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Monday, January 6, 2014

10 verdades sobre cancelación de noticiarios en Univisión Puerto Rico


10 verdades sobre cancelación de noticiarios en Univisión  Puerto Rico

(NOTA: Después de una pausa autoimpuesta por tres meses de escribir regularmente en mi blog, con esta entrada y una anterior que saldrá publicada en un diario en estos días, me propongo retomar los análisis de la situación sobre los campos del periodismo, las relaciones públicas, los medios y la comunicación general que llevo tantos años escribiendo desde distintos medios y en más recientemente en mi blog En Blanco y Negro con Sandra. Espero de buena gana los comentarios, críticas y recomendaciones que tengan a bien hacer sobre mis opiniones. Agradecida).

Comenzó el 2014 con la noticia del delicado regalo de Año Nuevo y del Día de los Tres Santos Reyes que la gerencia le dio al personal del Noticiero Univisión en Puerto Rico con la cancelación tajante de todas las ediciones de fin de semana. Cuatro programas en total se cancelaron como lo confirmó la portavoz una prensa de la cadena, sin más explicación que no sea la de que el público no tiene por qué enterarse de las decisiones comerciales internas de un negocio. Porque de eso es que se trata, después de todo. Es un negocio.

Lo cierto es que es dolorosa la manera en que se dio la noticia, la fecha del año y más que todo, que se trata del cierre de otro taller más de trabajo para periodistas del país. Pero esto se veía venir y no es el único que ha ocurrido en los últimos meses.

En el caso de Univisión se ve irónico porque las ediciones de fin de semana tenían un buen ‘rating’ de audiencia, tenían auspicios publicitarios y daban ‘palos’ en el argot noticioso todo el tiempo. Se eliminaron sobre 15 plazas entre las de coordinador de estudio, director, productores, editores, camarógrafos, operadores de luces, y claro, reporteros. Fuentes en la cadena Univisión aseguran que hay temor porque ya se anticipa que para el jueves de esta semana se anunciarán cancelaciones en programas importantes y hay preocupación en la sede de Univisión en Miami.

Decenas de periodistas de la cadena y de otros medios han recurrido a las redes sociales en estos días para expresar su temor ante la incertidumbre, y la ansiedad de haber perdido los trabajos. Reconociendo que esto es duro de aceptar, y sin faltarle a la solidaridad que tengo con los compañeros cesanteados, pensé que es importante hacer una composición de lugar y analizar con seriedad lo que pasa en los medios de comunicación en Puerto Rico. Es momento de que los periodistas y empleados de las industrias mediáticas sean honestos y reconozcan que esto no es exclusivo a los medios, que le está pasando a mucha gente, y que hay que decir las cosas por su nombre. Con eso en mente, pensé 10 verdades que son pocos los que se atreven admitir y comparto a continuación:


1.      Los medios no están exentos – La crisis en la economía global y de Puerto Rico es el tema diario en las noticias. Entonces, ¿cómo es que no es tema de discusión entre los medios? Si el gobierno de Puerto Rico está en quiebra desde hace como tres años;  si industrias como la construcción, los seguros y el “real-estate” están al borde del colapso; si aquí cierran fábricas y empresas con regularidad, entonces ¿qué hace pensar a los periodistas o a los empleados de los medios que las empresas mediáticas están exentas? El panorama de los medios de comunicación está y seguirá cambiando porque los presupuestos publicitarios están bajando.
   
2.      Vienen más cesantías – Por donde primero recortan las empresas es por la publicidad, entonces se pueden anticipar más crisis en los medios. El presupuesto de publicidad para este año se estima que ha bajado en un 25% y ahora son más medios de comunicación. De hecho, se ha mantenido casi igual desde el 2005, en $750 millones según dos ex presidentes de la Asociación de Agencias Publicitarias de Puerto Rico consultados en condición de anonimato. Esos millones se estiman que se dividen en 80% en publicidad en medios (42% en prensa escrita, 26% televisión, 12% radio) y el restante 20% en anuncios de cable TV, online, revistas, cines y publicidad exterior.

Como se sabía que viene una baja en publicidad, en el 2013 las televisoras del país lograron que se aprobara una ley que da exenciones a los canales que creen programación local para tratar de compensar esas pérdidas. La prensa escrita – todos – han llegado a acuerdos con gobiernos centrales y municipales y han recibido millones de dólares como exenciones en el pago de patentes o como capital a cambio de crear empleos, pero de esto los medios no reportan.

3.      Los puestos “de carrera” o “de por vida” no existen – Pregúntele a los empleados del gobierno cesanteados bajo la Ley 7 o a los maestros que ahora luchan en contra de los cambios a su plan de retiro. Las cesantías están ocurriendo en todas las industrias y es lógico pensar que pasarán en los medios de comunicación.

