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Friday, August 26, 2016

Jenniffer y Héctor







(NOTA: Esta columna fue publicada originalmente en NotiCel el 24 de agosto de 2016 -  http://www.noticel.com/blog/194114/jenniffer-y-hector.html)

Son lo mismo, pero diferente. Fogosos, intensos, mediáticos y únicos. Mencionar sus nombres juntos evoca el título de una película o una telenovela romántica. Y como si fuera un libreto de una de esas piezas literarias, han tenido que enfrentar fuerzas ocultas que por años han pretendido relegarlos a simples papeles secundarios. Sólo que ahora son los verdaderos protagonistas de ese guión que se llama la política. Son los que de verdad tienen la posibilidad de robarse el show. Jenniffer y Héctor. Héctor y Jennifer. La verdadera contienda, la más interesante para las próximas elecciones, se da entre estos dos candidatos a la Comisaría Residente en Washington.

Jenniffer González (Foto por Metro)
Lo cierto es que son dos versiones distintas, pero casi idénticas, de lo que es un “underdog”. Peligrosamente subestimados por aliados y enemigos, menospreciados por las estructuras anquilosadas en sus partidos, han sabido reinventarse. Los dos se han transformado ante los medios. El único debate que hay pautado entre ambos no hace justicia para que el pueblo sepa lo que de verdad llevan por dentro. Así que pocos saben lo que son en realidad, fuera de las imágenes rehechas, re manufacturadas ante las cámaras.
 
Héctor Ferrer (Foto por El Vocero)

Héctor Ferrer y Jenniffer González son astutos, abogados, jóvenes pero con trayectorias legislativas que les ha dado la experiencia de la política de trinchera, el “recognition factor” y las campañas de imagen para proyectarse “nice” ante la farándula. Ambos tienen la suficiente sagacidad y fuerza que bien pudo ubicarlos en la contienda por la Gobernación pero las maquinarias en sus partidos jamás lo permitirían. Muchosen la vieja guardia del PPD no lo quieren a él, y ella siempre ha tenido que lidiar con los machistas que persisten en el PNP que jamás aceptarían a una mujer como gobernadora.

Electo en el 2000, 2004 y 2008, Héctor se echó al Partido Popular sobre sus hombros luego de la derrota de Aníbal Acevedo Vilá, y le entregó la presidencia de un partido reorganizado a Alejandro García Padilla en el 2012. Originalmente aspiró a San Juan contra el entonces poderoso alcalde Jorge Santini, pero sufrió el más fuerte de los reveces cuando en febrero de 2012 le imputaron actos de violencia doméstica, y se le impuso una orden de protección que luego fue retirada. El FEI no encontró causa en su contra, pero el daño ya estaba hecho. Lo sacaron de carrera. En aquel momento en el blog En Blanco y Negro analizamos los errores en su proyección mediática en la que parecía que hasta su propio abogado, el ex fiscal federal Osvaldo Carlo, lo hundió ante la opinión pública. http://enblancoynegromedia.blogspot.com/2012/02/manejo-de-crisis-10-errores-en-el-caso.html

Pero Héctor Ferrer se reinventó. Se transmutó en figura mediática como analista en la televisión en el show “Los 6 de las 6” y de ahí se catapultó para la primaria frente al incumbente y protegido de los Hernández Colón, Ángel Rosa. Entonces le llegó el segundo golpe, que fue su diagnóstico de cáncer en el esófago, que ha ido superando. Le llaman el “Ironman” por los maratones que hace, y logró vencer a Rosa. Y ahora, parece que los asesores españoles le dicen que debe ser el gatillero. Por eso es el que ataca a Ricky Rosselló, para que David Bernier mantenga una imagen impoluta de ser un supuesto político distinto. Pero Ferrer sabe que esto le gana votos en el corazón de rollo, y si viene un gobierno compartido, fácilmente podría ser Comisionado con un Rosselló de Gobernador.

El en caso de Jenniffer la historia ha sido tan o más dura. Siempre ha sido la figura que tanto penepés como los supuestos comediantes de la televisión y hasta figuras de la noticias, usaban como parapeto para sus burlas. El sobrepeso era la excusa para atacarla con ofensas que ellos mismos no hubieran soportado. Más de un personaje crearon para reírse de ella y sus asesores la convencieron de jugarle el juego. Fue así como el país penosamente tuvo que ver a Jenniffer González repartiendo donas o comiéndolas, en un espectáculo al que jamás pondrían a un hombre.

