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Wednesday, August 26, 2015

David Bernier: Mr. Simpatía



David Bernier, Secretario de Estado del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.


En el certamen de belleza que aparenta ser la política partidista puertorriqueña, David Bernier se llevaría el título de Mr. Simpatía.

Contrario al Gobernador Alejandro García Padilla, no es precisamente lindo, pero tiene tantos otros atributos y dones que lo ponen en la mira. Ya es un secreto a voces que las fuerzas al interior del Partido Popular Democrático que lo quieren impulsar para una candidatura.

Algunos dicen que es como un gato, siempre cae de pie. No importa el problema, lo crítico de la situación o todo el ambiente negativo en su entorno, él luce bien. Hay quienes creen que la prensa lo protege. Otros dicen que sigue como esgrimista, blandiendo la espada de un lado a otro en la opinión pública y no se deja tocar. Es un as en el arte de no decir nada. Un genio en huir y salirse de las controversias para caerle bien a todo el mundo. Como diría el filósofo Noam Chomsky, sin lugar a dudas, el Secretario de Estado domina el arte de la distracción ante la opinión pública.

La distracción como estrategia de comunicación se usa para desviar la atención del público de los problemas mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. Es una táctica de manipulación colectiva, y la gente cae sin darse cuenta. Y en eso, Bernier tiene experiencia, por eso el análisis de su figura es fascinante. De cada cierto tiempo en el blog En Blanco y Negro con Sandra suelo hacer análisis de proyección de figuras públicas y el caso de Bernier es uno que estaba en el tintero. Provoca mirarlo y repasar sus actuaciones.

El amigo Bernier es tremenda persona. Un tipazo. Chévere. Simpático. Atento. Un verdadero caballero en todo el sentido de la palabra. Tiene una hoja de vida y profesional intachables. Hay quienes dicen que es capota y pintura, pero otros lo adoran porque es nice. Por eso, nadie lo critica. Criticarlo es casi como atentar con la ilusión de los que piensan que siempre hay esperanza de cambio.

Es que tiene un encanto personal como pocos políticos. De hecho, prácticamente ningún otro aspirante en este momento lo tiene. Ni si quiera Ricky Rosselló, al que muchos quieren por igual. Si esto fuera un certamen, Rosselló sería Mr. Fotogénico, pero a Bernier no hay quien le quite el título de Mr. Simpatía.
Bueno, algunos lo intentan y hasta lo imitan. Tiene un clone en la figura del Jefe de Bomberos, Ángel Crespo, quien se aprendió el libreto y lo imita en la proyección pública. Habla sin parar pero esquiva las preguntas duras y las confrontaciones. Pero Bernier lleva la delantera y no le cae mal a nadie porque estratégicamente se ha dedicado a establecer relaciones con personas de diferentes sectores. Esto es magistral porque lo inocula al momento de recibir críticas de la oposición. No confronta, no entra en conflictos, no disgusta a nadie. Está en dos aguas.

Como si eso fuera poco, tiene un don de comunicación con el que se nace y pocos políticos tienen. El evadir preguntas con naturalidad no es fácil. A muchas personas les cuesta años de talleres y media trainings y nunca logran dominar la técnica, pero para Bernier es fácil. El problema con esto es que no se puede mantener así toda la vida.

Una mirada rápida a su vida y su carrera tienen todos los elementos de una estrella: joven de campo que progresó hasta llegar a ser líder. Campeón que representó a Puerto Rico como esgrimista, luego se convirtió en odontólogo. Con el tiempo, gobernantes de distintas facciones políticas lo respaldaron. Su nombre fue aumentando en popularidad con los nombramientos en el gobierno. Primero en la Oficina de Asuntos de la Juventud bajo el gobierno de Sila Calderón. Luego fue Secretario de Recreación y Deportes bajo el gobierno de Aníbal Acevedo Vilá y presidente del Comité Olímpico de Puerto Rico durante el gobierno de Luis Fortuño en momentos en que tuvo que defender los XXI Juegos Centroamericanos y del Caribe que se celebraron en Mayagüez, y ahora Secretario de Estado bajo García Padilla.

Su matrimonio con Alexandra Fuentes lo convirtió en parte de la farándula, creando más simpatía en las masas. Luego, la chispa con la que ella habla de sus hijos o de su marido, abona a la creación de esa imagen de matrimonio nice. 