Es extraño pero siempre he visto que en Puerto Rico existe la falsa percepción, especialmente entre los empleados en noticieros de televisión, que sus empleos están seguros. Nada más lejos de la realidad. Una los ve que hay algunos – muchos - que se sienten dueños de su puesto de “ancla” o de reportero o camarógrafo, cuando la orden en todo mercado, especialmente de televisión, son los cambios y las cancelaciones. Quizás aquí no se nota tanto porque es un mercado mediano, pero en cualquier parte en los Estados Unidos, Europa y América Latina es así. Entonces, es de esperarse que esto suceda a pesar de que históricamente las uniones hayan logrado beneficios en Puerto Rico, pero la permanencia de los empleos siempre dependerá de los ingresos del negocio. Si la empresa no está llegando a los números que esperan en ventas, tendrá que cortar, como pasa en cualquier comercio. Esto es lo primero que tienen que aceptar los periodistas.

4.      Los periodistas tienen que ser más solidarios en su cobertura – No es cuestión de que la prensa local no esté con el pueblo o con las comunidades que lo necesitan, se trata de algo más profundo. Cuando se cubre el cierre de una fábrica, el periodista tiene que entender que le puede pasar lo mismo a él o a ella. Tiene que ponerse en el lugar de ese empleado y tiene que denunciar lo que está mal. En ese sentido, aquí hay una insistencia generalizada en fiscalizar a las administraciones de turno porque el gobierno es el mayor patrono, pero no pasa igual en el sector privado.

Si uno pone en una balanza la fiscalización y la cobertura noticiosa de las cesantías bajo la Ley 7 versus los cierres de fábricas 936 ve una diferencia abismal cuando se trata de lo mismo: empleos. Otro ejemplo deplorable ha sido el silencio casi unánime – con unas excepciones contadas de pocas reporteras – de los cierres y fusiones en la banca. Aquí hace unos años cerraron y fusionaron tres bancos, eso trajo miles de cesantías y la debacle aún se vive en la economía pero la prensa le pasó por encima a esa noticia que nos afecta a todos y hoy todavía ignora, quizás porque se trataba de anunciantes. Debieron ser igual de fiscalizadores y solidarios con las cesantías en el sector privado,  de paso, más solidarios con esos trabajadores.

5.      Falta de compromiso de uniones y de gremios periodísticos – Sé que me caerán “chiches” por decir esto, pero así lo siento y siempre digo lo que pienso. Los gremios periodísticos tienen que alzar la voz con valentía, aún si se trata de los medios para los que uno trabaja. Enviar un comunicado de solidaridad con los cesanteados es sólo un pequeño paso que se espera, aunque siempre viene tarde, si es que se emite. Se esperaría más colaboración en la fiscalización de las empresas mediáticas y en la colaboración para ayudar a buscar empleos a los censanteados. Igualmente pasa con los sindicatos. La Upagra, que realmente es la más importante de las uniones que representan a empleados de la prensa, tiene responsabilidad en los silencios, la complicidad con patronos – como sucedió con otras como la Steelworkers – y en las reacciones lentas. Si bien es cierto que las uniones han tenido logros históricos al conseguir beneficios para los periodistas, no es menos cierto que han tenido parte en las debacles económicas de muchos medios de comunicación en el país.

6.      Hay falta de compromiso en las industrias mediáticas con el país –  Los medios de comunicación en el país tienen que rendir cuentas. Todos. Igual que como se le exige a los gobiernos, los medios deben ser claros cuando impulsan coberturas periodísticas para favorecer intereses comerciales o particulares, o cuando igualmente descartan e ignoran temas que son importantes para el país pero que afectan sus negocios. En los Estados Unidos hay una tendencia a exigir más transparencia de los medios  y periodistas, y es momento de que esto se dé igual en Puerto Rico. (Como referencia, ver el siguiente análisis que recientemente publicó el diario Washington Post sobre el tema: Are the US media as transparent as the government? http://www.washingtonpost.com/blogs/erik-wemple/wp/2013/12/31/are-the-u-s-media-as-transparent-as-the-u-s-government/)

7.      Falta creatividad en la presentación de la noticia -  Los medios en general tienen que ir cambiando con los tiempos. En todos, pero en especial la prensa escrita, la adaptación ha sido la más radical porque la Internet y las redes sociales han alterado las maneras en que la gente se informa. Han tenido que cambiar para mantenerse, desde cortar el largo de las historias, la creación de sitios en la web, mayor exposición a contenidos multimedia, la exigencia de que los reporteros sean multimediáticos y que estén en conexión continua con las audiencias. En la radio también ha habido intentos algo tímidos de interacción con públicos de las redes sociales. Sin embargo es más que eso. Se trata de presentar la noticia de maneras más entretenidas y que capten atención.

