Pages

Sunday, September 6, 2015

Jugando al esconder

 

Jugando al esconder. El gobierno le dice la prensa que cuente hasta diez. Y la prensa, pone el brazo contra la pared y empieza a contar. “Uno, dos, tres, cuatro, cinco”, cuenta la prensa, mientras el gobierno sale corriendo despavorido a esconderse, a ocultar las verdades, a enterrarlas para que no las encuentren. “Seis, siete, ocho”, sigue la prensa, mientras el gobierno se calla, guardando silencios elocuentes de las verdades que deberían todos conocer. “Nueve, diez. ¡Por ahí voy!”, grita la prensa, pero no pasa nada. En el juego pasa el cuatrienio y el gobierno oculta mientras la prensa no encuentra la verdad.  Vivimos del cuento. Vivimos, como pueblo, jugando al esconder.

Como cuando éramos niños, parecería que el gobierno juega con la prensa y no habla claro. Siempre pasa en todas las administraciones, pero la actual ha llevado el juego a niveles insospechados. Inmorales. Ahora es peor que nunca antes porque la prensa está tan vapuleada por la crisis económica que en la inmensa mayoría de las veces calla ante el proceso sistemático que impone el gobierno de ocultar la verdad al público.

Uno, dos”, cuenta la prensa mientras el gobierno oculta lo que pasa en  la Autoridad de Energía Eléctrica. Es harto conocido que estamos a punto de un colapso en todo el sistema. Las plantas generatrices no funcionan. En el área metropolitana, llevan días en las que hacen apagones selectivos. Muchas personas pensaron que se fue la luz por las lluvias de la tormenta Erika que realmente no pasó por la isla como se anticipaba. Otros piensan que se fue la luz en su urbanización o en su zona, producto de una avería. La realidad es que el sistema no da por la falta de mantenimiento. La AEE nos tiene igualitos que en la República Dominicana, sin luz, pero al consumidor que quiere salirse del sistema, lo penalizan. Le hacen la vida imposible al que quiere placas solares o al que compra plantas. ¿Será acaso que quieren que colapse el sistema para empujar la privatización ante la desesperación de los consumidores? ¿Es que empujan a esto para lograr la venta, como denuncia la UTIER?  ¿Por qué no se insiste en este asunto? ¿Dónde quedó aquella fiscalización de la prensa a esta corporación pública y el por qué pagamos tanto?  ¿Por qué el silencio ahora?

Tres, cuatro”, sigue contando la prensa mientras que en la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados  tienen a gran parte del país en medio de un racionamiento en medio de lluvias. Primordialmente a las clases trabajadoras, clase media. Si bien es cierto que hay una sequía, no es menos cierto que esto se pudo hace previsto desde hace más de un año, e ir educando al pueblo. Pero en algunos sectores siguen inmunes sin que les falte el líquido. ¿Por qué a unos sí y a otros no? ¿Por qué la cobertura noticiosa se basa más en reportar los niveles de los embalses que en fiscalizar a la AAA? ¿Qué es lo que esconden en la AAA?

Cinco, seis”, cuenta los medios informativos mientras que en la Autoridad Carreteras y en el Departamento de Transportación y Obras Públicas siguen con la práctica de ocultar la verdad. Como hicieron con las fotomultas y el cobro ahora del sello de Auto Expreso, el pasado cinco de agosto Carreteras y la Autoridad para las Alianzas Publico Privadas (APP) firmaron un acuerdo interagencial para la privatización de las restantes autopistas. Esto incluye la segunda fase de la PR-22 y la PR-5, además de la PR-52 y la PR-20. Esto lo reveló en su página el Doctor Shopper, quien indicó que eso aparece en el contrato 2016-000047 radicado ante la Oficina del Contralor. Si no tienen dinero para operar, ¿por qué no hablan claro y explican las razones de esas privatizaciones?

Siete, ocho”, siguen contando pero el gobierno sigue desviando la atención. De hecho, hace un año se anunció que la Junta de Directores en la Autoridad de Carreteras difundiría sus reuniones por Internet. Eso no ha pasado. ¿Por qué la última reunión en la que se acordó la privatización no está en You Tube? ¿Para qué es buena entonces la Internet?  Lo que hace también preguntarse, ¿por qué eliminaron a una de las pocas oficinas que estaba funcionando en el gobierno, que era la del manejo de Internet e Informática? ¿Fue para ocultar la verdad en las agencias? Claro, para llevar información al público por Internet es malo, pero para politiquear por las redes sociales es bueno. El ciudadano se da cuenta de esta jugada.

Nueve”, se cuenta, jugando al esconder, y siguen las bolas de humo. Hace dos años se anunció con bombos y platillos, con la presencia de políticos y varios jefes de agencia en una rueda de prensa celebrada en Aguada el proyecto para la siembra de caña que requirió una inversión de sobre $9 millones. ¿Qué pasó con eso? ¿Alguien del gobierno o de los que estuvo en esa rueda de prensa ha salido a decir si el proyecto se fracasó? El proyecto no funcionó, pero nadie dice nada.