Pero su imagen no es un asunto individual. Bernier también ha sabido jugárselas y tiene su equipo de colaboradores que lo ayudan a mantener ese aire y a contrarrestar dudas. De hecho, me consta que cuando sale algún reportaje u opinión que pudiera ser negativo hacia su gestión, se mueven rápido y tratan de evitarlo, o de reaccionar al mismo. Incluso Bernier mismo llama. Ni él ni su equipo quieren mala prensa.

Además de su equipo, tiene gente entre las filas del poder político que lo protegen para tener una pieza impoluta en su juego de ajedrez. Mientras García Padilla coge cantazos, a Bernier lo mantienen prístino y sin coger ni un jab.

No obstante, en todo ese proceso, la imagen de Bernier ha sido asociada a la del gobernador. Para bien o para mal. Unos lo ven como el sustituto. Otros, como el cómplice de la debacle actual. Por eso es importante repasar sus posturas al momento de las controversias y es evidente que la maniobra de estar en dos aguas ya está empezando a cansar.  Por ejemplo, todo el mundo esperaba que hiciera como Carmen Yulín, que asumiera posturas aunque sea en contra del Gobernador, pero no ha pasado.

Siempre se proyecta en anuncios positivos, pero cuando sale algo negativo, no necesariamente da cara. Otros funcionarios salen por él. Ejemplo de esto fue la controversia por la siembra de arroz que Bernier anunció con bombos y platillos, pero no ha dado cara para explicar el fiasco de la misma.  Igualmente pasó en la comisión para la reestructuración del gobierno, ofrece generalidades, sin puntualizar. De hecho, mucho de lo que anunció como el uso de más herramientas y servicios por la Internet son cosas que venían gestándose desde el anterior secretario de Estado, Kenneth McClintock, aunque Bernier siempre le ha dado ese reconocimiento.

Bernier fungía como gobernador interino en el infeliz momento en que por primera vez en nuestra historia se produjo un impago en el gobierno. Si bien es cierto que hubo ausencia de liderato total en esos días porque casi todos los funcionarios se escondieron, las explicaciones de Bernier dieron pena. ¿Qué cosa contundente ha dicho de la crisis? No supo disimular. No se creció ante esa crisis y su respuesta fue pusilánime. Intentó lucir conciliador y traer tranquilidad, pero no lo logró. ¿Por qué se mantiene en un neutro perenne ante la opinión pública?

Quizás parte del problema es que a él nadie le pregunta cosas precisas. Fuera de Luis Dávila Colón, quien tuvo a Bernier por años como panelista en su programa, no escucho a nadie que confronte sus posturas. Además, insiste con el habla extemporánea. Es decir, Bernier no puede articular respuestas certeras ante preguntas inesperadas.  Por eso es que habría que preguntarse cuánto tiempo más se podrá mantener así, como una figura indefinida.

Un candidato es tan bueno como el marco que se use para evaluarlo. Por eso las tácticas que han usado los propagandistas en los partidos históricamente, no creo que funcionen ahora. Puerto Rico no está para seguir haciendo lo mismo. Al que sea escogido candidato de cualquier partido, al igual que a las figuras públicas en el gobierno, se les tiene que exigir más transparencia y deben ser confrontados con criterios de evaluación más fuertes.

Lo que hace falta es honestidad. Un candidato que diga lo que hay que hacer  aún si no es políticamente correcto o si se pisan callos en algunos sectores. No se puede estar bien con Dios y con el diablo a la vez. Hay que asumir posturas, ir de frente y ser honestos. Para salir de la crisis en la que vivimos, no se puede  seguir en dos aguas. El rol de Mr. Simpatía puede que no aguante.


NOTA: Esta columna fue publicada en NotiCel el 12 de agosto de 2015 y generó mucho interés. El propio David Bernier conversó con esta servidora para aclarar que no interesaba al momento una posición electiva, y que como es el Secretario de Estado, su rol es de lealtad a su jefe, el Gobernador de Puerto Rico Alejandro García Padilla. Precisó que su rol es de diplomático y que ha sido efectivo en su función aún con las limitaciones que el estatus político del país le permite en cuanto a las relaciones con naciones soberanas. La columna en NotiCel apareció en la siguiente dirección: http://www.noticel.com/blog/179476/david-bernier-mr-simpatia.html


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