirán conmigo. Este tipo de textos más personales los publico en otro blog http://lascantocomolasveo.blogspot.com/)

9 comments:

  1. Mi querida colega: Somos muchos en el mismo bote. Hoy escribí algo así en mi blog personal al igual que otra colega bloguera. Estamos comenzando un movimiento del que luego te hablaré. Pero no es para quedarnos en la inacción. ¿Y sabes? Con tu ejemplo, que es el mismo mío y el de miles de padres en nuestro país, estamos haciendo un mejor país.

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  2. Me parece que tu hija es una sabia: debemos dejar de ser espectadores en este "three ring circus" de políticos mediocres, y escuchar y apoyar a la gente que demuestra su compromiso con el país a través de la acción y de un sincero espíritu de colaboración.

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  3. Hola Sandra,.bella la foto tu hija siempre sonriente... Me encanta tu forma de pensar,eso mismo estavamos haBlando hoy en el salon .y creo que si mas personas pensara como tu y como yo (por que pienso igual ),que nada se arregla "sentao",hay que enpezar a educar gente inteligente y sencible por que si no esto no va a durar mucho.... Cuidate y besos a la chica ..

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  4. Sandra es increíble la cantidad de personas responsables, trabajadoras y buenas que estamos en la misma onda de pensamiento. Ayer tarde en la noche me senté a escribir la nueva entrada a mi blog, el mismo trata mayormente de educación y apoyo a familias con niños que padecen diabetes tipo 1. En la búsqueda de temas, mi mayor preocupación en ese momento era, como seria el futuro de mis hijos. Te invito a que leas el resultado final de mi proceso creativo, http://jaime-dulceguerrero.com/2012/01/03/quiero-hijos-optimistas-valientes-y-luchadores/

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  5. Mi querida Sandra, tu reflexión es genial. El otro día reflexionaba en mi columna para cerrar el 2011, sobre lo que nos había dejado este año. Recuerdo que si bien es cierto fueron 365 días de mucho tumulto, hay algo que me llamó la atención. Y cito la última parte de mi escrito, "Fue el año de la esperanza, de darnos cuenta que no todo está perdido. Sí, no hablo de la esperanza del Banco Popular ni menos de la campaña de Alejandro García Padilla. No, la esperanza de que hay un pueblo que está comenzando a despertar. Aunque no coincidamos con lo que defendieran o como lo hicieran, como diría el Boricuazo, debemos llenarnos de orgullo e hincharnos el corazón con los cientos de personas que tomaron las calles y protestaron por lo que querían. Hay que quitarse el sombrero ante los miles de ciudadanos voluntarios que contra viento y marea se tiraron a la calle a ayudar a los desamparados. A proveer servicios, a levantar su voz, a escribir blogs a “twittear” sus ‘rants’. El 2011 se acaba, pero quedará en el recuerdo como el año que Puerto Rico comenzó a despertar. La juventud de este País ha enviado un mensaje inequívoco. No estamos perdidos.
    Queda mucho por hacer, pero poco a poco paso a paso. Nos tomará tiempo, pero ya empezamos."

    Habemos muchos en esta Isla que vamos a luchar para que tú hija y todas las futuras generaciones tengan un Puerto Rico digno y se sientan orgullosos de vivir aquí. La luz está encendida, y seguimos hacia adelante. Un abrazo.

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  6. Me encantó. Me identifico mucho. Al igual que Mariela, mi chica me ha dijo muchas veces que pusiera música; le he hecho caso. Escucho música,bailo, juego a las muñecas, me disfrazo y hacemos fashion shows... entretanto hago lo mismo que hice con los mayores; enseñarle principios, valores, bondad, desprendimiento y consideración, aparte de amor al prójimo y honestidad. Sé que al menos, los míos son tres más de los que no se incluyen en la lista funesta del montón de eñangotáos, son tres más intentando un mejor Puerto Rico.

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  7. Saludos Sandra, tu frustración es la mía y de miles más en este país. Como tu tengo hijos, y quizás mi frustración es doble por que como político mi norte es precisamente contribuir para dejarle un mejor futuro a mis hijos y a la generación que se levanta. A veces me pregunto qué hago metido en ese mundo que nada resuelve y que es más el daño que provoca. Este país está muy polarizado y cualquier acción que se tome siempre hay quien lo ve político. Es una situación bien difícil, mientras le enseñamos valores a nuestros hijos en la calle no los matan. Eso no es suficiente. Algo hay que hacer sería bueno quizás hacer una convocatoria por las redes sociales a convocarnos en algún lugar y ver que ideas salen. Cualquier cosa cuenta conmigo.

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  8. Extraordinario Sandra! Hemos dejado pasar el momento de actuar, pero como dice el refran " nunca es tarde si la dicha es buena". Es a nuestra generacion la que nos toca salir del enagotamiento, ponernos de pie y exigir accion. Pero al mismo tiempo, somos nosotros mismos a quienes nos corresponde tomar accion si es que queremos que nuestro gobierno ( bajo la administracion de quien sea) actue. Me parece que el camino es largo, pero creo que es con acciones pequenas que cada uno de nosotros hagamos los que pueden poner la rueda a moverse. Acciones simples que nos ensenaron nuestros padres y que dentro de la caotica situacion que nos ha tocado vivir, pensamos que "son boberias" como tener la cortesia de dar los buenos dias al entrar a cualquier lugar que haya al menos una persona. Boberias como permitir que la gente que esta en un elevador, una guagua publica o el tren urbano salga primero y luego uno entrar. Cosas tan elementales como saber que cuando se sube o se baja por una escalera, debemos hacerlo por nuestra parte derecha para no interrumpirle el paso al que viene en direccion contraria y muchas "boberias" mas. Entiendo que si actuamos en estas pequenas acciones, comenzaremos el camino de cambiar el caos que estamos dejando como herencia a nuestros hijos. Nuevamente te felicito por compartir tus pensamientos con nosotros y "by the way", muchas felicidades, salud y prosperidad en este nuevo ano que apenas comenzamos!

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  9. Querida Sandra! Me se me han aguado los ojos ante lo que escribiste y los comentarios. Que pena lo que pasa en nuestro país. Hace 11 años salí corriendo con mi madre con tres enfermedades terminales y sin posibilidad de ayuda. Sola y totalmente impotente ante lo que tenía que enfrentar busqué nuevos horizontes. Te admiro pues tienes la juventud, la fuerza y la fe para enfrentar el estado de caos de nuestra isla. Es bella! He viajado y no hay una igual...si el pueblo supiera lo que tiene no lo destruirían. Te felicito por el escrito y espero seas exitosa en la obra que puedes lograr con la palabra escrita. Cariños.

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