Periodista independiente en Puerto Rico

Wednesday, September 23, 2026

Sin papel en Guaynabo: la fractura y la resistencia de la prensa boricua

La decisión de GFR Media de dejar de imprimir El Nuevo Día y Primera Hora no es solo una evolución tecnológica. Es el resultado de años de errores de gestión, y sus efectos ya golpean a la prensa regional, a las comunidades sin conectividad y a la ilusión de un periodismo gratuito. (Análisis de medios)



Publicado en Substack

Por Sandra D. Rodríguez Cotto

La decisión de GFR Media de paralizar la impresión de El Nuevo Día y Primera Hora es, sin exageración, la transformación más drástica en la historia moderna de los medios en Puerto Rico. Pero leerla como una simple “evolución tecnológica” sería quedarnos en la superficie. Lo que ocurre es el desenlace de decisiones de negocio tomadas durante años, y sus efectos ya se sienten en la prensa regional, en las comunidades sin conectividad o con acceso informativo bajo amenaza, y en el bolsillo de quienes esperan que el periodismo sea gratis.

UNA FALLA QUE VIENE DE ADENTRO

Culpar solo a internet es cómodo. La realidad es que la gran prensa cedió su soberanía publicitaria. En lugar de construir infraestructuras propias para vender y medir su audiencia, entregó la monetización a Google y Meta, intermediarios que se quedan con la mayor parte de la inversión publicitaria. Esta es la apreciación de al menos seis editores de distintos medios consultados.  A eso se sumó una inercia de décadas: medios sostenidos por la pauta de las agencias publicitarias y por presupuestos gubernamentales, con poco incentivo para innovar en formatos, productos y fuentes de ingreso.

Se repitió también un dogma: que “el papel no sirve” ante lo digital. La experiencia local lo desmiente. Publicaciones hiperfocalizadas como Seguros, Pride Society, Soy Silver y Ey Boricua, impulsadas por José Maldonado, y el modelo histórico del impreso del semanario Claridadel periódico más antiguo en Puerto Rico con 67 años de operaciones - demuestran que el papel funciona cuando se dirige a nichos definidos, a comunidades con hábitos arraigados o a audiencias ejecutivas.

El problema nunca fue el formato. Fue querer que un solo modelo sirviera a todos. “Cada medio es distinto y cada audiencia exige cosas específicas”, dijo, por su parte José Pérez, director del periódico regional El Sol de Puerto Rico.

“Vivimos un momento interesante para los medios”, dijo Daniel Nina, fundador de El Post Antillano, un medio que desde sus inicios hace 15 años, es puramente digital.  Por su parte, el veterano periodista Omar Alfonso, editor del periódico La Perla, estuvo en ese medio los años en que era principalmente en papel y luego vivió la transición a la web, y desde hace cuatro años, bajo nuevos dueños, se mantiene exclusivamente en la plataforma digital.

Al replegarse al entorno digital con muros de pago, a diferencia de los periódicos regionales, los grandes diarios como El Nuevo Día, dejan atrás a quienes más dependen del ejemplar físico: los adultos mayores y las comunidades fuera del área metropolitana con conectividad limitada. Para ellos, el cierre de las prensas es un apagón informativo. Es un efecto que casi nunca aparece en los comunicados corporativos, pero que se mide en municipios donde la información local se consumía con el periódico en la mano.

LA PRENSA REGIONAL NO SE RINDE

El cierre de las prensas de GFR amenazaba con dejar sin taller a los periódicos regionales. De hecho, la mayoría de los regionales se enteraron una semana antes de que El Nuevo Día no les imprimirá mas sus respectivos periódicos. La mayor están buscando todavía alternativas en y fuera de Puerto Rico para la impresión.  

La respuesta ha sido táctica y valiente. El Expresso movió su impresión a talleres independientes como CG Printing, en Canóvanas. El Oriental fue directo en su mensaje: seguirá en papel por el valor de una edición que se puede tocar, guardar y compartir, mientras crece en lo digital para llegar a nuevas generaciones.

No están solos. Otros periódicos como Visión, Es Noticia PR y La Cordillera, entre otros, sostienen un vínculo comunitario en el que tanto el ejemplar físico como el digital son una especie de documento de registro local y como herramienta de alcance directo para el comercio de cada zona. Mientras los grandes diarios apuestan por la cobertura nacional y la publicidad programática, la prensa de proximidad apuesta por la hiperproximidad y por la relación directa con el comerciante. Son dos lecturas opuestas del mismo momento.