Diez”,  desinforman en todo. ASES, Educación, Salud, Agricultura y prácticamente todos los sectores del país en donde toca el gobierno están en crisis. Todos esos ejemplos previos demuestran sólo algunas de las cosas que no se están fiscalizando adecuadamente. Llama la atención que justo en momentos en que el gobierno enfrenta una de las peores crisis fiscales en su historia, la cobertura se concentre en lo que se informa en ruedas de prensa por los propios funcionarios y se investigue tan poco.

Desde que el pasado 20 de julio el Gobernador Alejandro García Padilla dijo a la prensa neoyorquina que la deuda de $72,000 millones es impagable, la situación ha ido en picada.  De hecho, esta semana se supone que se dieran unos pagos, pero el grupo de trabajo que coordina la reestructuración pidió una extensión de varios días para presentar su informe.  Y en el gobierno, mantienen el mismo libreto y la información a cuentagotas. ¿Por qué no le hablan de frente al país con la verdad? ¿Será acaso porque buscan que su gente se acomode en lo que se brega con la deuda? No se puede seguir traqueteando con la crisis.
Esconder la verdad es peor que el silencio. El gobierno vive en un mundo de crear percepciones, pero la realidad es bien distinta. Al mantenerse callados, se abona a la desconfianza general. Esa es la realidad.

Mientras todo esto ocurre, ¿qué pasa con la prensa? Son contadas las excepciones que se paran de frente y exigen el derecho del pueblo a estar informado. De hecho, casi todos los medios tradicionales están en un silencio cómplice con el gobierno. 

Entre las excepciones honrosas hay que destacar al medio digital Sin Comillas que radicó pleitos legales para que Hacienda revelara los documentos públicos del estudio de la reforma contributiva conocido como el informe KPMG, y para que la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras divulgara sus acuerdos con UBS que debía pagar una multa de $3.5 millones y restituir $1.7 millones a clientes por transacciones con fondos mutuos. La Asociación de Periodistas de Puerto Rico se unió a Sin Comillas en el pleito contra Hacienda. Los demás, en silencios elocuentes.

Esto contrasta con las expresiones de los reporteros  en carácter individual. Por ejemplo, la semana pasada muchos de los reporteros del patio expresaron en las redes sociales apoyo al periodista de Univisión, Jorge Ramos, por exigirle a Donald Trump que contestara las preguntas que son importantes para los hispanos en los Estados Unidos. Aquí lo respaldaron pero muchos en la prensa americana criticaron a Ramos por ser activista, a lo que él respondió que “como reportero tienes que tomar un punto de  vista cuando se trata de temas como racismo, discriminación, corrupción, vida pública y derechos humanos. La base del periodismo es cuando los reporteros toman un punto de vista ante los que están en el poder. La responsabilidad social más grande como reportero es evitar y denunciar el abuso de los que están en el poder. Eso pasó con Watergate, lo hemos visto muchas veces”.

Partiendo de esas expresiones, ¿qué pasa que aquí que muchos periodistas no cuestionan lo que está ocurriendo el país? ¿Por qué se callan y aceptan lo que dicen los funcionarios como si fuera verdad?

Cuando algún funcionario dice una estupidez, caen en el engaño. Confrontan poco. De hecho, pocos se atreven a abrir la boca o sólo preguntan sobre lo que dice el comunicado. Son víctimas del juego de esconder del gobierno incluso desde las conferencias de prensa cuando los que fueron reporteros ahora laboran de asesores y otros colegas se dedican a limitar el radio de acción de los periodistas. A veces no necesariamente es el político, sino su asesor que no lo deja hablar, es el que le dice a qué periodista debe contestarle y a cual no, o a qué medio favorecerán con la información. Repito que esto no es nuevo y que viene pasando desde otras administraciones y otros gobiernos, pero en los últimos años ha aumentado esta práctica.

Todo esto pasa porque el periodista es un ser humano que está sufriendo los embates de la crisis actual y está amedrentado por la misma. Teme perder su empleo y por eso calla. No quieren problemas.

Otra parte del problema es que muchos en la prensa, particularmente muchos medios informativos, no se prepararon para la crisis y no saben manejarla. No la anticiparon, no la vieron venir. Los periodistas vivían en la falsa bonanza de sus salarios y beneficios, pero cuando empezó la crisis a apretar a sus medios, quedaron fuera. Los demás están con miedo.

Y mientras tanto, los políticos se aprovechan. Los de la oposición, velando la güira sin aceptar que son también culpables de la debacle. Y los que están en el poder, aprovechan esperando que la prensa y todos se queden contando contra la pared mientras ellos siguen jugando a esconder la verdad. El pueblo tiene derecho a saber lo que de verdad ocurre. Ya basta de seguir jugando al esconder.

NOTA: Esta columna fue publicada en NotiCel el 2-9-15  http://www.noticel.com/blog/180312/jugando-al-esconder.html

No comments:

Post a Comment