Periodista independiente en Puerto Rico

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Monday, April 22, 2019

5 amenazas a la libertad de prensa en Puerto Rico (Clasificación)



En dos semanas, el próximo 3 de mayo, se celebrará el Día Mundial de la Libertad de Prensa, decretado por las Naciones Unidas. Por eso toma prioridad la Clasificación Anual de la Libertad de Prensa en el mundo, un “ranking” que publicó hace unos días la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) y que revela una peligrosa tendencia a la represión hacia la prensa y a los periodistas. Todo esto redunda en que la gente no se entere de las cosas.

Según la clasificación, Cuba es el peor país para el ejercicio del periodismo en América Latina, puesto que ocupa por 22 años consecutivos. Venezuela, Brasil, Nicaragua y México, donde han matado a 10 reporteros, también están entre los peores sitios para ejercer el periodismo. Estados Unidos tampoco se queda atrás en ese “ranking” por el clima anti-prensa que desatan los ataques verbales del presidente Donald Trump a los periodistas.

En este marco de represión de la expresión pública y la prensa a nivel global debemos tomar conciencia sobre cómo se ejerce el periodismo, qué limita el acceso a una prensa libre y cómo se atenta contra el derecho del pueblo a estar informado. Y más que nada, ¿dónde queda Puerto Rico en esto?

Monday, July 30, 2018

Gangas de trolls contra periodistas



(NOTA: Esta columna fue publicada originalmente en NotiCel el 29 de julio de 2018 -https://www.noticel.com/opiniones/blogs/en-blanco-y-negro-con-sandra/gangas-de-trolls-contra-periodistas/774391023)

Hace dos días la organización Reporteros sin Fronteras (RSF) confirmó en un revelador informe algo que en este espacio en NotiCel llevamos alertando y denunciando desde hace más de tres años a nivel local: el ciberacoso de gangas de trolls contra periodistas. Y justo cuando nos encaminamos a la Semana de la Prensa es imprescindible que el pueblo entienda esta amenaza que se cierne hacia los periodistas. Peligra el derecho que tiene la gente de enterarse de lo que pasa mediante una prensa libre, no intimidada.

Ejércitos de individuos que son mercenarios a sueldo del gobierno y en menor medida, de partidos y de ciertos políticos, utilizan las redes sociales para acosar, desacreditar, humillar y diseminar información falsa sobre periodistas y comentaristas, con el único objetivo de tratar de confundir la opinión pública y lograr que ese periodista o comentarista se intimide.

Como pandilleros, hacen bullying por la libre, porque son empleados de los mismos políticos. Fomentan que se agredan a los periodistas, usan lenguaje soez, sexista, homofóbico y racista. El problema es que logran neutralizar a aquellos reporteros con miedo a perder sus empleos. Toda esta peligrosa dinámica lo denunciamos inicialmente aquí en el año 2015 y desde entonces han aumentado significativamente en todos los renglones, como hemos venido reseñando en decenas de columnas. (Ver referencias).

Thursday, April 6, 2017

Prensa y huelga


La asamblea de estudiantes de la Univerisidad de Puerto Rico votan sí a la huelga (Foto NotiCel)




Pasó lo que se sabía que iba a pasar. Todo el mundo sabía que los estudiantes iban a votar por una huelga. Lo que no todos habían pensado era que iban a sacar como pañal usado y apestoso de la asamblea de ayer a los dos periodistas del programa Lo Sé Todo de Wapa TV. La pregunta es, ¿por qué sacaron a ese medio y no a otro? La respuesta a esto exige un análisis serio y balanceado, sin fanatismo.

Lo primero es que los estudiantes cometieron un error táctico terrible al sacar de la asamblea entre abucheos al periodista Eliezer Ramos y a un camarógrafo. Eso les quedó bien feo. Es burdo y estúpido el prohibirle a un periodista hacer su labor. Violaron el derecho a la libertad de prensa de ese medio. La libertad de prensa y de expresión son derechos sagrados que existen precisamente para defender aquello que no nos gusta, aunque sea una minoría en un coliseo lleno de gente gritando.

