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Tuesday, August 23, 2011

Cubriendo eventos naturales y desastres




Es parte intrínseca del trabajo de todo periodista: cubrir algún evento natural o un desastre. En la experiencia en Puerto Rico, la mayor parte de este tipo de coberturas ocurre tras el paso de tormentas, inundaciones o eventos de lluvias severas, como lo que está sucediendo en estos días con el huracán Irene.

Se supone que el periodista esté listo para cubrir cualquier cosa. Por fortuna en Puerto Rico no nos ha tocado aún cubrir un terremoto o un evento de terrorismo, pero no estamos ajenos a los mismos porque la prensa puertorriqueña ha estado en situaciones como los terremotos de Haití, Chile o el de Honduras, el tsunami de Indonesia, y así como en los eventos de terrorismo en Nueva York un 11 de septiembre hace 10 años.

En ese sentido, la prensa puertorriqueña generalmente cubre bien este tipo de eventos. Le dan voz a los que sufren y le presentan a la audiencia, de manera sencilla, lo que la inmensa mayoría de la gente no podría comprender sin mirar las fotos, ver vídeos o escuchar las voces de los que sucede. Sin embargo, los editores y jefes de noticias deben tener su lista de preparación previa: Sin embargo, siempre es propio repasar algunos conceptos básicos que debido a la rapidez y el reto que representa cubrir este tipo de eventos.

Para los jefes de noticias, editores o directores de medios, la preparación debe ser amplia. Además de técnica, deben poder manejar un personal en situaciones extremas:

1. Deben tener su plan de emergencia de cada redacción – Saber qué necesitan para poder operar sin electricidad o sin agua, qué personal necesitan. Considerar si necesita teléfonos celulares adicionales o “scanners”, tener accesibles los listados con teléfonos y correos electrónicos de las oficinas de emergencia del gobierno, identificar personal necesario para cada redacción.

2. Asignar labores específicas para el personal que no sea reportero o reportero gráfico – Ya sea para contestar teléfonos, ayudar a coordinar los equipos que van a la calle o para verificar información que apoye la labor del reportero de la calle.

3. Deben comprender la magnitud del evento – Los editores que puedan deben salir a la calle para que vean lo que hay y puedan comprender los retos a los que se enfrentan los reporteros, así como que experimenten de primera mano las necesidades de la comunidad para la que sirven- reportan.

4. Se debe tratar de mantener alguna “normalidad” en la sala de redacción – El hecho de cubrir un evento natural no significa que debe haber un caos en la producción de la noticia. A veces, tener una pizarra con el listado de las asignaciones y a quién se envió a donde, ayuda a ubicar en tiempo y espacio a todo el personal de la redacción.

5. No llame a todo el mundo a la misma vez – Hay que recordar los horarios, el pago de horas extra y el hecho de que un evento natural no una cobertura individual, sino que requerirá varios días de cobertura. Es mejor tener claro esto a la hora de dar las asignaciones.

6. Reconocer cuando el reportero o empleado llegó a su límite, incluyendo a usted mismo – Tómese un descanso porque no se puede trabajar de manera ininterrumpida. Un “break” a tiempo, ayuda a calmar tensiones y contribuye a un mejor ambiente en la sala de redacción, que redunda en un mejor trabajo.

7. Agradezca a su personal de trabajo - No son esclavos. Todos, especialmente los reporteros que como si fueran soldados en una guerra, ven el desastre en la primera línea de fuego, sienten y padecen. Reconozca su esfuerzo.

8. Confíe en sus reporteros – Un reportero o un empleado que se sienta apoyado por sus jefes, hará un mejor trabajo y le ayudarán a proveer un mejor servicio al público.

