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Wednesday, May 2, 2012

¿Y tu agüela, aonde ejtá? Cucusa vs. Cox Alomar


Resumí la controversia Cucusa vs. Cox Alomar ayer en mi sección En Blanco y Negro con Sandra del programa El Azote de Dávila Colón en WKAQ 580 en cinco puntos:

1.      Desconocimiento de las reglas y del mundo de las redes sociales.

2.      Desconocimiento del medio Twitter (llevar las "turbas" de todos los ángulos e ideologías políticas no funciona en Twitter que tiene seguidores más críticos)

3.      Mal manejo de parte de Cox que pretende usar el "tokenismo" de negro para revivir su natimuerta campaña

4.      ¿Quién ganó? Pretensión de ganar ratings con esta controversia, por parte de Cucusa y de ganar reconocimiento por parte de Cox

5.      Falta de profundidad en el análisis mediático sobre el verdadero tema del que nadie quiere hablar en PR: Los discrímenes (racismo, sexismo, clasismo, homofobia, prejuicios por origen étnico, por ser gordos o viejos o flacos... etc.)

La controversia Cucusa vs. Cox Alomar que se originó por una foto de burla que circuló por Twitter,  sacó de debajo de la alfombra uno de esos temas que son tabú en la prensa y los medios locales: el racismo y el discrimen que persiste en Puerto Rico.

Más allá de mostrar el evidente desconocimiento del manejo en esta red social entre políticos y analistas, el meollo es que en Puerto Rico discriminamos y los medios lo perpetúan con sus prácticas o sus silencios cómplices.


La ex presidenta de la Cámara de Representantes, ex jueza del Apelativo y hoy comentarista político en Noti-Uno,  Zaida “Cucusa” Hernández, le dio un “retweet” a un mensaje que recibió en su cuenta de la red social en el que aparecía una foto de Cox Alomar con el mensaje “Milagro, milagro, A (sic) vuelto a la vida. Yuyo vive”.

Hernández negó haber hecho el retweet, pidió excusas, cambió el nombre o “handle” en su cuenta,  y dio por concluida la controversia. Pudo haber sido un error involuntario que suele suceder entre los que no conocen bien la tecnología y no saben manejar la red Twitter. De hecho, En Blanco y Negro con Sandra recibió de una portavoz de Hernández la explicación de que se trató de un error en el manejo del sistema.

Pero el problema no quedó ahí. En la comunidad “tuitera”, compuesta en su mayoría por personas analíticas y críticas que rechazan los comentarios tipo barricada como se dan en escenarios partidistas, el tema siguió fuerte por varios días. Incluso trascendió fuera del ambiente local en Puerto Rico y hasta fue reseñado por medios internacionales.

Para los “tuiteros” resultó imperdonable debido al estilo con el que Hernández respondía a las críticas, utilizando epítetos e insultos que son rechazados en las conversaciones que promueve esta red. Esta situación fue reseñada con gran precisión por el amigo periodista y sociólogo Hiram Guadalupe Pérez en su artículo “El verbo destemplado de Cucusa” que publicó ayer la revista 80 Grados. http://www.80grados.net/2012/05/el-verbo-destemplado-de-cucusa/

Cucusa ganó ratings en la controversia y Cox Alomar ganó al agenciarse exposición ante la prensa, lo que ciertamente le conviene ya que su candidatura no pega.  El problema en este caso y que yo rechacé fue que Cox utilice su negrura como excusa, colocándose como víctima.

Si bien es cierto que el racismo es una realidad innegable que no se puede permitir, no es menos cierto que los negros no podemos caer en usarnos como víctimas.

En su blog “Sobre piel y papel” que publica en el sitio cibernético de la emisora Radio Isla 1320, la destacada autora puertorriqueña (y mi queridísima amiga del alma) Mayra Santos Febres publicó ayer una entrada titulada “Insultos virtuales” (http://www.radioisla1320.com/blog/2012/05/01/insultos-virtuales/) sobre este tema. Explica Santos Febres que es obvio el racismo visceral es acto “comunicativo” y que se da en Puerto Rico por la falta de un proyecto colectivo como pueblo, más allá de la discusión entre unos y otros.

