No suelo caer
en la histeria ni me gusta creer en las teorías de conspiración. Prefiero ser
realista porque para vivir en el Puerto Rico del 2014 hay que tener la mente
clara para entender bien de dónde
venimos, dónde estamos, lo que somos y en lo que nos vamos a ir transformando
como pueblo. Sin embargo, en las últimas semanas y meses me pica la curiosidad.
Pregunto y pregunto y no hallo respuestas contundentes ni confiables.
¿Por qué es
que han aparecido tantos virus extraños y enfermedades en Puerto Rico?
Parecería que de la nada salió el Chikungunya ese que es una epidemia tres
o cuatro veces mayor que lo que las
autoridades quieren admitir. ¿Por qué en Puerto Rico hay una incidencia tan
alta de casos de cáncer, de asma, de diabetes, de Alzheimer y otras
enfermedades? ¿Por qué es que nacen cada día más niños con impedimentos o con
problemas de aprendizaje que luego los registran en Educación Especial? (Aunque
ahora muchos, incluyendo políticos, se hayan empeñado en decir que es una
exageración o errores de registro) ¿Será porque Puerto Rico es el país donde
más cesáreas se hacen en el mundo? ¿Será porque aquí nos toca de todo? ¿El
medioambiente? ¿Seremos acaso ratones de laboratorio?
Esa pregunta
de si están experimentando o probando medicamentos con la población local
podría sonar desatinada, pero no está muy lejos de la realidad. Es un hecho que
un manto de silencio siempre es la respuesta oficial cuando se plantea ya que
ningún gobernador en la historia de Puerto Rico, ni mucho menos, los
secretarios de Salud y otras autoridades lo comentan o admiten. Total, no sería
la primera vez que ocurre.