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Sunday, September 20, 2015

Troll político, boricua style




Viene la campaña política y con ella, el aumento de los insultos a adversarios en las redes sociales. Los trolls políticos, boricua style, están ahí, y seguirán apareciendo con la campaña que se avecina.

Si está conectado a Internet, seguramente los habrá visto en esas cuentas que sólo salen a insultar a los demás. Son personajes que aparecen de la nada a endiosar políticos o a criticar lo que hacen otros, especialmente si son periodistas. Otras veces resurgen comentando debajo de las historias en los periódicos y revistas online. Sepa que no están en el ambiente por amor al arte. Cobran y son parte de estructuras políticas y de propaganda para impulsar agendas, intentar desviar la atención de temas medulares y desprestigiar a los adversarios. Son los llamados “trolls”.

Algunos trolls nacen de manera orgánica y así mismo desparecen, pero otros reciben pago. ¿Qué cuánto se le paga al troll?, eso depende la de estrategia. En Puerto Rico la payola a los trolls varía por su experiencia, según varios entendidos en la materia tanto en el gobierno como al interior de los partidos Popular Democrático y Nuevo Progresista.

Si es una persona desconocida a nivel público, puede comenzar ganando cerca de $300 al mes, dependiendo de la duración del esfuerzo de propaganda. Si se trata de alguien con conocimiento en los medios de comunicación o un ex periodista, gana como $1,500. Si es un abogado o analista político, como algunos que hay, pueden devengar salarios de hasta $3,000 al mes, o se le otorgan contratos. A veces los trolls más fuertes son personas conocidas ante la opinión pública.

Las agencias de publicidad del gobierno, de los candidatos y de los partidos políticos tienen sistemas para monitorear esas cuentas de los trolls, pero hasta el momento, no se ha informado al país cuánto, si algo, de fondos públicos se destina para esa función en específico. En el registro de contratos de la Oficina del Contralor las principales agencias del gobierno mantienen contratos de publicidad y comunicación que superan los $250,000 al año.

Anatomía del troll

En la jerga de Internet un troll es un usuario digital que publica mensajes provocativos, irrelevantes y fuera de lugar en una comunidad en línea, con la intención de dañar la reputación, imagen o prestigio de alguna persona o marca en específico.  

Hoy equivalen a lo que antes fueron los comunicadores que promovían a sus candidatos o atacaban a los otros en la radio pero ahora usan Facebook, Twitter o cualquier red social como foro. Las estructuras políticas saben que los necesitan porque el principal medio de comunicación es la Internet, atrás quedaron los medios tradicionales. Y esto no es exclusivo de la isla. En los Estados Unidos, las redes sociales dictan la pauta de la campaña, según reportó la revista Politico hace unas semanas. En Puerto Rico hay casi 2.1 millones de personas conectadas a Internet y sobre 1.9 millones las redes sociales, según el estudio de SME.

Por eso al momento de crear personajes, los partidos políticos, agencias de publicidad y relaciones públicas, comités de acción política y otras organizaciones locales, impulsan estas figuras como los trolls. La estrategia se afianzó en los pasados comicios, pero  ahora vienen con renovada fuerza y multiplicidad.
Pero se identifican fácilmente. Como avatar casi siempre usan logo o un dibujo y el nombre también los delata porque se inventan palabras o mezclan nombres conocidos, así el que lo lee sabe que es una cuenta ficticia. En la descripción también se ve que es un engaño. Sus publicaciones, por lo general, no tienen sentido. Usan palabras soeces, vulgaridad o contenido ofensivo. Como característica principal, lanzan acusaciones. Hay muchos que se proyectan como expertos, y acusan a los demás de ser tontos o inferiores. Suelen burlarse de los demás.

El detalle con un troll es que el público no lo lea, pero las palabras tienen su propio DNA, o sea, tienen su historia y sus paralelismos. Por eso muchas veces esos que crean esas cuentas no notan que cualquiera que analice bien la historia de una cuenta en la red social, pueden identificar señales de quién es la que redacta. Así una puede identificar muchos políticos, analistas políticos, abogados, publicistas y otros que tienen sus cuentas personales y “abiertas”, pero que también publican bajo pseudónimos en cuentas falsas. Es bien fácil verles la costura.

El problemade la estrategia

El problema con los trolls es que no tienen credibilidad. La gente está harta de la política y saben que los políticos son causantes de la crisis, por eso, cuando la pelea se lleva a las redes sociales, el cibernauta por lo general lo rechaza. Los estrategas políticos tienen que evitar empalagar con los trolls y aullentar a la gente al impulsar esta estrategia.

Muchos publicistas y asesores de los políticos piensan que creando estas cuenta falsas tendrán la campaña negativa necesaria para contrarrestar ataques a sus candidato, pero ya no funciona como pasó en las elecciones pasadas porque se neutralizan entre si y diluyen el mensaje.  El que vaya a hacer campaña con perfiles anónimos en Facebook o Twitter no va a lograr mucho. El verdadero reto para los próximos comicios estará en cómo lograr que los cibernautas estén atentos a tu mensaje en las redes sociales.