“Un insulto a un negro es un insulto para TODOS los negros”, dice Santos Febres. “Es una táctica que conocemos bien. La usan para volver a meternos en el redil. Para que no nos atrevamos a “ostentar” cargos públicos; para que permanezcamos cabizbajos, asustados, temiendo acciones precisamente como ésta”.

Resulta indignante que la prensa centrara esta discusión en reiterar las burlas que son cosa tan usual en la política – recordemos la foto de Sila Calderón como Ronald McDonald o la de Luis Fortuño como el personaje de la serie The Simpsons – en vez de hablar del tema del racismo y el discrimen en todas sus modalidades como el clasismo, el sexismo y otros.

Es una realidad que el racismo es parte de la realidad puertorriqueña. A los negros y descendientes de negros se les niegan accesos a empleos o a mejoras en condiciones sociales. La desintegración de la familia en Puerto Rico es debida en gran parte al encarcelamiento de padres negros. Se estima que más del 90% de los presos provienen de hogares disfuncionales, no conocieron a su padre o fueron abusados por su padre y casi todos son negros. Son más los niños negros que se quedan huérfanos en el sistema del Departamento de la Familia porque los padres adoptantes quieren hijos “blancos”.

A pesar de tener un presidente negro en los Estados Unidos, que debería servir de ejemplo, los negros no entran tampoco en la sociedad de clases alta, con contadas excepciones. ¿Cuántos negros hay en posiciones de poder en el Gobierno, en el Ejecutivo, en Legislatura o en la Judicatura? ¿En la banca? ¿En la industria? ¿En el sector privado? Los pocos que hay se pueden contar con las manos.

Las verdaderas preguntas que se deben hacer a los candidatos políticos – comenzando por el propio Cox Alomar – es qué propuestas tienen para combatir el discrimen, para lograr que todos tengan iguales accesos. Por todos, no sólo los blancos y ricos o amigos del poder.

El acceso debe ser igual a negros, a homosexuales, lesbianas, transexuales, transgéneros, extranjeros, gordos, viejos, personas con impedimentos, pobres.

Ese debe ser el tema que surja de esta controversia…. Pero habrá que ver qué medio o qué periodista se atreve a hacer las preguntas de verdad.

Y para recordar la sabiduría de antaño… termino con las sabias letras del maestro Fortunato Vizcarrondo en su poema “¿Y tu agüela, aonde ejtá?


Ayé me dijite negro

Y hoy te boy a contejtá:

Mi mai se sienta en la sala.

¿Y tu agüela, aonde ejtá?



Yo tengo el pelo'e caíyo:

El tuyo ej seda namá;

Tu pai lo tiene bien lasio,

¿Y tu agüela, aonde ejtá?



Tu coló te salió blanco

Y la mejiya rosá;

Loj lábioj loj tiénej finoj . . .

¿Y tu agüela, aonde ejtá?



¿Disej que mi bemba ej grande

Y mi pasa colorá?

Pero dijme, por la binge,

¿Y tu agüela, aonde ejtá?



Como tu nena ej blanquita

La sacaj mucho a pasiá . . .

Y yo con ganae gritate

¿Y tu agüela, aonde ejtá?



A ti te gujta el fojtrote,

Y a mi brujca maniguá.

Tú te laj tiraj de blanco

¿Y tu agüela, aonde ejtá?



Erej blanquito enchapao

Que dentraj en sosiedá,

Temiendo que se conojca

La mamá de tu mamá.



Aquí el que no tiene dinga

Tiene mandinga . . ¡ja, ja!

Por eso yo te pregunto

¿Y tu agüela, aonde ejtá?



Ayé me dijite negro

Queriéndome abochoná.

Mi agüela sale a la sala,

Y la tuya oculta ajtá.



La pobre se ejtá muriendo

Al belse tan maltratá.

Que hajta tu perro le ladra

Si acaso a la sala bá.



¡Y bien que yo la conojco!

Se ñama siña Tatá . . .

Tu la ejconde en la cosina,

Po'que ej prieta de a beldá.



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