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Wednesday, March 1, 2017

Oído en tierra


(Imagen ABC)



(NOTA: Esta columna fue publicada originalmente en NotiCel el 1ro de marzo de 2017  http://www.noticel.com/blog/200619/oido-en-tierra.html )

Lo veíamos venir. La pelea monga de Rosselló vs. Junta de Control Fiscal, el cambio de mando en el PPD, la payola política en los medios corporativos, los prismas ideológicos con que se mira a la Universidad de Puerto Rico, el alza en las críticas al trabajo de la prensa, la manipulación de la ciudadanía, y hasta los burdos y peligrosos ataques recientes para tratar de intimidar a reporteros son temas que venimos anticipando en este espacio por largo tiempo. Es que hay que tener oído en tierra para saber por dónde va la opinión pública.

En esta columna En Blanco y Negro con Sandra en NotiCel y en nuestro blog homónimo tenemos un récord de mostrar las tendencias, porque estamos atentos a lo que opinan las audiencias, y sabemos que casi siempre es distinto a lo que vociferan los comentaristas y politólogos en la radio, la televisión y en otros medios de comunicación.  


 El tener el oído en tierra permite leer bien que dicen las personas de a pie, hacer una buena composición de lugar, y anticipar casi de manera exacta los temas que después se convierten en ejes de la discusión pública. Esto se valida porque vemos a colegas de otros medios haciéndose eco de los temas que aquí traemos.



Menciono varios ejemplos. Hace tres semanas en la columna “PPD: The Walking Dead” hicimos una radiografía del Partido Popular y por donde iba el sentir de esa colectividad. Mientras la prensa se enfocaba en el liderato antiguo de los ex gobernadores Aníbal Acevedo Vilá y Rafael Hernández Colón, las masas en ese partido iban por otro lado. Nuestro enfoque se validó el fin de semana con la elección de Héctor Ferrer para la presidencia.

También  señalamos la distorsión que domina la forma en que los comentaristas y algunos periodistas cubren las incidencias y noticias relacionadas a la Universidad. En la columna 10 verdades sobre la UPR anticipamos que los medios no estaban leyendo bien lo que venía. Por eso fue que la multitudinaria protesta pacífica que hicieron los estudiantes la semana pasada no fue tema central de titular noticioso. Fue un ejemplo de civismo, pero no fue “noticia” suficiente para algunos medios porque no hubo morbo ni la violencia. Esta actitud mediática, sin duda, incidió en la reacción negativa de algunos estudiantes que impidieron el acceso a ciertos periodistas al campus universitario en rechazo por su cobertura desbalanceada. Entonces eso sí fue noticia para varios medios corporativos. Los estudiantes rectificaron, pero los medios todavía no lo han hecho. Al día de hoy todavía no leen bien el intríngulis en esa audiencia.

Lo tercero es la razón real para la merma en la lectoría de los periódicos, en las audiencias de las cadenas de la radio AM y en los telediarios de la televisión, que se confirman en el estudio de la firma Gaither que anunciamos aquí la semana pasada. Esta baja en las audiencias se debe a lo que hemos señalado como la actitud de las gerencias mediáticas de llevar a sus medios a estar contra la espada y la pared. Por un lado, fomentan la autocensura de ciertos temas y dan énfasis a lo ¨light¨ para evitar caer en desgracia ante los pocos anunciantes que quedan en los medios. Pero, las audiencias ven como los medios no responden a sus realidades e intereses y se alejan. Entonces, al tener menos audiencia, el anunciante no tiene razón alguna para respaldar con su pauta publicitara al medio.  

 ¿Qué significa todo eso?  Que no hay que tener un poder extrasensorial para entender lo que pasa. Sólo es cuestión de tener el oído en tierra y no dejarse seducir por las agendas de unos pocos. Lo que todo esto significa, en verdad, es que las audiencias quieren alternativas y hay espacio para la verdad.

El padre de las relaciones públicas Edward Bernays decía en su libro “Cristalizando la Opinión Pública” (1923)  que los grupos de personas, actúan por impulsos, hábitos y emociones. Más adelante, en su libro “Propagada” (1928) decía que en todas las sociedades democráticas se da una “manipulación deliberada e inteligente de los hábitos y de las opiniones de las masas”, y  que los que manipulan se convierten en un gobierno invisible y permanente.

Estas dictaduras invisibles – que evidentemente dominan la opinión pública como pasa en Puerto Rico - suelen usar a los medios para su beneficio propio a través de la propaganda, como analizó uno de los pioneros en el estudio de la comunicación de masas, Harold Lasswell, autor de “Técnicas de propaganda en la guerra mundial (1927).

El problema ahora está en que esas dictaduras no se dan cuenta de que las masas han cambiado. El llamado “Quinto Poder” que son las redes sociales y las nuevas tecnologías digitales les dan el espacio a los individuos para indignarse y reaccionar. Son ahora activistas, críticos y son más exigentes en lo que reciben de los medios tradicionales. Este “Quinto Poder” está aplastando al “Cuarto Poder” que era la prensa, porque ven que no vela por el balance de intereses de los otros tres poderes – el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.


Por esto es que el análisis de los temas que interesan al pueblo no se puede hacer a base de convertirse en el papagayo de lo que dicen los amigos cuando se van de jangueo. No es lo que digan los panas ni tampoco la opinión de los que salen en la radio en las mañanas o en las tardes. Es lo que dice la gente en el supermercado, cuando está la fila para pagar la luz, cuando se sientan en las salas de espera en oficinas médicas, o cuando están en el banco esperando a su turno. El público de pie es el que de verdad siente y padece los problemas del país y espera y exige mucho más de lo que está recibiendo de los medios. Hay descontento con un gran número de medios corporativos. Eso es una realidad. Para enfrentar esta realidad y responder adecuadamente, hay que tener oído en tierra.


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