Si los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico quieren que los respeten, tienen que respetar. Eliezer Ramos es un periodista de muchos años, graduado de la misma UPR. Es un trabajador más, que vino de abajo y con mucha faena y un poco de suerte, se abrió su espacio. Es un obrero que se busca ganarse la vida trabajando en varios medios y que lleva más de 25 años en este campo. El que rechacen su estilo periodístico o los medios en los que labora no es una excusa para atacarlo ni mucho menos les da permiso para limitarle su derecho a trabajar. Los estudiantes no son dueños del país, ni dictadores. El pueblo que quería enterarse por el trabajo de Eliezer no pudo gracias a lo que esa masa de jóvenes hizo.

El problema es que no fue la primera vez que esto pasa. Recordemos que un grupo de estudiantes también prohibieron la entrada de reporteros al campus de Río Piedras hace unas semanas, después de haber tenido una marcha exitosa y pacífica y que dio cátedra al país. Al darse cuenta del error, y de que perdían el respaldo del país, pidieron perdón públicamente pero el daño ya estaba hecho. Y ahora, al sacar al personality de Wapa TV, lo pautaron. Le dieron el morbo y el rating del que precisamente vive ese tipo de programa. Además, lo victimizaron. Le dieron vida, tema y contenido para su programa de radio y para el de televisión. Además se agenciaron mayor repudio de la emisora NotiUno donde labora la mayoría del talento del show en Wapa. En fin, fue contraproducente para los estudiantes.

Pero, ¿por qué lo sacaron a él y a los demás periodistas no los tocaron?  Porque para los estudiantes el programa Lo Sé Todo representa lo malo que hay en los medios de comunicación en Puerto Rico y para ellos no tiene ningún tipo de credibilidad. Los estudiantes lo repudian porque se han dado cuenta que se usa como instrumento ideológico y demagógico. Es lamentable, porque ese no era el objetivo del programa. Su objetivo era entretener e informar.

Wednesday, March 22, 2017

Un juez llamado tiempo







Lean bien, palabra por palabra lo que escribo aquí, antes de brincar: Mientras la inmensa mayoría del pueblo celebra las impresionantes victorias en el Clásico Mundial béisbol, en los círculos mediáticos y políticos persiste un ambiente de propaganda y desinformación, unido a ataques a sectores de la prensa, y se relaciona al caso del alcalde de Guaynabo, Héctor O’Neill.  Pero es mucho más que eso. Todo esto forma parte de una estrategia macro de propaganda bien montada, aunque subestima la inteligencia de la gente que lee las noticias, ve lo que dicen en la televisión o la web, y escucha la radio, pero llega a sus propias conclusiones.

El objetivo primario de esa estrategia de propaganda es manipular. Se hace para que las personas se olviden de la hecatombe económica en la que está el gobierno. También se hace para que la gente no piense mucho en las imposiciones que dentro de pocos días, espetará la Junta de Control Fiscal, afectándonos a todos por igual.

¿Pero cómo sabemos que es propaganda? Fácil, identificando las tácticas. Primero se ven enunciados generales como llamar “corrupto” o “violador” al alcalde, aunque se basen en lo que dicen terceros, sin evidencia fáctica o sin tener a la mano una sentencia de un tribunal. Esto es lo que inglés se le conoce como “Glittering generalites”.

Lo segundo es que se vilifica al oponente con epítetos e insultos (táctica que inglés se conoce como “name calling”) y se señalan los culpables por asociación.  Los ataques a los oponentes se basan en copiarse de lo que hace el otro porque “todo el mundo lo hace” (“bandwagon”). Además suelen usar como portavoces a figuras conocidas o a celebridades que se montan en el tema, lo discuten y comentan pero sólo suelen repetir los mismos argumentos desde un solo punto de vista, lo que en propaganda se le llama “Card stacking - one-side arguments”. Viendo este análisis, entonces, ¿hay o no elementos de propaganda aquí?

Sunday, September 18, 2016

Culpable: ¿El malandro o la prensa?

