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| Secretaria de Educación, Julia Keleher. (Foto Periódico El Expreso) |
(NOTA: Esta columna fue publicada originalmente en NotiCel el domingo, 11 de marzo de 2018. http://www.noticel.com/opiniones/blogs/en-blanco-y-negro-con-sandra/no-jueguen-con-la-educacin-de-mis-hijos/713873304 Días más tarde la Cámara de Representantes aprobó la Reforma de Educación. Se espera por la determinación del Senado)
Observando en estos días como el gobierno juega
una vez más con la educación de nuestros hijos, hay que indignarse. Es más,
viendo el modus operandi me siento aterrada con lo que proponen como reforma
educativa. Como madre que llevo 15 años luchando contra un sistema que muchas
veces no respeta la dignidad de los niños, y que rechaza a los que son
catalogados como “distintos”, estoy bien preocupada. Todas mis amigas y amigos
que son padres de niños con alguna diversidad funcional también tienen pavor a
lo que proponen porque ya saben que en las escuelas chárter van a discriminar.
Estoy consciente de que el sistema de educación
pública es una de las grandes tragedias de Puerto Rico. Está politizado, es
burocrático y corrupto, maltrata a los maestros y a los padres, y tiene que
cambiar. El problema es que no cambiará si el gobierno sigue con la jauja de
dar millones en contratos sin subastas para crear valores o los reparte entre
sus panas que montarán las chárter. Si la reforma educativa y las escuelas
chárter vienen con la misma falta de transparencia con la que regalaron $17
millones sin ir a subasta para enseñar valores, y después hasta el Gobernador
Ricardo Rosselló defiende que se viole la ley, hay que prepararse porque lo que
viene es duro. Será un caos.
El negocio de las chárter será de cientos de
millones de dólares y ya hay muchos salivando por ese tesoro. Algunos de esos
son los que esta semana tuvieron un desayuno de lujo, a puerta cerrada con la secretaria
Keleher, y no lo anunciaron al país. Ojos que no ven, corazón que no siente,
pensarán en el gobierno. Pero no. Todavía hay decencia entre los que sabemos que
se pretende robar dinero que es de los niños.
Por eso es que hay que estar pendiente al
cambio que quieren hacer para que no perjudique al más vulnerable. El reto aquí
es que el pueblo está tan harto del Departamento de Educación y su
politiquería, que piensan que las chárter serán la solución. Ojo. En las
chárter, como pasa en los Estados Unidos, si el niño o la niña no alcanza los
“números” ni cae en la norma, no cabe en ese sistema. Casi siempre ese que no
cae en la norma es un niño con algún diagnóstico. Entonces, el dueño de ese
negocio público-privado que es una escuela chárter, los sacará como excedentes.
Habrá estudiantes excedentes como ahora le llaman excedentes a los maestros,
ese título que le ponen a tantos educadores, en una absoluta falta de respeto a
la profesión más digna del mundo.









