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Wednesday, April 12, 2017

Convocatoria a la sátira política



Vídeo  Las ideologías políticas hecho por "De la nada" en enero de 2016

 (NOTA: Este ensayo-columna fue publicado originalmente en Noticel el 12 de abril de 2017 - http://www.noticel.com/blog/201901/convocatoria-a-la-satira-politica.html ) 


Pegar un buen vellón es mejor que dar un mal insulto. Por eso es que una buena sátira política es mil veces mejor que ver una noticia aburrida. La sátira política por su naturaleza es subversiva, y por eso la gerencia de los medios le teme como nunca antes. Pero ahora, más que nunca, hago una convocatoria a la sátira porque es la única manera de abrir los ojos, sacudirse el moho, y despertar del marasmo colectivo que nos arropa como pueblo.


Con la risa el mensaje llega más rápido. El receptor está relax, sin presiones, y ese contenido percola en su psiquis. Ese fue el éxito que tuvieron Los Rayos Gamma por décadas, es lo que ahora mismo hace Rangely García cada vez su sube uno de sus vídeos políticos De la Nada a YouTube, y es lo que están haciendo los comediantes en los Estados Unidos desde que entró Donald Trump al poder y se han convertido prácticamente en la oposición directa a su administración.

Programas como  Saturday Night Life, Full Frontal With Samantha Bee, Late Night with Seth Meyers y Last Week Tonight With John Oliver, entre otros, dominan las audiencias por sus sátiras al nuevo gobierno republicano, porque son el antídoto a Trump. Es por medio de la comedia bien escrita que estos humoristas y comediantes cubren mejor los temas políticos que la misma prensa. Tienen esa libertad de reírseles en la cara de los políticos y de paso, poner a la gente que votó por ellos a pensar, como recientemente se analizó en un reportaje del medio Vox.

Por eso no es casualidad que a Trump le saque por el techo que en SNL se lo relajen a él, o a su hija Ivanka. Le molesta que los comediantes se den cuenta de sus ademanes, lo cojan en sus embustes, le cuestionen sus inconsistencias y simplemente, no le rían las gracias ni le rindan la pleitesía o guarden las distancias que se le exige a la prensa tradicional.


Trump y la sátira política

La prensa americana todavía está recuperándose de las elecciones. Siguen en estado de shock desde las elecciones porque tras ocho años de estar fascinados y de perdonarle errores a Obama, no esperaban que Trump fuera a ganar. De hecho, lo tomaron a broma y no fue sino hasta el final de su campaña que empezaron a fiscalizarlo. Una vez llegó a la presidencia, comenzaron las batallas, a detectar noticias falsas y contradictorias, mientras que Trump respondía por Twitter. La prensa aún no sabe cómo responder a este nuevo estilo de censura y ataque a los medios liberales, mientras que él favorece a los conservadores.

Pero cuando llega un vídeo de SNL y sale Melissa McCarthy parodiando al Secretario de Prensa de la Casa Blanca Sean Spicer, o viene Alec Baldwin e interpreta al presentador conservador Bill O’Reilly y a Trump, entonces el público nota que es una cuestión cultural mucho más allá que un tema político.  Habría que preguntarse entonces, ¿Será algún comediante local capaz de satirizar semana tras semana al Gobernador Ricardo Rosselló y al Secretario de Asuntos Públicos, Ramón Rosario, si hay un buen libreto o es que no lo dejan en el canal de televisión?

La realidad es que la sátira política no puede ser ni neutral ni imparcial como hipócritamente pretenden auto-llamarse amplios sectores en la prensa estadounidense y boricua, aunque todos sabemos que la neutralidad y la imparcialidad no existen. El periodismo, en su faz, lo que debe procurar es el balance y la justicia, no la imparcialidad porque no puede haber neutralidad frente a una injusticia. En ese sentido, la sátira siempre estará condicionada a la ideología del autor, y ahí es que está el temor de los medios corporativos. Una buena sátira pone a la gente a pensar.

