Periodista independiente en Puerto Rico

Monday, September 14, 2026

La IA entra en una zona de peligro

Trump no quiere frenar la carrera, pero los mismos empresarios tecnológicos quieren poner freno. ¿Qué es esto? (Segmento del programa de radio En Blanco y Negro con Sandra)



Hay una historia que está ocurriendo ahora mismo y que puede cambiar el mundo. Y no exagero.

Porque en los últimos días está ocurriendo algo extraordinario: Los mismos líderes de las empresas que están desarrollando la inteligencia artificial más poderosa del planeta están comenzando a decir que hay que bajar la velocidad.

Dario Amodei, de Anthropic, pidió públicamente que se desacelere el desarrollo de los sistemas más avanzados. Sam Altman, de OpenAI, ha hablado de la necesidad de coordinar la seguridad. Elon Musk también apoya mayor cautela. Y Demis Hassabis, de Google DeepMind, también está hablando de seguridad y responsabilidad. ¿Por qué?

Porque la inteligencia artificial ya no solamente contesta preguntas. Ahora puede escribir programas, investigar, utilizar computadoras, encontrar vulnerabilidades informáticas y realizar tareas cada vez más autónomas.

OpenAI acaba de reconocer que uno de sus modelos alcanzó un nivel que su propio sistema clasifica como crítico en capacidades de ciberseguridad. Y aquí viene lo que a mí me preocupa.

Estamos construyendo máquinas que pueden hacer cosas que todavía nosotros mismos estamos tratando de entender. “Hasta la vista baby”, como decía el Terminator en aquella famosa película  con Arnold Schwarzenegger.


Y mientras los científicos dicen: “Vamos más despacio.” ¿Qué dice Donald Trump? Trump dice que no. Trump dice que Estados Unidos no puede perder la carrera frente a China. Y lanzó una frase muy fuerte: “Whoever wins AI wins.” Quien gane la inteligencia artificial, gana.

Ese es el problema. Porque ahora la IA no es solamente una cuestión tecnológica. Es una cuestión económica. Es una cuestión militar. Es una cuestión de seguridad nacional. Es una cuestión geopolítica. Y es una cuestión política.

Porque tenemos dos argumentos enfrentados. Uno dice: “Hay que bajar la velocidad porque no sabemos exactamente hasta dónde puede llegar esta tecnología.” El otro dice: “Si nosotros frenamos y China no frena, China gana.”  Y mientras Washington debate, la tecnología sigue avanzando.

Pero hay otra advertencia que no podemos ignorar.

El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, acaba de pedir en la cumbre BRICS un mecanismo internacional independiente para evaluar científicamente los sistemas de inteligencia artificial. Y habló de los riesgos de que la tecnología avance más rápido que nuestra capacidad para controlarla. Incluso existe preocupación por el posible uso de IA para actividades relacionadas con armas biológicas.

Aquí hay que ser responsables. Esto no significa que una inteligencia artificial esté fabricando armas biológicas por su cuenta. Significa que los seres humanos pueden intentar utilizar estas herramientas para facilitar actividades peligrosas.

Y esa diferencia es fundamental. Pero también hay otra cosa que tenemos que discutir. ¿Quién controla a las empresas que están construyendo estas máquinas?

Porque resulta curioso. Durante años nos dijeron: “Hay que avanzar.” “Hay que innovar.” “Hay que desarrollar la inteligencia artificial.”  Y ahora algunos de los propios líderes de esa industria están diciendo: “Esperen.” “Hay riesgos.” “Necesitamos reglas.” “Necesitamos evaluaciones independientes.”

Entonces yo pregunto: ¿Quién tenía razón? ¿Los que llevan años advirtiendo? ¿Los empresarios que ahora están pidiendo prudencia? ¿O los políticos que dicen que detenerse significa regalarle la ventaja a China?

Probablemente hay algo de verdad en todos esos argumentos. Porque tampoco podemos detener el progreso tecnológico.

La inteligencia artificial puede ayudar a descubrir medicamentos. Puede acelerar investigaciones. Puede ayudar a detectar enfermedades. Puede mejorar educación. Puede aumentar productividad. Puede ayudar a combatir delitos cibernéticos. El problema no es la inteligencia artificial. El problema es qué hacemos con ella.