En la televisión local, es donde más se han tardado en cambiar, y francamente, lucen aburridos. Los noticiarios siguen el mismo formato y casi igual estilo a los años 70 y 80 a pesar de que las audiencias han cambiado. La mayoría de las personas se informan por programas mañaneros en la radio FM o por personajes en la web, o por programas de chismes y entretenimiento, entonces, ¿por qué los noticiarios siguen con el mismo formato? ¿Por qué no proveen información adicional en las plataformas web de los canales? Se requiere mayor creatividad.

8.      Las universidades tienen que rendir cuentas – Este es otro de esos temas “tabú” que cada vez que lo planteo me gano un enemigo nuevo, pero la verdad es que las universidades locales tienen que rendir cuentas. Y de paso, también los gobiernos que lo fomentan. No me equivoco si digo que Puerto Rico es uno de los primeros 10 países con más programas universitarios y superiores de educación en periodismo, relaciones públicas y comunicación en el mundo, pero no hay empleos.  Son fábricas de estudiantes de comunicación que van a las filas del desempleo.

¿Cómo es posible que hayan ocho programas de periodismo y comunicación, que hayan graduado a sobre 20,000 estudiantes en los últimos 15 años y no hay empleos en los medios? Y si a las locales le añaden los que vienen de universidades del exterior con grados de periodismo, la cantidad podría ser mayor. ¿Cuál es la verdadera prioridad? ¿Están las universidades fomentando la noción de que estudiar periodismo o comunicación es glamoroso o te convierte en “artista” o en “personality”? ¿Por qué siguen creando estos programas. La pertinencia de estos programas es un tema que se debe debatir con más seriedad, especialmente ante la necesidad económica que tiene Puerto Rico. ¿Preparan las universidades locales a futuros periodistas o comunicadores para ser empleados en trabajos que no existen o les dan herramientas para ser emprendedores? Son sólo algunas de las preguntas que hay que contestar.

9.      Los cierres son cíclicos. No es el fin del mundo –  Cada cierto tiempo la industria se comprime, y se crean nuevos medios mientras que otros desaparecen. Los ciclos de cierres y cambios en los medios pasaron en los años70 y 80, luego en los 90 y ahora. La diferencia ahora es que con las nuevas plataformas sociales y la Internet, el periodista puede ser su propio jefe y quizás es momento de crecer y crear.

 El cierre de los noticiarios del fin de semana de Univisión sigue una tendencia. En el último trimestre de 2013 fue la quiebra y posterior venta de El Vocero que dejó a muchos sin empleo aunque algunos han sido restituidos. También ha habido despidos masivos en los últimos años en diarios del Grupo Ferré Rangel, revistas de Casiano, emisoras como 740, radio Universidad y muchos otros que venían arrastrándose desde los 90 como pasó con el San Juan Star, el Mundo, el Puerto Rico Daily Sun y muchos otros. (Vea como referencia “Parece un terremoto”, entrada al blo en junio de 2012 - http://enblancoynegromedia.blogspot.com/2012/06/parece-un-terremoto-los-periodistas-se.html#more ).

10.  Los periodistas tienen que reinventarse – Hay un refrán que dice que si Dios cierra una puerta, te abre una ventana. Esa debe ser la actitud entre los periodistas y comunicadores. Todos hemos sido afectados por la crisis económica de alguna forma, pero la diferencia está entre quedarse inmóviles y lamentarse, o atreverse y crear. Yo me he reinventado muchas veces, puede que haya sentido miedo y sin duda, preocupación, pero no me he quedado quieta. Si no es en el periodismo, hay que prepararse y crear en las relaciones públicas, en la publicidad o en otros renglones del campo de las comunicaciones. Eso deben hacer los periodistas. Lo que han hecho periodistas al crear sus medios alternativos Internews Services (Nelson del Castillo), Noticel (Oscar Serrano y Omaya Sosa), 80 Grados (Luis y Manolo Coss, entre otros), Sin Comillas (Luisa García Pelatti), News is My Business (Michelle Kantrow) y Biznet Media (José Julio Balmaceda) y otros son ejemplos de lo que se puede lograr. De los cobardes no se ha escrito nada.

(Esta entrada al blog fue publicada posteriormente en el periódico online NotiCel el 7-1-14 - 
http://www.noticel.com/blog/153916/10-verdades-sobre-cancelacion-de-noticiarios-en-univision-puerto-rico.html )

2 comments:

  1. Totalmente de acuerdo con cada una de las oraciones aquí escrita.

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  2. Le sugiero a la autora que se lea "Manufacturing Consent" del Prof. Noah Chomsky antes de querer venderme la "transparencia" de los medios de USA.

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