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Wednesday, August 7, 2013

El negrito

 
El presidente que es negro, pasó a ser el negro que es presidente. Suena a una frase sin sentido pero tiene más sentido que nunca antes. El negro habló y la gente lo escuchó. Y a muchos puso a pensar.
 
El presidente Barack Obama, que raras veces ha hablado de lo que significa ser negro para la historia de uno de los países con el mayor lastre de racismo en el mundo, sorprendió con las declaraciones que ofreció la semana pasada tras el veredicto de no culpabilidad a George Zimmerman, acusado de asesinar al joven negro Trayvon Martin. Si no es el más importante, debe ese ser uno de los discursos más trascendentales en la carrera política de Obama porque demostró que el racismo y el discrimen hacia las minorías siguen vivos a pesar de los avances en materia de derechos civiles.
 
“Hay muy pocos hombres afroamericanos en este país que no hayan tenido la experiencia de ser seguidos cuando van de compras a una tienda por departamentos. Eso me incluye a mí”, dijo Obama, para la sorpresa de los periodistas. “Hay muy pocos afroamericanos que no hayan tenido la experiencia de entrar a un ascensor y que una mujer apriete su cartera con nerviosismo y contenga la respiración hasta tener la oportunidad de salir. Eso sucede a menudo”.
 
¿Y qué tiene que ver eso con Puerto Rico?, pensarán algunos. Mucho. Todo. En realidad es importante que el Presidente americano lo diga para que se hable del tema y se reconozca que aquí también el racismo es pan nuestro de cada día. Muy pocas personas, especialmente políticos y líderes locales lo reconocen, y muchos menos lo dicen abiertamente. Es un tema invisible como si con eso se pretendiera borrar su existencia, pero es lo opuesto.
Lo más irónico es que muchos de esos líderes que alaban a Obama o que corrieron detrás de él para retratarse a su lado cuando visitó la Isla en el 2011, son de las personas más racistas y clasistas del mundo. No se les ocurre tener un negro como amigo. ¿Y un dominicano? ¿Un gay?
¿Una persona con impedimento? Solo si tiene dinero y aporta a la campaña o es una figura pública conocida. ¿Los contratan y defienden sus derechos como seres humanos? Muy pocos.
 
Es que la historia nos ha hecho negar nuestra raza. La mayor evidencia son los datos del Censo. En el 2000 solo un ocho por ciento (8%) de los puertorriqueños dijeron que eran de la raza negra y en el 2010, solo un 12.4%. El discrimen, la falta de oportunidades, la pobreza en la que se sumerge a gran parte de la población y sí, la violencia que se impone y estigmatiza a los negros, hace que se reniegue. No se acepta que somos un país caribeño habitado por descendientes de esclavos.
 
Se alaba el casi mítico pasado taíno, pero al negro se le pasa como si no fuera parte real de nuestra historia y de lo que somos.
 
El caso de Martin ha adquirido dimensiones posmodernas planteando la diversidad racial de la Nación profundamente dividida. Zimmerman, quien al igual que Obama viene de una familia biracial –padre blanco y madre peruana– admitió que le disparó a Martin porque “había algo raro en él”.
 
El caso de Martin tiene implicaciones aquí porque evidencia que el discrimen se basa en el miedo. ¿A cuántos muchachos negros matan en Puerto Rico por error como pasó con el joven de la Florida? ¿A cuántos puertorriqueños negros los detiene la Policía solo por ser negros y tener el ‘look’ de delincuentes? Sí, porque por solo ser negros ya tienen el carimbo de que son sospechosos. ¿Cuál es nuestra verdadera identidad como Pueblo?

Es momento que los líderes aprovechen y reconozcan la importancia de los negros como puertorriqueños, su aportación actual y a través de la historia. Parafraseando la obra del doctor Isabelo Zenón Cruz, Obama “descubrió su trasero”. ¿Cuándo lo harán los de aquí? El ‘negrito’ habló e hizo pensar a muchos, incluida yo, una ‘negrita’ orgullosa de serlo.
 
Esta columna fue publicada en El Vocero el 24 de julio de 2013 - http://www.vocero.com/el-negrito/

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