¿Por qué no hay sátira en Puerto Rico?


Pero ¿por qué no hay sátira en los medios de comunicación masiva en Puerto Rico? Estoy convencida de que es una cuestión de enfoque y miedo.

Los medios en Estados Unidos se arriesgan porque no dependen de anuncios del gobierno ni temen a sus repercusiones, pero aquí sí. El poder político aquí se tragó al económico y los medios tienen temor.

Esto fue lo que denuncié hace años [que en aquel momento muchos no entendieron] cuando se dio el boicot al programa de La Comay en WAPA-TV. Mi defensa nunca fue a Kobbo Santarrosa ni a su contenido, pero sí a su derecho a la libertad de expresión y para evitar que ese boicot provocara un “chilling effect” en los demás medios. Por desgracia, eso fue lo que pasó. Ahora todos los medios, prensa, radio y televisión por igual, tienen miedo a arriesgarse y no se salen de sus zonas de confort. Producen el mismo contenido y mucha basura. Respaldan poco a las producciones locales o no les dan suficientes recursos porque tienen pánico a que los anunciantes se retiren o el gobierno se moleste.

Sin embargo, es un hecho de que la gente quiere consumir otras cosas. Si no fuera así, la gente no buscaría por Internet los vídeos de De la Nada y no los compartiría hasta hacerlos virales.

Lo que no se dan cuenta los programadores y gerentes en la televisión y en los medios, es que la sátira política puede ser un complemento a las noticias.  Es un contenido entretenido que si se hace bien, permite que el público desarrolle su pensamiento crítico. El objetivo de la prensa es decir la verdad, mientras que el de la sátira es destapar las falsedades que nos ocultan esa verdad, y casi siempre en el proceso es tan inverosímil que nos hacen reír.

Cuando un periodista tiene de frente a un político o un funcionario que es un imbécil, tiene que guardar las apariencias. A veces, por miedo a sus editores o porque no leen o no van preparados a sus conferencias de prensa, no increpan a los entrevistados. Pero si fuera en una sátira política, la imbecilidad estaría desplegada en su máxima expresión.

Pero no cualquiera que se crea cómico puede hacer sátira política.  Se tiene que ser inteligente, preparado, tener cultura general y por lo menos, algo de contexto histórico. Si se fijan en los reportajes que dan en los programas de sátira en la televisión americana, a veces son iguales o más completos que los de cualquier noticiario regular. Vienen bien producidos con profundidad. Eso es lo que falta en la televisión en Puerto Rico.

Aquí, por el contrario, en algunos programas ven a alguien gracioso y rápido lo quieren poner frente a las cámaras sin importar lo que dice y sin apoyo. Entonces ese personaje llega y lo que hace es gritar, o pone a discutir a dos políticos, o se burla de los impedidos, los viejos, las mujeres, los negros o los gays. Siempre es igual. Eso lo que demuestra es que no hay libreto. Un buen libreto destruye la basura que sale al aire, porque el talento de los actores, comediantes y directores, hay de sobra. Lo que no hay es la voluntad de la gerencia a invertir en mejorar ese ofrecimiento.

Sátira política en Puerto Rico

Es irónico que no haya más sátira política aquí porque en Puerto Rico estábamos mucho más avanzados que los mismos Estados Unidos. Después de todo, nuestra historia es más antigua que la de ellos. La sátira y la ironía se han usado desde que comenzó el periodismo en el 1806. 