Quién la controla. Quién establece las reglas. Quién responde cuando algo sale mal. Y sobre todo: ¿qué ocurre si las máquinas comienzan a tomar decisiones que nosotros no entendemos completamente?

Y aquí quiero aterrizar esta discusión. Porque alguien puede decir: “Eso pasa en Washington.” “No tiene nada que ver conmigo.” Sí tiene que ver. Tiene que ver con nosotros en Puerto Rico, porque la inteligencia artificial va a transformar nuestros empleos.

Va a transformar la educación. Va a transformar los medios de comunicación, algunos tienen reporteros con AI y algunos que no escriben, sino que usan AI. Va a transformar la publicidad. Y va a transformar la política, y ya lo está haciendo. Imaginen una campaña electoral en la que alguien pueda fabricar un video de un candidato diciendo algo que jamás dijo.

Imaginen una llamada telefónica con la voz perfectamente clonada de una persona. Imaginen miles de cuentas falsas produciendo propaganda simultáneamente. Tenemos experiencia con eso lo que hicieron en el chat de Telegram en el 2019. Así que esto ya no es ciencia ficción.

Por eso la pregunta no es si vamos a utilizar inteligencia artificial. La vamos a utilizar. La pregunta es: ¿Vamos a aprender a utilizarla responsablemente antes de que otros decidan las reglas por nosotros?

Porque hay algo que me parece todavía más preocupante. La tecnología avanza en días. La política responde en años. Y si eso continúa así, podemos terminar con un mundo donde las máquinas estén evolucionando más rápido que las instituciones encargadas de vigilarlas.

La inteligencia artificial puede ser una de las herramientas más extraordinarias que haya creado la humanidad.

Pero también puede convertirse en una de las herramientas más peligrosas si la carrera por ganar dinero, poder y ventaja geopolítica termina siendo más rápida que nuestra capacidad para poner límites.

Ese es el verdadero debate. No es humanos contra máquinas. Es: ¿Quién controla la tecnología? ¿Quién controla a quienes controlan la tecnología?

Y esa discusión, señoras y señores, apenas comienza.

“La pregunta ya no es si la inteligencia artificial es buena o mala. La pregunta es quién tiene el poder de decidir hasta dónde puede llegar.”

Esto es En Blanco y Negro con Sandra.

 

NOTA:

Redacté ese texto para uno de los segmentos de hoy en mi programa de radio En Blanco y Negro con Sandra que se transmite por las siguientes emisoras y cadenas de radio: Cadena WIAC 740 (Con 3 emisoras: WYAC-AM 930 zona oeste, WISA-AM 1390  Isabela y WIAC-AM 740 zona metro); X-61 (610 AM y 94.3 FM en Patillas y sureste); WPAB (WPAB-AM 550 Ponce y ECO 93.1 FM zona metro); WLRP 1460 AM Radio Raíces en San Sebastián; WOQI 1020 AM – Radio Casa Pueblo desde Adjuntas y en la web por Mundo Latino PR.com. El programa esta disponible en Spotify. Anchor y otras plataformas de podcast.

Entre las fuentes que usé para este libreto incluyo las siguientes:

  • Reuters — Trump rechaza las llamadas a desacelerar la IA y dice que EE.UU. debe mantener la ventaja frente a China.
  • Associated Press — análisis de las declaraciones de Trump y la posición de la Casa Blanca.
  • OpenAI — su propia documentación sobre Astra y el nivel crítico de capacidades de ciberseguridad.
  • OpenAI — explicación del incidente de Hugging Face y los riesgos de comportamiento no previsto.\
  • OpenAI — propuesta de requisitos nacionales obligatorios de seguridad para IA.
  • The Verge — explicación del plan de Dario Amodei para desacelerar el desarrollo.
  • BBC/AFP/Reuters — advertencias del exinvestigador Jacob Coxon.
  • Axios — posición de Mike Johnson y el Congreso.
  • South African Government / Anadolu — posición de Cyril Ramaphosa sobre supervisión internacional de IA.
  • Anthropic — reporte real sobre usos maliciosos de sus modelos, incluyendo ciberataques y riesgos de uso biológico. 

 

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