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Thursday, September 8, 2011

¿Sindicatura o no sindicatura en el Banco Popular?



El pasado viernes, 2 septiembre, la prensa publicó que el Banco Popular estaba bajo sindicatura bajo el Banco de la Reserva Federal y la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras (OCIF). La noticia, aunque no era correcta, no necesariamente era falsa.

La noticia es una bomba y prácticamente NADIE en la prensa le está prestando la atención que merece. Para ser precisa, muy pocos en la prensa le han prestado atención y seguimiento a este asunto que toca a tantas personas en el País.

Ese silencio cómplice en los medios podría leerse de muchas formas: como una estrategia para evitar perder anuncios, desconocimiento en la prensa sobre el tema, miedo al impacto que esto podría tener, o a un amapucho o la falta de fiscalización del sector privado por parte de la prensa.


El hecho innegable: que el Banco de la Reserva Federal le pide al Popular que firme un acuerdo (titulado memorando de entendimiento o MOU por sus siglas en inglés) en el que el banco acepta que tienen deficiencias en la forma en que documentan los préstamos hipotecarios que dan a los clientes. Esto significa que antes de dar cualquier préstamo o pagar dividendos, tienen que informarlo a los regulares federales.

¿Es esto la primera vez que ocurre en Puerto Rico? ¿Cuál es impacto de esto para Puerto Rico? A juzgar por la poca cobertura de la prensa, nada. ¿Y el efecto par los clientes de esta institución bancaria? Pues menos se sabe. ¿Por qué un banco está obligado a firmar un MOU con la Reserva Federal? ¿Cuál es la preocupación del regulador? ¿Pone esto en una posición difícil al banco? Son algunas de las preguntas que no se han hecho.

Hubo errores en la manera en que se reportó la noticia de manera inicial, pero el peor error es faltarle a la responsabilidad que tiene un periodista o medio de informarle al país. En ese sentido, no publicar el tema, le hace un flaco servicio al público.

Expertos en este tema consultados – incluyendo a dos economistas y dos reconocidas periodistas de negocios del país (cuyos nombres se protegen para que no pierdan sus empleos) - coinciden en que es un secreto a voces en la industria bancaria que se anticipan auditorías de entidades federales como la misma Reserva Federal y el FDIC a bancos locales. ¿Es este MOU parte de eso? Planteo que si la prensa sigue ignorando estos temas como cobertura básica y de primeras planas diarias, nadie se dará cuenta cuando llegue el golpe real a la economía.

Trasfondo

La noticia fue publicada como una investigación del Centro de Periodismo Investigativo. La recogió la agencia de noticias Cybernews y el sitio de noticias en Internet NotiCel. Posteriormente, la colgó Telemundo/Telenoticias en su página cibernética. También el Puerto Rico Daily Sun publicó lo que había redactado el Centro de Periodismo Investigativo.

De entrada, la noticia plantea un escándalo que, irónicamente, sólo fue publicado en esos medios. El resto de la prensa lo obvió. ¿Fue acaso por los auspicios y pauta de anuncios del Banco Popular? ¿O fue por temor? ¿O porque pensaban que era incorrecta la noticia? ¿Sería quizás porque no entienden el tema financiero? ¿O porque no se quieren meter con un anunciante? Opino que todas las anteriores.

Esperé el mismo viernes en los noticiarios de la tarde. Miré los sitios de Internet y escuché la radio. Miré en los periódicos del sábado, del domingo, del lunes y de hoy. Nada del tema. ¿Irónico no?

Esta noticia va al tuétano de lo que es el periodismo puertorriqueño actual. Están pasando muchas cosas sumamente importantes, vitales para el país, pero la prensa o los editores de los medios, parecen dormidos. Prefieren publicar el romance de Zuleyka y Barea, o escribir y republicar notas sobre el político desnudo. Después de todo, es mejor vender un titular sobre Roberto Arango, a tener que explicar que a todos los consumidores puertorriqueños les podrían subir las tasas de intereses en sus tarjetas de crédito.

El colapso de la banca en Puerto Rico – con el cierre de tres bancos – fue una cobertura extremadamente superficial en términos de la cantidad de espacio y tiempo que se le brindó. Jamás compararía, por ejemplo, con la cobertura que hacen o el seguimiento que le dieron al divorcio de Maripily. Quizás por eso muy pocas personas en el país saben que los bancos en la Isla, no pertenecen a dueños locales sino a fondos de inversiones extranjeros.

Las noticias que verdaderamente tienen impacto sobre la mayor cantidad de personas, pasan inadvertidas o son censuradas por toda la prensa. Y esto, muchas veces sucede con temas relacionados a la economía, los negocios y el mundo financiero simplemente porque hay total desconocimiento sobre esta fuente noticiosa.

Los pocos reporteros que están cubriendo estas noticias los tienen relegados a sus secciones de negocios – si es que el medio las tiene, sólo en algunos diarios – y no cuentan con el apoyo de los “decision-makers” en las salas de redacción. El desánimo entre los reporteros de economía es evidente.

La noticia original y la reacción oficial

La noticia original reveló que el Banco Popular de Puerto Rico (BPPR) aceptó entregar a los reguladores federales y locales su capacidad de pagar dividendos a sus accionistas como una medida de intervención por problemas y deficiencias en el manejo de la documentación de los préstamos de propiedades.

La intervención, que el banco divulgó al mercado financiero en un informe el 25 de julio, fue descrita como una "sindicatura" por una fuente en la industria bancaria, y se realizó a través del mecanismo de un "memorando de entendimiento" (MOU, por sus siglas en inglés) que cubre al BPPR, y a su filial Banco Popular North America (BPNA), según se publicó en NotiCel.