Esto responde a que las redes sociales en Puerto Rico han ido cambiando en los últimos años. Los social media managers para los partidos políticos, así como aquellos en agencias de publicidad y empresas, todavía hablan y desarrollan campañas a base de atraer a las personas influyentes en las redes sociales, pero la realidad es que en Puerto Rico tal influencia va a depender de la persona. De nada vale tener a una figura con 100,000 seguidores en la red si al final, su comentario no hará que el resto de las personas cambien de opinión. Son otros los criterios en el proceso de crear la opinión pública los que se tienen que considerar, más allá de usar a un influyente.

Por lo general ese “influencer” en la red social, que a veces es un troll, servirá en una estrategia para lanzar cortinas de humo o crear dudas sobre un tema, lanzando insinuaciones con falsedades que no tiene que probar. En ese sentido son útiles para destruir los mensajes del otro bando o para crear confusión en ese momento en el espacio de las redes sociales. Pero a la hora de mover opiniones y cambiar percepciones, en las redes sociales se le cree a aquellos que logran el respeto general.

El ejemplo mundial

El uso de trolls pagados no es nada nuevo y todo apunta a que en Puerto Rico siguen el modelo de otros países, particularmente latinoamericanos. En Ecuador es un escándalo de grandes proporciones. En marzo pasado una investigación hecha por la Fundación Mil Hojas de Ecuador reveló la creación de uno de los supuestos Troll Center de la Revolución Ciudadana del gobierno de Ecuador, es decir, una oficina creada por el gobierno del presidente Rafael Correa dedicada a monitorear y sabotear en internet a los usuarios opositores al gobierno y los mensajes que estos emiten.

En agosto Global Voices reportó que  al menos tres sitios de medios de comunicación ecuatorianos han experimentado ataques incapacitantes apenas minutos después de publicar pruebas de una asociación entre el gobierno ecuatoriano y la empresa de tecnología en vigilancia Hacking Team.

También en agosto pasado, en Argentina el kirchnerismo acusó al frente Cambiemos de iniciar una campaña sucia en las redes sociales con cuentas falsas en Facebook y Twitter para criticar al candidato presidencial Daniel Scioli, mediante la creación de "50 mil cuentas falsas o inactivas" con las que crearon un "ejército de trolls",.  Y la revista El Comercio reportó que desde el 2014 se han creado “ejércitos de trolls” en sitios como China, Rusia, y Estados Unidos. De esta forma fue que se filtró el plan del gobierno ruso de Vladimir Putin para intervenir en redes sociales a través de cuentas falsas para contrarrestar las críticas a la invasión rusa a Ucrania. Mientras que en Inglaterra múltiples medios han denunciado la estrategia del gobierno de pagar a los trolls para tratar de manipular la opinión pública.

Tal es el nivel del impacto de “trolear” en las redes sociales, que en mayo pasado el senador demócrata por Wisconsin Sen. Ron Johnson, recomendó a las agencias de inteligencia de los Estados Unidos y a la Agencia de Seguridad Nacional que comenzaran a lanzar trolls a los terroristas y a la red de Isis para contrarrestar las imágenes que difunden en la Internet, reportó la cadena de televisión ABC. Ante estas realidades recientes, habría que preguntarse hasta qué nivel se monitorea en Puerto Rico.

Combatiendo al troll

Para contrarrestar a un troll se tienen que revisar todos los comentarios y los perfiles de esas cuentas. Las tres recomendaciones básicas al lidiar con un troll son: Nunca se deben borrar sus comentarios, no se les debe alimentar o prestarles la atención que ellos buscan y no se puede caer en el nivel de un troll. Se le responde con respeto, no tomando sus comentarios como ataques personales

Según el periodista y bloguero madrileño Rubén Sánchez, del periódico El Confidencial, existen 15 tipos de trolls en las redes sociales que van desde los principiantes hasta los más expertos. Otras categorías incluyen desde los meticulosos – que buscan hasta el más mínimo error en sintaxis para burlarse – hasta los agresivos que publican material ofensivo del tipo racista, machista, sexista, creando precisamente provocar una rápida y agresiva reacción de los lectores que “saltarán” ante estas provocaciones consiguiendo crear el “ruido” que buscaban.

A pesar de todo esto, los cibernautas y electores en Puerto Rico no son tontos. La gente sabe distinguir los mensajes reales y los que se ocultan bajo figuras de trolls. Por eso es que las campañas y estructuras políticas no pueden pensar que será tan fácil manipular a la gente.

En aras de continuar esta conversación, insto a los lectores a que identifiquen esas cuentas y mencionen esos nombres – que todos conocemos – tanto en los comentarios bajo este escrito, como en mi cuenta de Twitter @SRCSandra. Quedan invitados.

NOTA: Esta columna fue publicada (sin los links de referencia) en el diario cibernético NotiCel el 16-09-15,   http://www.noticel.com/blog/180882/troll-politico-boricua-style.html

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