Más de 50,000 personas desbordan la ruta del Escambrón al Capitolio en una histórica manifestación contra el desplazamiento y la destrucción ambiental; advierten que combatirán el desplazamiento
Lo
que se esperaba fuera una manifestación local se transformó hoy en un grito amplio
de multitudes de distintas generaciones en San Juan. Bajo la consigna de que el
país no está en venta, se estima que más de 50,000 personas —en su mayoría
jóvenes— desbordaron la calle desde El Escambrón hasta el Capitolio, en una
movilización masiva para mostrar su oposición que busca frenar el megaproyecto
turístico e inmobiliario Esencia, propuesto para Cabo Rojo.
A pesar de ser sábado de Semana Santa cuando la mayoría del pueblo inicia vacaciones, y de que se enfrentan condiciones climáticas adversas con lluvias e inundaciones en varios puntos de la isla, la respuesta ciudadana superó todas las expectativas.
El abogado y profesor universitario Daniel Nina, director del diario El Post Antillano, ofreció estimaciones que confirman la magnitud del evento. “La evaluación preliminar es que contamos sobre 900 personas por minuto fluyendo hacia el Capitolio. La marcha duró más de una hora, lo que nos permite calcular una asistencia superior a las 50,000 personas”, afirmó Nina.
Para el académico, lo más impresionante fue la diversidad geográfica y generacional. “Había jóvenes y personas de toda la isla. Escuchar los estribillos de ‘Loíza presente’, ‘San Germán presente’ y ‘Cabo Rojo presente’ te dice que Puerto Rico está consciente. Este proyecto en Cabo Rojo es el espejo de lo que quieren imponer en todo el país: desplazamiento y destrucción ambiental”, añadió.
Hubo un frente amplio contra el desplazamiento. La movilización logró unir a diversos sectores de la sociedad civil y política. Dijeron presente organizaciones de base como la Colectiva Feminista en Construcción, Se Acabaron las Promesas y el MINH. En el ámbito político, se observó a la plana mayor del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), encabezada por su secretario general Juan Dalmau, junto a líderes del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC).
La oposición al proyecto Esencia no es un capricho regional, sino una defensa crítica de los recursos estratégicos de la zona oeste. El proyecto pretende establecer una ciudad privada para multimillonarios en un área de altísimo valor ecológico, lo que plantea serios peligros. El principal es el impacto ambiental. La construcción de miles de unidades residenciales y campos de golf amenaza con destruir humedales y zonas de amortiguamiento que protegen la costa. Esto exacerbaría la erosión costera y pondría en riesgo especies en peligro de extinción.
El
proyecto Esencia también es un riesgo para los recursos naturales que se podría
agotar. El suroeste de Puerto Rico ya enfrenta retos críticos con el suministro
de agua y electricidad. Un megaproyecto de esta escala colapsaría la
infraestructura básica, priorizando el lujo extranjero sobre el servicio a las
comunidades locales.
En cuanto a la gentrificación y el desplazamiento, los manifestantes denuncian que Esencia es un modelo extractivista que privatiza el acceso a las playas y encarece el costo de vida, forzando a los puertorriqueños a abandonar sus tierras para dar paso a enclaves de inversionistas bajo la Ley 60.
La
marcha de hoy dejó claro que el "Cabo Rojo no se vende" ha pasado a
ser un "Puerto Rico se defiende". La presión ahora recae sobre las
agencias gubernamentales y el Capitolio, que tendrán que decidir si escuchan el
rugido de la calle o mantienen las puertas abiertas a la destrucción del
litoral. Hasta eso de las 2:30 de la tarde ningún medio corporativo había publicado
noticias sobre la marcha, pero sí la prensa independiente.


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