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Tuesday, November 30, 2010

Sordo, o "idioma defectuoso, pensamiento defectuoso"

NOTA: Esta columna la redacté durante el mes de octubre de 2010, cuando el Secretario General del PNP emitió unos comentarios por radio. Como no se publicó en el medio al que la envié, la recato ahora en mi blog.

Sordo

Sintonicé la radio y quedé casi en estado catatónico al escuchar el ataque de un político a otro. No es que los insultos entre los políticos me sorprendan, sino que me dio coraje y dolor al escuchar cómo nuestros líderes perpetúan el discrimen hacia las personas distintas. Me refiero a las expresiones del Secretario del Partido Nuevo Progresista, Héctor Morales, que tildó de “sordo mudo” al legislador popular Alejandro García Padilla.

Sinceramente poco me importa lo que diga o deje de decir García Padilla, y mucho menos lo voy a defender, pero me molestó que Morales utilizara el concepto de “sordo mudo” como un epíteto para describir que este legislador no asume posiciones o expresa opiniones. Me molestó porque demuestra lo poderoso que es el lenguaje, el desconocimiento y la falta de cuidado que tienen algunos políticos al expresarse en los medios noticiosos. Y aunque Morales pidió excusas, el daño ya está hecho.

Por eso quisiera aportar que existen formas correctas de expresarse hacia las personas con impedimentos, y que incluso leyes federales, como la “American With Dissabilities Act”, garantizan los derechos de esta población, que en Puerto Rico ronda cerca del millón de personas.

La mayor amenaza para que las personas con impedimentos puedan integrarse a la sociedad, sean productivos e independientes, es la ignorancia y el discrimen. Por eso, tenemos que tomar conciencia de las injusticias y aprender a usar un vocabulario apropiado e inclusivo, especialmente en los medios de comunicación. Con eso en mente, resumo aquí algunas de las sugerencias que se promueven por organizaciones de personas con impedimentos, por el gobierno, y por padres o cuidadores de esta población, como es mi caso:

• No se dice “anormal, retardado, morón, idiota, bruto o epiléptico”. Se dice persona con impedimentos.

• Jamás en la vida diga “inválido” o “es un enfermito”, o “una víctima”, o “está tullido”, “lisiado” o es un “minusválido” para referirse a una persona con impedimentos.

• No se dice “él está confinado a una silla de ruedas”. Las personas usan las sillas para lograr acceso y libertad de movilidad. No es una cárcel, sino una silla de ruedas.

• No se dice “tiene un defecto de nacimiento”. Se dice “tiene un impedimento congénito”.

• No se dice “retardado mental” sino persona con retardo mental.

• No se dice “cojo”, sino persona que camina con muletas. Ni se dice “sordo” para señalar a una persona que con impedimento auditivo. Ni se le dice “gago” al que tiene problemas del habla.

• Nunca diga “es un loco o un demente” para referirse a alguien con impedimento emocional.

• Ni diga “es un mongoloide” para referirse a alguien que tiene el Síndrome Down.

• Tampoco diga “es una paciente de perlesía cerebral”, sino que esa persona tiene perlesía o parálisis cerebral. Es una condición congénita, no una enfermedad.

• Jamás diga “es un impedido pero se ve normal”. Se dice “es una persona con impedimentos”.

Utilizar términos peyorativos, es perpetuar el discrimen. Lo mismo que tratar de describir a una persona con impedimentos como “valiente” o “especial”, como suelen hacer, particularmente con los niños. Hacer esto implica que las personas con impedimentos no tienen talentos ni destrezas.

De la misma manera, hablarle casi gritando, cuando son personas ciegas, como si eso también afectara su audición. O asumir que tienen problemas cognoscitivos como retardo mental, por el solo hecho de andar en una silla de ruedas o tener problemas del habla.

Así que todos los días uno aprende. Espero que del error de este político se aprenda a valorar y a respetar a esta población, y que el otro político aludido no tome ventaja sobre esto.

Por Sandra D. Rodríguez Cotto

2 comments:

  1. Sandra, yo creo que la mayor parte de las personas se refieren incorrectamente a las personas impedidas por ignorancia, y no con mala intención. Repiten frases y epitetos que han venido oyendo toda su vida y no se dan cuenta de que son ofensivos e inexactos. Tu columna va a contribuir en algo a educar a una parte del pútlico, pero no va a llegar a toda la población. ¿No crees que debía buscarse la manera de llevar estos conceptos a toda la población? Yo no sé cómo hacerlo, pero es algo en lo que debemos pensar.

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  2. Hola amiga:
    Hace un tiempo trabajé con una institución sin fines de lucro que no voy a mencionar. Mi salida del lugar se debió a que su director ejecutivo no aceptó el cambio de la palabra IMPEDIDOS a DISCAPACITADOS. Se preparó una campaña con unos profesionales de primera en los medios de radio, tv y artes gráficas. ¿El fin de la historia? Una población que no pudo alcanzar su meta por una simple palabra que tiene un peso inimaginable. Aún cuando hubo una mayoría que apoyó y entendió los argumentos para el cambio de la palabra, esta persona retrógada no lo entendió así y los demás cayeron en la comodidad de no llevarle la contraria. Mis principios éticos no me permitieron seguir sirviendo como hubiese querido....

    Un abrazo,
    J.

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