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Wednesday, March 2, 2016

Cuba y Puerto Rico de Obama


Raúl Castro y Barack Obama. (Foto de NBC)

 (NOTA: Esta columna fue publicada en NotiCel el 24 de febrero de 2016 -  http://www.noticel.com/blog/186955/cuba-y-puerto-rico-de-obama.html)


Percepción vs. Realidad. Un vistazo desde la perspectiva de la comunicación al Barack Obama del 2016 demuestra que dice una cosa y hace otra. Proyecta una imagen y la verdad detrás es otra.

Habla de derechos humanos, pero lo que busca es promover el capitalismo. Como todos los presidentes de los Estados Unidos, Obama busca el billete. Su interés principal es mantener el poder de la nación americana y esa mira está enfocada desde hace tiempo en Cuba porque es un mercado virgen para sus negocios. Puerto Rico, su posesión centenaria, en cambio se ha convertido en una colonia costosa, así que los mensajes y cómo se comunican esos nuevos enfoques sobre ambas islas están variando.

Cuba es oportunidad, esperanza y desarrollo, según lo que expresa Obama en cada mensaje, en cada entrevista, en cada discurso cuando habla de la mayor de las Antillas. Puerto Rico, en cambio, no existe. No es prioridad. Allá el Congreso y el Supremo que actúen. Obama se papeó como aquél sándwich en Kasalta las esperanzas de muchos ilusos puertorriqueños, casi todos demócratas, que mucho dinero le recaudaron aquí. No promete empresas, no habla de traer inversiones, ni siquiera de hacer un bailout aquí como le hizo a los bancos americanos o como parece que quiere hacer en Cuba. Son dos discursos y dos tipos distintos de comunicación.

Pero como un hábil político que “happens to be a lame duck”, o sea, que está de salida sin las presiones de una reelección, Obama ahora quiere ser recordado. Sabe el presidente que si ganan los republicanos su plan de salud Obamacare será eliminado, así que usa a Cuba como uno de sus legados. Sabe que los libros de historia dirán que más allá de ser el primer presidente negro, es también el que mató a Osama Bin Laden y el que rompió el embargo con Cuba. No él, pero si su gobierno.

En ese sentido, es importante mirar con detenimiento y analizar todas las noticias que están saliendo y que saldrán hasta el mes entrante, cuando se supone que Obama llegue a La Habana. Será la primera vez en 88 que un presidente de los Estados Unidos realiza una visita oficial a Cuba.

Pero más allá de la controversia que esta visita genera, incluso más allá de lo que puedan decir los dos casi cubanos que aspiran a la presidencia americana por el Partido Republicano, Marco Rubio y Ted Cruz, ese viaje de Obama al país comunista ofrece poderosos mensajes no sólo para los Castro en Cuba sino para Puerto Rico, y para los Estados Unidos.

Para los cubanos son mensajes mixtos. Obama dice que su viaje servirá para “darle esperanzas y apoyo” al pueblo cubano, y su gobierno le ha pedido a La Habana una serie de cambios en materia de derechos civiles. Eso comunica, pero actúa distinto. Si la prioridad de los Estados Unidos fueran los derechos civiles no estarían permitiendo lo que pasa en Siria.

A Obama le importa poco las Damas de Blanco o los disidentes en Cuba. Lo que él quiere es el dinero que representa ese mercado. La verdad es que su viaje es para crear negocios. Muchos agricultores conservadores de los estados agrícolas del sur han visto sus ventas bajar. Al desacelerarse mercados como el de China, los Estados Unidos tienen que buscar dónde vender esos alimentos y el mercado más cercano donde la población necesita comida (y otros productos) está a 90 millas de Miami. Por eso no es casualidad que la primera industria que se establecerá allá es de Alabama. Además, los productos americanos siempre entran a Cuba pero por terceros países. En La Habana te podías comprar una Coca-Cola que venía por México o usar un medicamento americano que vendían los canadienses, así que la lógica para Estados Unidos era eliminar los intermediarios y vender ellos directos sus bienes.

Pero por otro lado, para el gobierno cubano, esta movida es una salvación. Ahora no son los enemigos del norte, sino los amigos. La propaganda en toda Cuba ha ido variando porque necesitaban ese oxígeno.

Los hermanos Castro siempre han mantenido su poder con ayuda externa. Primero crearon una especie de ELA con el bloque soviético. Una vez eso desapareció, Fidel creó el Período Especial e hizo acercamientos a China y a Corea del Norte, aunque éstos no lo financiaron tanto como los rusos. Entonces, aparece un Hugo Chávez en Venezuela y los Castro se metieron allí con toda su maquinaria, su dialéctica y su política. Tras la muerte de Chávez y la crisis actual en Venezuela, lo único que les quedaba era mirar el norte. No es tanto que Raúl estaba desesperado por reestablecer relaciones con Estados Unidos, sino que él y su hermano lo ven como un mecanismo para sobrevivir. Y para los americanos, mientras haya dinero allí van.

Y en todo esto, Puerto Rico, queda de nuevo atrás. La oportunidad que teníamos para ser la avanzada de los americanos por nuestra historia y nuestros vínculos con Cuba, quedó atrás. No fueron los puertorriqueños primero sino detrás de los americanos. A pesar de que en Cuba es el único sitio en el mundo donde opera una embajada nuestra desde hace décadas, la Misión de Puerto Rico en La Habana, el gobierno de aquí y los candidatos políticos se quedaron en babia. Les pasaron el rolo y pierden la oportunidad de hacer negocios directamente o de servir de intermediarios. Por eso en ninguna de las expresiones que ha dado Obama sobre Cuba, habla o lo vincula a Puerto Rico. No importamos.

En los 50 cuando empezó el comunismo allá, las empresas americanas movieron sus sedes de Cuba a Puerto Rico. Ahora el silencio de Obama lo que nos dice sin palabras pero con acciones es que será a la inversa. Las empresas americanas se están yendo de la isla cada vez más rápido. Muchas se han ido moviendo a República Dominicana desde hace un tiempo, pero sus objetivos no son permanentes allá. Lo ven como un paso par air a poblar Cuba.

Aquí todavía sueñan con que Obama indulte a Oscar López, pero si a él le importaran los presos políticos, sería más enérgico demandando a los Castro la liberación de cientos de prisioneros en iguales o peores condiciones de brutal represión en suelo cubano. Veremos en ese viaje si Obama se atreve.

Y todavía falta por ver cómo reaccionarán los demás.  Como dice el periodista venezolano Hector Héreter, “Cuba ha sido y sigue siendo una espina clavada en el quehacer político de Estados Unidos. La movida de Obama hacia la Habana será un gran jamaqueo dentro de la campaña electoral”.

Ya sabemos que Cruz y Rubio están indignados, y que Trump, como todo lo que hace, busca crear un show mediático. Falta por ver cómo reaccionarán los aspirantes demócratas al despliegue de la alfombra roja en el aeropuerto José Martí. Es de esperarse a una Clinton cauta en los cometarios mientras que Sanders, estará bailando.


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