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Thursday, October 20, 2011

Power Play de jueces federales y estatales


El juego de poder que siempre ha existido entre los jueces federales y los jueces estatales cobra dimensiones preocupantes con el nuevo escenario de guerra entre ambos bandos: la prensa.

En los pasados dos meses casi una decena de columnas de opinión han sido publicadas en El Nuevo Día y otros diarios del País por conocidos abogados y jueces en las que sale a relucir el “power play” de quién es que manda más, quién hace verdaderamente el trabajo y cuál es foro judicial más creíble y eficiente.

Cada columna es una respuesta a la anterior y se le echa más leña al fuego. Y cada escrito es prueba palpable de la manera en que se está agudizando la guerra por el control político en Puerto Rico, especialmente a raíz de los acuerdos de la administración Fortuño en lo que se ha llamado la federalización del sistema de justicia puertorriqueño mediante los cuales se atenderán delitos en el foro federal, autorizando procesos sin fianza. Precisamente de este tema se estará hablando el jueves 13 de octubre en un foro ante el Colegio de Abogados.

Es importante destacar el contexto actual porque el acuerdo en el tema del sistema de justicia local se da luego de que el gobierno federal esté interviniendo en otras áreas de la administración pública estatal tales como el Departamento de Educación, Vivienda e incluso la Policía.

Lo interesante es que parecería que todo el mundo lee las columnas pero nadie se atreve a decir nada. Los políticos de ningún partido reaccionan, lo que resulta incluso más sorprendente.

Las columnas iniciaron con una de Jaime Pieras sobre las cortes estatales, a la que le respondió el profesor de derecho Luis Rafael Rivera, y a ésta, el hijo de Pieras contestó para luego recibir una réplica nuevamente de Rivera en la columna #4. Entonces entra el juez federal José A. Fusté con la columna #5 defendiendo la institución del Gran Jurado y básicamente diciendo que el sistema judicial estatal en Puerto Rico no sirve. Indicó Fusté que el problema radica en que los jueces estatales permiten que los abogados “corran las cortes” y dice que hay que cambiar reglas y códigos.

La respuesta a esto vino en la columna del Juez presidente del Tribunal Supremo, Federico Hernández Denton, en la que habla del éxito de las cortes a nivel estatal, especialmente de las llamadas “drug courts”. Fusté entonces publica de nuevo otra columna en la que elabora sobre la supuesta apertura del foro federal a las cámaras en sala y al acceso del público para que presencie los procesos judiciales.

Y entonces el abogado Federico Rentas hace un jaque mate en su columna reciente titulada “¿Será verdad esa mentira?”, en la que probó con estadísticas que las cortes estatales son más eficientes que las federales. Según Rentas, los 321 jueces de primera instancia de la Rama Judicial de Puerto Rico atendieron en el 2010 unos 345,845 casos civiles y criminales, a raíz de un caso semanal. Comparó esa cantidad con los 1,449 casos que vieron los jueces en la corte federal y le aclara a Fusté que el sistema estatal no “corre” una corte sino un sistema integrado.

Otra columna la publicó después la Directora de la Administración de Tribunales, Sonia Ivette Vélez, en la que escribe de la importancia del circuito cerrado vs jurado en los casos de menores.

En fin, las columnas presentan una pugna por el control del poder político entre los gobiernos estatales y federales, que no es exclusiva a Puerto Rico ya que ocurre en todos los estados donde también ha ido en aumento. La única diferencia es que aquí el issue cobra vigencia por nuestra condición política de territorio no incorporado, ELA o colonia, según se quiera llamar.

Lo que es indiscutible es la mentalidad que raya en la prepotencia de los portavoces del Tribunal Federal que son irrespetuosos hacia la gestión de las cortes locales a quienes no les reconocen valía.

No hay que ser abogado para reconocer que esto es un reto a la autoridad del estado, a lo que los abogados y líderes del Partido Nuevo Progresista hacen mutis. No se atreven a retar a los jueces federales como sucede en los estados.

Y esto, sin lugar a dudas, demuestra que la médula detrás de este power play radica en la eterna pregunta: ¿o yanqui o puertorriqueño?

Nota: Esta columna fue publicada en El Nuevo Dïa en su versión online, hoy 20 de octubre de 2011http://www.elnuevodia.com/columna-powerplayentrejueces-1097634.html

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