"El MOU provee, entre otras cosas, para que (BPPR) tome pasos para mejorar sus prácticas de manejo de riesgo crediticio, y para que (BPPR y BPNA) desarrollen planes estratégicos para mejorar los ingresos y desarrollar planes de capital... El MOU requiere que BPPR (y BPNA) obtenga la aprobación de la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras (OCIF) y el Sistema del Banco de la Reserva antes de declarar o pagar dividendos, o de incurrir, aumentar, o garantizar deuda", dijo el banco en su radicación del 25 de julio para describir el acuerdo con los reguladores.

La reacción del BPPR no se hizo esperar. En horas de la tarde del mismo viernes, el principal oficial legal de Popular Inc., Ignacio Álvarez, rechazo que el memorando de entendimiento al cual está sujeto el Banco Popular, implica que es una sindicatura, en el significado técnico-legal que tiene dicho término en la industria bancaria.

Sin embargo, Álvarez aceptó que el acuerdo, que surge por petición del Sistema de la Reserva Federal y la OCIF, implica que la institución financiera está bajo supervisión mayor por parte de los reguladores e injerencia directa en ciertas transacciones, pero indicó que no hay un síndico asignado, ni un control total de las operaciones, por lo que no se clasifica dentro de la categoría establecida como sindicatura en la banca.

Cobertura de la prensa

En la cobertura de noticias relacionadas a negocios, se tiene que ser cuidadoso porque cualquier error podría tener implicaciones directas en el alza o baja de las acciones de empresas, en el caso de las compañías públicas. Por regla general, los periodistas de economía, tienden a escribir de temas técnicos y complicados, y quizás por eso a la mayoría del público podrían no resultar interesantes.

Una tendencia en el periodismo puertorriqueño de los últimos 10 a 15 años ha sido la de redactar en lenguaje lo más sencillo posible, o poner las cosas “en arroz y habichuelas”. Esto es excelente porque no hay razón para complicar un tema. El problema, como sucedió con esta noticia, fue que el término “sindicatura” tiene una implicación distinta en la banca y por eso hay que tener cuidado.

Sin embargo, la falta de seguimiento a este tema también trae a relucir un secreto a voces: muchos periodistas, editores y jefes de noticias no entienden nada de finanzas. Quizás por eso prefieren darle más foro a temas como las cirugías estéticas en los senos de Maripily a decir que el colapso de la banca provocó más pobreza y que las tasas de intereses en las tarjetas de crédito van a subir.

“El periodista hoy no quiere leer estados financieros, presupuestos. Esto es un tema demasiado escabroso y se conforman con publicar los comunicados de prensa que emiten los bancos. Quieren todo rápido y digerido. No quieren pasar trabajo. Al no investigar no saben qué preguntas hacer”, sostuvo una de las reporteras entrevistadas, cuya identidad se protege para evitarle problemas laborales en el medio donde labora.

“Se requiere formación técnica, básica en economía. Como no lo entienden ni se preocupan por entenderlos, les pasan gato por liebre”, agregó.

Pero esto no se limita a los periodistas. Ocurre también entre los analistas y comentaristas que limitan sus expresiones a repetir lo poco que sale en prensa escrita o a hablar sin corroborar sobre las acciones que tienen los pocos accionistas puertorriqueños en la banca.

“Siempre dicen que la familia Ferré tiene acciones o que controlan el Banco Popular. Quizás hace 5 a 7 años sí dominaban, pero eso cambió. Debido a los excesos que permitieron muchos de los accionistas locales en la banca en general, que provocó el cierre de 3 bancos, ahora la mayoría de los dueños son fondos de inversiones. O sea, que “el banco del pueblo” o el “banco de PR es una falacia”, agregó una editora de un medio.

La reportera consultada coincidió en señalar un dato poco conocido por la mayoría de los puertorriqueños, que en el First Bank, por ejemplo, el 90% del banco le pertenece a 15 fondos de inversiones en EEUU.

“La banca dejó de ser puertorriqueña hace tiempo. Hoy por hoy, los dueños de los bancos en Puerto Rico residen en Wall Street. ¿Qué significa esto para nosotros? Pues, que si no obtienen las ganancias que interesan, pueden bajar de sus oficinas en los pisos 28 y 56 en Manhattan, comprar un “cappuccino latte” junto al puesto de “hotdogs”, sacar sus inversiones, y resolver el destino de la Isla en 15 minutos o menos.En ciertos casos, con cinco inversionistas de estos, tendrían a más de una cuarta parte de los votos en una asamblea, ya sea para nombrar directores, despedirlos o exigir reorganizaciones internas para lograr eficiencias ”, manifestó la periodista.

Toda esta información es pública. Ha sido publicada en CNBC, en Yahoo, en Bloomberg y en los propios informes que se someten ante los reguladores, pero la prensa aquí – con honrosas excepciones – no le da seguimiento.

En ese sentido, la editora mencionó que cuando se dio el colapso de la banca con el cierre del Westernbank, el Eurobank y el R-G Premier Bank – que en conjunto tenían capitales por $20,000 milliones – la cobertura se centró en señalar las culpas de ese colapso entre los propios banqueros, las compañías de tasación que inflaron los precios, la industria de la construcción y los reguladores que se hicieron de la vista larga.

“Sí, todos ellos fueron responsables, pero también la prensa tuvo su culpa porque no hizo su trabajo de fiscalizar ni alertar al país. No hicieron las preguntas adecuadas”, expresó.


(Nota: De este tema no pude hablar en el programa de radio)

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