Por otro lado, son muchas las recomendaciones específicas que se pueden hacer para los reporteros y reporteros gráficos que están en la calle, o los que transmiten directamente al público. Aquí presento algunas, que también le aplican a los editores y jefes de redacción:

1. Evite el uso de estereotipos en las narrativas – Evitar caer en juzgar por la condición de pobreza o desigualdad social. Tampoco se trata de cubrir condescendientemente a los pobres. Simplemente se deben relatar los hechos tal y como acontecen, sin editorializar.

2. Un poco de conocimiento previo ayuda - Las personas que acaban de sobrevivir o de pasar un acontecimiento traumático, como un huracán, una inundación o un terremoto, quedan afectados. Por lo general, no pueden articular pensamientos con coherencia porque es una reacción natural. Forma parte de su respuesta fisiológica a la crisis. Se les hace difícil articular lo que representó para ellos esa experiencia traumática. Como periodista, se debe tener esto presente para formular preguntas sencillas y claras. Debe también tener respeto por la persona que se entrevista y entender su situación. Un buen narrador puede depender sólo de observación y de la descripción de lo que ve para tratar de trasmitir a su lector-radioescucha-televidente lo que ve, esto es más significativo, humano, ético y respetuoso que hacer preguntas a sujetos que a los que se les hace difícil incluso, ordenar sus pensamientos en oraciones claras.

3. Tener una base sólida en los valores del periodismo. Cubrimos desastres para contar la historia, para llevar a los lectores, cibernautas, televidentes o radioescuchas a los lugares que ellos no pueden llegar, y para inspirar al público a ser solidario y a ayudar. Sin embargo, es preciso recordar que el sufrimiento de humano evoca una respuesta humana. ¿Cómo deben reaccionar los periodistas cuando encara con niños llorando o con envejecientes hambrientos? ¿Tiene el periodista la obligación de compartir alimento, el agua, y otros recursos con las personas que ellos se encuentran? Estos son algunas preguntas complicadas que no tienen respuestas fáciles. Los periodistas que han discutido los asuntos con sus redactores podrán mejor razonar y ofrecer sus experiencias en cuanto a esto. Lo importante es recordar que la noticia es lo que se cubre, no el periodista o el gesto que ese periodista haga.

4. Una buena dosis de la humildad nunca está de más – Los mejores reportajes son aquellos en los que el periodista se ve como un medio, un vehículo para contar la historia. Cuando el periodista permite que el objeto de la noticia narre su historia – ya sea que se inundó su casa o que se murió su hijo o que su esposo se electrocutó instalando la electricidad – la noticia se hace más válida, más fuerte y contundente. No hay necesidad de poner adjetivos o editorializar. La noticia habla por sí sola.

5. Se debe tener alguna preparación emocional – Es vergonzoso preguntarle a una persona que ha sufrido un hecho horrible, ¿cómo usted se siente? Me consta que algunos periodistas se sienten culpables por no poder hacer más que reportar la historia. Esto sucede especialmente cuando se ven niños sufriendo porque el reportero se pone en el lugar de esa persona y se pregunta si eso le hubiera pasado a su familia. En ese sentido, de la misma manera en que los consejeros, los médicos, y las enfermeras se adiestran para manejar tales entrevistas, los periodistas deberían prepararse. Podría ser algo tan sencillo como tener a periodistas veteranos explicando sus experiencias a los más novatos o algo más formal como tener expertos en salud mental que los ayuden a distanciarse de la noticia.

6. Tiempo de desconexión - Presenciar traumas y sus repercusiones pueden causar traumas emocionales a algunos periodistas. Me consta, de propio y personal conocimiento, que eso sucede con algunos amigos periodistas que recurren al alcohol tras cubrir un evento desastroso, para poder lidiar con lo visto y reportarlo al país. El elemento más importante en procesar esas emociones es la oportunidad de hablar de ello posterior a dicho evento. Desconectarse del horror visto para poder ver algo de normalidad.

Estas recomendaciones son practicadas por muchos reporteros y editores o jefes en distintas salas de redacción en el mundo, incluyendo a Puerto Rico. Pero siempre es bueno recordarlas.

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