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Sunday, February 23, 2014

‘Flow’ de víctima de un misógino


NOTA: Respuesta al reto intelectual lanzado por Aléxis Zárraga en su columna “Buscando amor en los tiempos de la chatarra” http://elvocero.com/buscando-amor-en-los-tiempos-de-la-chatarra/. Le respondí, como me retó, en el mismo periódico.  Mi respuesta fue publicada en El Vocero, el 2-18-14 http://elvocero.com/flow-de-victima-de-un-misogino/

A Macetaminofen y otros de su especie:

Febrero sí es lascivo y rojo. Mes de amantes, peligros y retos. De sexo por galones para los que se lo gozan sin complejos ni miedos. Y para los que se dejan seducir por lo que dicta el capitalismo, también es un mes de glotonería, en el que muchos se embuten de chocolates o les da alergia si reciben los peluchitos esos que vienen pegados a las flores que venden en los semáforos. Pero este año febrero sí llegó soso porque la economía está mala y el gobierno en quiebra.

Buscar amor en los tiempos de la chatarra no es más difícil ni más fácil que en cualquier otro momento del año. Es igual. Siempre hay que poner empeño en las artes amatorias y de conquista. Lo que no se puede hacer es sacar de contexto el tema del crédito del gobierno o el valor de los bonos de Puerto Rico para representar un aspecto muy enraizado en nuestra cultura, que es el machismo. No es cuestión de echarle culpa a la economía porque no se tenga pareja el día de San Valentín, ni se puede personalizar o señalar a la crisis fiscal si de lo que se trata es de las inseguridades o de complejos de cada individuo.

O sea, que si Bodine Koehler y Miguel Ferrer ya no están juntos, o si Ricky Martin y Papucho se dejaron, no es culpa del chatarrazo. Son muchos los factores y cada relación tiene su fórmula. Eso sí, los que se quejaron de estar solos en febrero demuestran otras cosas. Es un flow, que sinceramente, luce misógeno.

Alexis Zárraga, Macetaminofen
En una lista de adjetivos en los que sacó los complejos a pasear, plantea el espinoso autor Macetaminofen que si el hombre es pobre, feíto, del montón, fracasado, negro, pelao’, o si tiene la barriaga fofa gracias a la dieta que obliga el cheque a cheque, no tiene “break” en el amor. Dice que para que un “plebeyo común” tenga éxito amatorio debe mentir o exagerar, jamás ser él mismo. Que las mujeres lo que quieren es un  papisongo “olvidando que en esta isla enana y malapaga está el narizón, cafre y amorfo que hace orilla. Hay que hacer un paradigma de un espigado príncipe porque Walt Disney no murió en vano”.

Entra en un juego de proyección psicológica y llama a las mujeres tragaldabas, insaciables desde Eva, divas, que lo complican todo, ariscas, que culpan al hombre de todo y cavernícolas. Las juzga diciendo que caen en las categorías de renegadas amargadas, críticas y narcisistas; y que por no aceptar hombres buenos pobres se quedan solas borrachas, cantando en kareokes a la soledad.

Llama a las mujeres cobardes, pero el verdadero cobarde es el que tiene que fingir lo que no es para ser aceptado. Culpa a las mujeres por estar solo pero no se mira ante un espejo de sus complejos y prejuicios. ¿Acaso no son los hombres los primeros que juzgan?

Cada día son más las mujeres que se aceptan como son y que desafían convencionalismos. Sea de carnes voluptuosas que las zandunguean sin complejos o de piernas flacas que usan minifaldas. Todo está en tener seguridad y amor propio.

Si el autor conociera a las mujeres reales se daría cuenta de que a muchas les da igual comer en Piñones que ir a un restaurante fino a comer sushi. Lo más importante es la conversación. Y más que eso aún, es que sepan besar. Un buen beso es la prueba de fuego en la que muchos, la mayoría de los hombres, fracasan.

Macetaminofen, deja de expresar tus complejos. Por lo que escribes siempre das a entender que estás solo o que no tienes éxito porque usas la misma receta para hacerle el “approach” a las mujeres. Por eso siempre atraes a las mismas “gold diggers” o “bimbos”. La  materia gris no se compra con dinero. Tipos que piensan así tienen unos estándares irreales de la mujer porque son víctimas de la publicidad que te mete por todos los sentidos que las mujeres somos objetos. El lavado de cerebro que producen las imágenes de prensa, radio y televisión sobre lo que es una mujer, unido al incesante mercadeo, fabrica unas falsas expectativas. Quizás por eso pierdes la fe.

Estamos en la época de mujeres seguras y libres.  Tu flow misógeno está pasado de moda. Despierta a la realidad. No vivas a la defensiva. No odies a las mujeres. Brega con eso. Ah, y el año que viene, no crelebres San Valentín.


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