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Wednesday, November 4, 2026

Casa Pueblo propone que los techos solares vendan energía al país

La organización de Adjuntas plantea abrir un mercado de compraventa de electricidad solar distribuida, con un precio de referencia de 7 a 8 centavos por kilovatio-hora, para abaratar la factura y generar ingresos en las comunidades

Microrredes Casa Pueblo y Plaza de la Independencia Energética (Suministrada)

Publicado en Substack

Ante la crisis por lo caro y el mal servicio eléctrico en Puerto Rico, Casa Pueblo de Adjuntas presentó la propuesta Puerto Rico Pueblo Solar, un plan que busca transformar los techos de hogares, comercios y estacionamientos en generadores de electricidad que puedan vender su producción a la red, en lugar de limitarse al autoconsumo bajo el esquema de medición neta.

La iniciativa, que lleva la firma del doctor Arturo Massol Deyá, director ejecutivo de Casa Pueblo y del Laboratorio Comunitario para la Transición Energética, parte de un diagnóstico conocido. Puerto Rico tiene, después de Hawái, las tarifas eléctricas más altas de todos los Estados Unidos y sus territorios. Según el documento, de una tarifa de aproximadamente 34 centavos por kilovatio-hora (kWh), unos 17 corresponden al costo de combustibles fósiles. “El sol es un combustible limpio que cuesta $0.00”, plantea la organización en el documento.

UN MERCADO ABIERTO DE COMPRAVENTA

El eje de la propuesta es la creación de un mercado regulado donde hogares, comunidades y negocios con capacidad excedente puedan venderla a un precio de referencia de 7 a 8 centavos por kWh, sujeto a las condiciones técnicas y económicas de cada modalidad de interconexión. Casa Pueblo sostiene que ese costo es 2.5 veces menor que el ajuste por combustible actual, renglón que representa cerca de la mitad de la tarifa mensual.

Para el dueño de un estacionamiento, por ejemplo, la solarización de su techo pasaría a ser una fuente de ingresos. “Que los abonados decidan qué fuente disponible quieren que el operador de la red eléctrica les despache a sus restaurantes, hoteles, casas o apartamentos de condominio”, afirmó Massol Deyá.

La organización argumenta que Puerto Rico no parte de cero. Unos 261,000 hogares, cerca del 16% de las viviendas, producen energía solar para autoconsumo. La capacidad solar distribuida instalada en techos alcanza aproximadamente 1,456 megavatios (MW), según datos de diciembre de 2025 de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés) citados en la propuesta. Esa cifra supera la capacidad instalada de gas natural (1,391 MW) y triplica la de carbón (454 MW), aunque queda por debajo de la de petróleo, que suma 3,671 MW.

LOS 6 COMPONENTES

Además del mercado de compraventa, la propuesta plantea seis áreas principales:

  1. Contribución para la red: una fracción regulada de los ingresos por venta de energía se destinaría al mantenimiento y la modernización de la red de distribución, de modo que quienes más venden aporten más.
  2. Modernización de la red: LUMA Energy, o el operador de turno, tendría que adecuar su infraestructura, protocolos de interconexión y sistemas de control. El documento afirma que este operador “tiene dinero asignado de sobra y sin utilizar” y pide resolver los límites de voltaje que, en ocasiones, desconectan los sistemas e impiden exportar energía.
  3. Tarifa diurna diferenciada: una tarifa más económica durante las horas de sol, revisada trimestralmente por el Negociado de Energía, que beneficiaría también a quienes no tienen paneles.
  4. Nuevo rol para Genera PR: las centrales termoeléctricas pasarían a ofrecer generación de respaldo, temporera y de contingencia.
  5. Revisión del modelo de distribución: si LUMA no puede administrar una red abierta y moderna, la propuesta plantea reconsiderar la privatización de la transmisión y distribución, incluso mediante un modelo de titularidad y operación pública sin fines de lucro.
  6. Participación de quienes no tienen techo: se facilitarían proyectos de generación comunitaria, cooperativas energéticas y acuerdos de participación en ingresos de instalaciones compartidas.

CRÍTICAS A LOS CONTRATOS DE FINCAS SOLARES

La propuesta también cuestiona los contratos otorgados a proyectos de gran escala. Según Casa Pueblo, comprar energía a productores comunitarios resultaría más económico que los acuerdos con fincas solares y de viento, pactados a entre 16 y 18 centavos por kWh, a los que califica de “usureros”.

Señala, además, que esos proyectos suelen ubicarse sobre terrenos agrícolas o cerca de comunidades. En su lugar, apunta a los techos residenciales, comerciales e industriales, un potencial que, según el documento, han evaluado investigadores de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez y el proyecto PR100 del Departamento de Energía federal.

Hasta ahora, ni LUMA Energy, ni Genera PR ni el Negociado de Energía han reaccionado públicamente a la propuesta. Sus posturas recientes sobre la generación distribuida apuntan, sin embargo, a puntos de fricción.

 

En junio de 2025, LUMA pidió al Negociado que aprobara “tan pronto sea posible” una revisión de las reglas para sistemas solares en residencias y comercios, con parámetros uniformes para limitar la energía que inyectan a la red cuando hay desviaciones de voltaje o frecuencia, lo que afectaría el crédito que reciben esos clientes. El consorcio propuso que esas limitaciones fueran obligatorias en circuitos donde la penetración de generación supere el 30% de la capacidad del alimentador. La industria solar ha denunciado que esos cambios podrían limitar la capacidad de los clientes de exportar energía y recibir sus créditos de medición neta. Ese choque es difícil de separar de la propuesta de Casa Pueblo, que exige precisamente que se resuelvan los límites de voltaje que desconectan sistemas.

 

El 27 de octubre, LUMA pronosticó apagones selectivos por la pérdida de la unidad 5 de San Juan y de generadores de ciclo combinado de Aguirre, ambas de la flota de Genera PR. Ese contexto plantea una pregunta de fondo: si las termoeléctricas pasan a ser generación de respaldo, como propone Casa Pueblo, quién garantiza el suministro en horas sin sol y con qué nivel de almacenamiento.

RESILIENCIA Y DESARROLLO ECONÓMICO

Pero, ante todo, Casa Pueblo presenta el plan como una estrategia de desarrollo económico y de lucha contra la pobreza, al convertir la electricidad “de gasto a ingreso” y permitir que el dinero que hoy sale del país para comprar combustibles circule localmente.

La organización de base comunitaria también lo plantea como una apuesta por la resiliencia: tras el huracán María, comunidades enteras pasaron meses sin servicio, y la generación en el punto de consumo, mediante microrredes con almacenamiento, permitiría mantener servicios esenciales cuando falle la red centralizada.

“Ponemos a disposición del país el conocimiento y la pericia del Laboratorio Comunitario para la Transición Energética, para adelantar esta conversación e implementar los cambios que se necesitan ahora”, expresó Massol Deyá. “No se trata solamente de producir electricidad más barata, sino de construir un sistema energético más fuerte, seguro, participativo y democrático”.

Las personas interesadas en leer la propuesta pueden solicitarla por correo electrónico a info@casapueblo.org.





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