Poco importó en esa época que ella era el miembro más joven de la Legislatura, que fue la Speaker de la Cámara más joven, y la tercera mujer en la historia de ese cuerpo legislativo. Poco importó que se echara sobre sus hombros el devolverle seriedad a la presidencia de la Cámara después de la salida de Edison Misla. Pero ella se reinventó. Rebajó más de 100 libras y para los mismos medios que solían poner fotos en las que se viera más gorda, se convirtió en modelo de portada. Quizás porque es mujer hay carta libre para juzgar su cuerpo y sus decisiones. Quizás por eso los ataques nunca han parado. En las primarias Carlos Pesquera se mofó de su inglés goleta, pero ella lo aplastó en las urnas con más del 71% de los votos. Hace poco el comentarista Luis Pabón Roca dijo que se desnudara, y aunque pidió perdón, el daño ya estaba hecho.

Los que se burlaban de ella ahora no tienen más remedio que aceptar que ha sido clave en esta contienda. Ya hay quienes dicen que ella carga a Ricky, algo así como dicen de Héctor que carga a  Bernier. Más al interior de sus partidos, todavía son amenazas. A un Rivera Schatz le conviene que Jenniffer esté en Washington para él posicionarse como el líder absoluto a nivel local. Y en el PPD, a Carmen Yulín le conviene que Héctor esté fuera del panorama local para poder acomodarse como la figura central de cara al 2020.

Héctor se atreve y va de frente a criticar a los mismos populares. Tiene la trayectoria para hacerlo. Además le conviene proyectarse como líder en caso de gobierno compartido. Jenniffer abre la boca y tira verdades que otros penepés no se atreven decir. Ella fue la que no siguió el libreto hipócrita ese de la estadidad jíbara que vendieron aquí por años y dijo de frente que el atleta que quiera ir a unos Juegos Olímpicos bajo la estadidad, sólo lo hará bajo el Comité Olímpico de los Estados Unidos.

¿Pero esa imagen que proyectan Héctor y Jenniffer los refleja en realidad?  Los que lo conocen bien a Héctor dicen que suele tener exabruptos cuando alguien le lleva la contraria. De Jenniffer dicen que se ofende y es implacable, pero termina riéndose de sí misma. Son más iguales que diferentes.

Hugo Rodríguez, candidato por el PIP
Lo que es innegable en todo esto es que la prensa corporativa del país ha decidido ignorar la contienda a la Comisaría Residente. Casi no sacan nada de la contienda de Héctor ni de Jennifer y prácticamente ningunean a los candidatos por el PIP Hugo Rodríguez y por el PPT, Mariana Nogales.


 
Mariana Nogales, candidata por el PPT

 Este desenfoque se da porque creen que lo importante es la contienda Rosselló-Bernier, pero a la hora de la verdad, eso también es menospreciar la inteligencia del pueblo. La gente sabe que quien va a mandar aquí es el monstruo de siete cabezas que será la Junta de Control Fiscal. Eso significa que quien sea gobernador no mandará pero el que sea Comisionado sí podría influenciar a quien manda sobre la Junta, que es el Ejecutivo y el Congreso federal. Quien sea Comisionado Residente debería poder integrar subcomités como el de “Ways and means” o el de Asuntos Indígenas en el Congreso para de verdad influenciar, pero difícilmente Héctor y Jennifer podrían acceder a eso porque el que gane será novato, “freshman” congresional. En lo que coge el piso, habrán pasado dos años. Lo otro es quién será presidente. Hillary y Trump plantean retos distintos para Puerto Rico.

Por eso estoy convencida de que la contienda a Washington es la más interesante y  la más importante de los puestos generales. Mientras los asesores de Rosselló en su lentitud usual reaccionaron una semana más tarde a este blog y no contestan el hecho indiscutible de que los pierluisistas aún no se les han unido, lo que pase de aquí a noviembre con la gobernación, quizás será otro cuento. Pero en cuanto a la Comisaría Residente, si me preguntan a mí, diría que Jennifer gana. Eso es lo que dice la calle.

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