LOS OTROS DIARIOS

El Vocero, reafirma su modelo impreso de circulación gratuita, sostenido por la pauta comercial y la lectura en línea. Algo parecido sostiene Metro, y sus otras publicaciones aliadas como Caribbean Business, El Calce y Punto Digital, ahora bajo nuevos dueños locales. Su apuesta es capturar a los lectores y anunciantes que el papel de GFR deja desatendidos.

Pero todos estos diarios digitales que ya son tradicionales en el ecosistema mediático boricua compiten con una serie de publicaciones que han sido creadas o pertenecen a cabilderos y contratistas del gobierno y que se proyectan como medios bonafide, cuando son órganos de propaganda y desinformación. Esto incluye, a juicio de esta autora, a publicaciones como InDiario o PRNews, entre otras. Ese es otro de los grandes retos actuales del ecosistema mediático, que requiere un análisis por separado.

Pero detrás del debate sobre el papel o lo digital hay una crisis más honda, que el veterano periodista Benjamín Morales Meléndez, de El Vocero, ha puesto sobre la mesa en un magnífico escrito en sus redes sociales: “queremos periodismo riguroso sin asumir lo que cuesta producirlo”, escribió.

Investigar, corroborar datos y fiscalizar al poder exige profesionales capacitados e instituciones con sostenibilidad financiera. Y en una era saturada de relaciones públicas, propaganda y desinformación en redes, verificar es más caro y más complejo que nunca.

La paradoja es cruel. Se exige contenido gratis, se rechaza la publicidad y se protesta contra la suscripción. Cuando esas tres puertas se cierran a la vez, la fiscalización se debilita, y el espacio que queda libre lo ocupan la manipulación política y corporativa. Nadie sale ganando, salvo quien prefiere que nadie vigile.

QUEDAN TRES FRENTES

El cierre de las prensas no es el fin del periodismo. Es el fin de un modelo industrial. Basado en las décadas de hacer de análisis de este mercado, el panorama que emerge tiene tres frentes:

  1. La gran prensa, en lo digital. El Nuevo Día y Primera Hora particularmente, pero aplica a todos, tendrán que demostrar que la exclusividad de sus contenidos justifica un pago recurrente en un mercado saturado de opciones gratuitas.
  2. La prensa independiente y especializada. Los proyectos nativos digitales, las publicaciones de nicho y los medios de investigación seria, asumen un rol central en la fiscalización. Dependerán cada vez más de donaciones, alianzas y micropagos.
  3. El papel regional. Los medios locales que logren estructurar redes de impresión independientes, actualidad a nivel digital y mantener la cercanía con sus comunidades retendrán el espacio publicitario e informativo que la gran prensa deja vacante.

LO QUE ESTÁ EN JUEGO

La supervivencia del periodismo en Puerto Rico dependerá de dos cosas: de que los medios innoven sin perder su función social, y de que la audiencia esté dispuesta a respaldar económicamente el trabajo que consume. Sin lo segundo, lo primero es imposible. El papel de los diarios en Guaynabo se apagó, pero la pregunta de fondo sigue encendida: ¿cuánto vale, para nosotros, saber lo que pasa?

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Nota de la autora:
Por más de 25 años llevo analizando las tendencias en los medios de comunicación en Puerto Rico como periodista y como analista. El blog “En Blanco y Negro con Sandra” inició precisamente para publicar esos análisis. Además, he trabajado en múltiples investigaciones y publicado varios libros sobre el tema. Entre estos libros están el único análisis de medios The News Media in Puerto Rico: Journalism in Colonial Settings and in Times of Crisis (Routledge, 2020) así como su versión actualizada  en español Para Entender los Medios de Comunicación de Puerto Rico: Periodismo en Entornos Coloniales y en Tiempos de Crisis ( Ediciones Filos, 2022). Ambos fueron escritos por Federico Suberví, Sandra Rodriguez Cotto y Jairo Lugo Ocando.  También publiqué un extenso ensayo sobre el mundo digital titulado  “Los trolls, el troleo y la comunicación política” que forma parte de Comunicación Política en Puerto Rico, la primera antología de ensayos, investigaciones y criticas de este tema (2024).

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