Trump no quiere frenar la carrera, pero los mismos empresarios tecnológicos quieren poner freno. ¿Qué es esto? (Segmento del programa de radio En Blanco y Negro con Sandra)
Hay una historia que está ocurriendo ahora mismo y que
puede cambiar el mundo. Y no exagero.
Porque en los últimos días está ocurriendo algo
extraordinario: Los mismos líderes de las empresas que están desarrollando la
inteligencia artificial más poderosa del planeta están comenzando a decir que
hay que bajar la velocidad.
Dario Amodei, de Anthropic, pidió públicamente que se
desacelere el desarrollo de los sistemas más avanzados. Sam Altman, de OpenAI,
ha hablado de la necesidad de coordinar la seguridad. Elon Musk también apoya
mayor cautela. Y Demis Hassabis, de Google DeepMind, también está hablando de
seguridad y responsabilidad. ¿Por qué?
Porque la inteligencia artificial ya no solamente
contesta preguntas. Ahora puede escribir programas, investigar, utilizar
computadoras, encontrar vulnerabilidades informáticas y realizar tareas cada
vez más autónomas.
OpenAI acaba de reconocer que uno de sus modelos
alcanzó un nivel que su propio sistema clasifica como crítico en capacidades de
ciberseguridad. Y aquí viene lo que a mí me preocupa.
Estamos construyendo máquinas que pueden hacer cosas
que todavía nosotros mismos estamos tratando de entender. “Hasta la vista
baby”, como decía el Terminator en aquella famosa película con Arnold Schwarzenegger.




