Hay más
poder en un abrazo que en mil palabras juntas. Es como un apretón de manos que
viene desde el alma. Como un tipo de respiro que hace que una olvide las
penurias, los aislamientos sociales y la cotidianidad, para recordar que la
vida sigue hacia adelante. No sé por qué añoraba los abrazos que recibí hoy.
Quizás es por la pandemia. Ese distanciamiento que una va rompiendo poco a
poco, pero que, con tanta precaución, nos impuso separarnos.
Hoy pude
abrazar y ser abrazada por mucha gente que una quiere, respeta y admira, pero que
hacía tiempo que no veía. Fue un abrazo
literario que creó Daniel Nina con Norberto González, Arnaldo González y los equipos
de El Post Antillano y las librerías de Río Piedras. Fue maravilloso. Se trató
del proyecto La Ruta del Libro, en la que El Post Antillano convoca
autores para conversar de sus obras en las librerías del país.
Hoy la Ruta
del Libro era por las librerías Mágica, Norberto González y la Torre Mágica, en
un Río Piedras que a duras penas sobrevive del abandono de los políticos,
gracias a la tenacidad de los libreros y otros comerciantes puertorriqueños.
Fue un evento hermoso, de mucha profundidad, que además se transmitió por Radio
Raíces, la voz del Pepino de San Sebastián, una de las maravillosa emisoras de
esos radiodifusores que también se niegan a claudicar porque saben que hay un
pueblo ávido por la cultura.