Veamos algunos ejemplos:

·     Obras como las columnas de Nemesio R. Canales recopiladas luego en el libro “Paliques”, son muestra de ese estilo en el que se emplea la ironía para señalar los hechos del momento,  y lo mismo han hecho muchos otros autores a través de los años, según destaca el periodista y famoso caricaturista Arturo Yépez, en su libro “Humor a quien humor merece: La sufrida y valiente historia de la sátira política puertorriqueña"

·      En el 1968 y bajo la dirección de Dean Zayas, la actriz Gilda Galán encarnó a Marunga, el primer personaje de sátira política en la televisión puertorriqueña. Salía por el canal 11. Su personaje llegó a ser el favorito de muchos pero también odiado por otros y fue sacado del aire en cinco ocasiones por presiones de los políticos que no soportaban su estilo mordaz de la comedia. ( https://www.youtube.com/watch?v=jxETwt5Ktyk )



·        En el 1971 oficialmente nacen los Rayos Gamma como resultado de la columna que publicaba el periodista y humorista Eddie López en The San Juan Star. Durante su tratamiento de cáncer satirizaba a los políticos diciendo que lo malo que hacían eran “Los efectos de los rayos gamma sobre Eddie López”. Luego convocó a Jacobo Morales para que desarrollara un libreto basado en sus parodias y éste lo comenzó como un segmento del programa “Esto no tiene nombre”. De ahí en adelante, Morales, junto a Horacio Olivo, Silverio Pérez y Sunshine Logroño, grabaron discos, tuvieron presentaciones en y fuera de Puerto Rico y varios programas y especiales de televisión hasta los 80 y 90.  (Ver: https://www.youtube.com/watch?v=8ObrvqaEf8k )




·        En los años 90 regresó la sátira a la televisión en versiones como “¿Qué es lo que pasa aquí, ah?” y luego “Anda pal’Cará”, ambas con Silverio Pérez de presentador.  Sunshine Logroño llevó algo a algunos de sus programas también, pero poco a poco fue desapareciendo de la televisión diaria.

·        No fue sino hasta el 2008 cuando los primerísimos actores Ángel Vázquez y Ernesto Concepción, hijo, crearon la banda de rock de sátira política “Los Juanes del Pueblo”. Pero fueron censurados por varios políticos que estaban molestos con sus críticas y les cancelaron presentaciones.

·        Para el 2011 las mujeres sacaron la cara por la sátira política. Yolandita Monge, Carmen Nydia Velázquez, Cristina Soler y Noris Jofre trajeron la propuesta “Rayos y Centellas” que se mantuvo viva por varios meses.

·        Ese mismo año 2011 hubo un intento, con el programa “En Serio” que se transmitía por el Canal 30 y era amenizado por Alejandro Díaz,  pero el mismo no tuvo mayor trascendencia.

·        Otros ejemplos de sátira política recientes incluyen a los Agentes de la discordia que suelen componer canciones parodiando a los políticos y suben los vídeos a YouTube, el “famoso” periódico cibernético El Ñame y La Letrina.

·        En el 2016 salió la película satírica “Yo soy un político”, en la que el cineasta Carlos Marchand interpreta a un candidato a la gobernación de Puerto Rico que ni si quiera tiene claro cuál es su ideología. 

·        En la radio habían varias versiones como Félix Vélez con su personaje “Pacorrupto”, pero permanece actualmente “el hijo de doña Provi”, mejor conocido como WALO HD con su “nación chancleta” en WKAQ.

·        También es común en las redes sociales ver fotomontajes realistas y hasta representaciones fantásticas en forma de “memes”.

¿Qué propongo?
  
Ante la realidad actual en los medios, propongo a todas las mentes creativas a que empiecen a crear. Convoco a buenos libretistas y escritores a que comiencen a publicar en las redes sociales sus ideas. A los comediantes a que suban sus ideas en vídeos en las redes. A los jóvenes a que suban vídeos o animaciones o música. A los anunciantes, que se atrevan a apoyarlos. Los medios, poco a poco, se irán dando cuenta de hacia dónde hay que moverse para no quedarse atrás. El peligro es que la sátira política no se convierta en una panfletaria, pero a la hora de la verdad, la prefiero a la alternativa de que no exista. Después de todo, la libertad de expresión nos permite decir lo que pensemos y como dicen los Rayos Gamma, satirizar “a los que nos de la gana”.



REFERENCIAS:

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