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Thursday, June 2, 2016

Independentistas y vela güiras





(Nota: Esto salió origialmente publicado en NotiCel el  25 de mayo de 2016,  http://www.noticel.com/blog/190681/independentistas-y-vela-giras.html )

En un partido de básquet siempre hay vela-güira. Esos son los que buscan anotar, se pegan al canasto sin que nadie los ʺgardeeʺ, y pretenden encestar sin pasar mucho trabajo. Son astutos, y puede que les funcione algunas veces, pero la realidad es que son tiros de suerte. Por eso son inconsistentes, y a la larga, inconsecuentes. Precisamente eso es lo que pasa con muchos independentistas en Puerto Rico.

La independencia, que es una aspiración loable, legítima y digna, como una vez me dijo hace muchos años el estadista don Luis A. Ferré, pierde el respeto de las masas porque ven que sus líderes actuales no son consistentes en la lucha. Pretenden alcanzar su ideal sin pasar mucho trabajo y que les caiga por ʺdefaultʺ cuando el americano se canse. Tristemente, eso es lo que está sucediendo ahora mismo aquí.

Puerto Rico vive una de las importantes coyunturas históricas  ante la inminente imposición de una Junta Fiscal, y los que deberían ser la voz de la razón y la conciencia, están callados. Brillan por su ausencia en la discusión pública, o lo que dicen pasa sin ton ni son. Las masas que los descartan.

¿Por qué sucede eso?  Porque es evidente que ha habido un debilitamiento ideológico en el independentismo. Se ha perdido la profundidad del pensamiento ideológico, producto de las décadas de represión, las luchas internas y el hecho indiscutible de que la izquierda no ha desarrollado un proyecto específico ni tiene una meta concreta. Las actitudes de los independentistas ante la crisis que vive Puerto Rico son la prueba más elocuente de esta situación.

Esta crisis en el independentismo tiene múltiples causas y manifestaciones. Desde el discurso anacrónico e inconexo a las realidades de la gente, hasta el liderato fosilizado en prácticas y estilos de antaño, que se alejan de las necesidades actuales. Como le pasa a los populares y a los estadistas, el independentismo también está en su punto más bajo. Lo que es peor, demuestran con sus acciones que el proyecto de asimilación que impuso los Estados Unidos, funcionó.  Funcionó bien en ellos.

El ejemplo más burdo de esa ilógica asimilación fue el apoyo que sectores de la izquierda, estudiantes, ambientalistas e independentistas el dieron al aspirante demócrata Bernie Sanders. Ese apoyo ha sido una distracción, un absurdo, y un grave error.

No logro entender por qué en la prensa y en el análisis público no se señala esa contradicción intelectual y diría que hasta moral que presentan algunos independentistas o miembros de la izquierda apoyando a Sanders.  El será socialista y tendrá un discurso excepcional en la política americana, pero representa al imperio. Irónicamente muchos de los que lo apoyan critican a los estadistas y populares que hacen campaña o la han hecho por otros candidatos americanos.  Es una #DobleMoral

La Universidad de Puerto Rico, uno de los pocos bastiones que por décadas había logrado mantener la izquierda política e ideológica, se convirtió en un escenario de campaña para aplaudirle al americano. Y los mismos que criticaban cuando otros candidatos vienen aquí a hacer campaña,  como Bush o como Clinton, y muchos de los que sacaron a empujones a Norma Burgos del Recinto de Rio Piedras o corrieron a otros estadistas, aplaudían embelesados a Sanders y le hacen ahora campana.  No solo eso, sino que piden que independentistas se afilien al Partido Demócrata para votar por él en las primarias.
Tan buena ha sido la movilización de los jóvenes y de la izquierda pro Sanders, que hasta el equipo de Hillary Clinton ha tenido que correr a mover sus fichas en términos de proyección y planes para no quedarse atrás. Llevaron al ex presidente Clinton a chinchorrar por Guavate y contrataron al reconocido periodista  y ahora relacionista Felipe Gómez, como director de comunicaciones para la campaña de Hillary.  Un análisis de las noticias difundidas en la prensa en los últimos refleja cómo va esa pugna entre cuantos titulares logra Clinton vs. Sanders en apoyo a temas relacionados a Puerto Rico. Hasta ahora, Sanders va dos a uno, en términos de proyección y cantidad de noticias difundidas en la prensa local.

El apoyo a Sanders obedece a la dispersión y a la fragmentación en el independentismo puertorriqueño que lleva a algunos a desesperarse y a buscar atajos hacia la independencia. Es muestra de la falta de u mensaje coherente, de la ausencia de líderes, y de cómo la cultura de los vela-güira está dominando al independentismo.

El independentismo fue en un momento de nuestra historia, una fuerza política importante. Sobre 19% de los votos para el 1950, pero eso fue bajando por décadas de represión del Estado provocada por los pactos entre el gobierno federal y los gobiernos estatales populares y penepés. La persecución a independentistas, las luchas internas, los egos y protagonismos de algunos líderes, y las divisiones de pensamiento por peleas “chiquitas” abonan a que hoy, el independentismo no sea opción. Por eso ahora, ante la crisis que se vive aquí, hay que cuestionar cual es el rol del liderato independentista. ¿Qué hace ese liderato para contrarrestar lo que está pasando aquí?

El pueblo puertorriqueño abrumadoramente apoya la imposición colonial de una Junta de Control Fiscal en gran medida, por la frustración que tienen con los políticos que son incapaces de resolver los problemas, y por eso entienden que es mejor que venga el americano a resolverlos. Pero mientras todo esto sucede, la respuesta del independentismo ha sido francamente pusilánime. No luchan. Además del debilitamiento ideológico ha habido un relajamiento moral, y todo eso influye.

El liderato del Partido Independentista Puertorriqueño denuncia la Junta como evidencia de lo que llaman “coloniaje al desnudo” pero hasta así. No ha habido combatividad  y eso lo abona a los que dicen que su objetivo es sacar ese tres por ciento y quedar inscrito en las próximas elecciones. Con 5,000 votos consiguen la inscripción como partido, algo que no han logrado en las tres últimas elecciones.

Otros sectores de la izquierda, como por ejemplo, el Partido Puertorriqueño de los Trabajadores, al que pertenecen reconocidos líderes vinculados a la independencia, han escondido el tema de la discusión pública. Y esto debería sorprender a la gente.

Y lo que más sorprende es que quienes están hablando de independencia no son independentistas. Son en su mayoría estadistas que dicen que preferirían la dignidad de la independencia, al yugo colonial de gobiernos dictatoriales impuestos por la metrópolis.

Al menos en eso coinciden mensajes como el que dijo el juez federal como Juan Torruellas pidiendo un boicot a los productos americanos para meter presión, o cuando el comentarista político estadista Carlos Díaz Olivo despotrica por la radio contra la pasividad con la que se acepta la Junta Fiscal,  o como igualmente hace por Internet la ex legisladora como Miriam Ramírez de Ferrer, o mediante las columnas que publica en la prensa estadounidenses uno de los ideólogos estadistas, José Rodríguez Suárez.

El escenario pinta difícil y complejo para el país, pero más que nada, contra los independentistas. La respuesta requiere de la participación de todos sin estar velando güiras.  Hay que trabajar.

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