Jaime Perelló y su esposa Rosa Vicente (Foto de Primera Hora)

(NOTA: Esta columna fue publicada originalmente en NotiCel el 14 de septiembre de 2016 -  http://www.noticel.com/blog/194821/culpable-el-malandro-o-la-prensa.html )

Hace poco Jaime Perelló hizo un media tour con su esposa para lavarse la cara mientras el testimonio de su amigo del alma y recaudador Anaudi Hernández en el Tribunal Federal lo acercaba al esquema de corrupción más reciente.  Y la semana pasada, un periodista radial leyó al aire un mensaje de texto donde alguien se quejaba de cómo la noticia de este escándalo y el comentario constante en los medios le hacía daño a los hijos. La pregunta es: ¿quién es culpable, el malandro o la prensa?

El problema inherente del expresidente de la Cámara y de su esposa es el mismo de todos los políticos vinculados a esquemas de corrupción: no acaban de aprender el impacto de esto en su núcleo cercano. Olvidan a sus hijos y a su familia cuando están en el traqueteo o cerca de los traqueteros, pero los recuerdan cuando el escándalo les explota en la cara. Y cuando revienta el lío, rápido culpa a la prensa y a los periodistas de su infortunio. Si no los culpan, les pide a la prensa que les tire un toallazo.

Como mecanismo para tratar de influenciar al público o para tocar la fibra humana del periodista, las familias suelen reclamar cómo la publicidad de un tema los afecta. Ellos son las víctimas colaterales de la corrupción. Son los hijos, madres, hermanos, cuñados, sobrinos,  tíos o esposas. Son la gente cercana al político involucrado en el esquema, que quizás no participó del problema directamente, pero sí tiene que recibir el escarnio cuando sale la verdad a flote.

A veces hay que ser crudo en los señalamientos, porque la gente necesita y quiere escuchar la verdad. Además, la gente sabe que como pasa con la llamada ola criminal, también hemos sido arropados por la ola de la corrupción. Puerto Rico lleva más de 20 años con políticos que venden influencias, que usan sus puestos para beneficiar a amigos y a ellos mismos, y como resultado tenemos a un gobierno en bancarrota, y con peores servicios a la ciudadanía.

Wednesday, September 7, 2016

AGP: Mono sabe palo que trepa



(NOTA: Esta columna fue publicada originalmente en NotiCel el 7 de octubre de 2016 - http://www.noticel.com/blog/194559/agp-mono-sabe-palo-que-trepa-audio.html )



En un desesperado intento de desviar la atención del país de los nexos con Anaudi Hernández y el esquema que lo tienen temblando, el Gobernador Alejandro García Padilla sacó del clóset una verdad. Tiró al medio a periodistas y jefes de redacción que le piden favores y empleos, y que hasta ʺse molestanʺ si no acomodan a sus parientes en el gobierno. Como en el refrán pueblerino, mono sabe palo que trepa. Soltó la bomba pero no dijo los malditos nombres de los implicados porque su motivo es ulterior. Quiere que le quiten el guante de la cara a él y a su gobierno.

Él no es bruto. Torpe, pero bruto no es. Tiró esa bomba que tiene a los periodistas serios en brote pero a los que no lo son y a casi todos los empresarios mediáticos, bien calladitos. Lo hizo a rajatabla, y parecería torpemente, pero fue a propósito porque su intención es ponerlos a todos en un mismo bote. Pretende decir que los políticos y la prensa son iguales de corruptos. Quiere dar a entender que todo el mundo es parte del traqueteo, que tanto en el gobierno como en los medios el ser “pana de Anaudi” o del mismo gobernador y pedir favores a cambio, es un modus operandi.

Validó así lo que publicamos en este mismo espacio la semana pasada en la columna titulada “Corrupción: una realidad mediática”. El tema por fin salió a la luz pública, pero se le fue la mano, porque aunque para algunos se vio como una advertencia o amenaza solapada, para otros, parecía un llanto de un niño que quiere que lo dejen quieto.

El problema es que el gobernador no fue honesto. No dijo los nombres de esos que le piden favores y mancha así a mucha gente honesta que labora en los medios.  Algo así como cuando se dice que todos los políticos son corruptos, pero eso tampoco es cierto ya que hay muchos que son gente decente.

El gobernador lo que quería era despejar el ambiente para que no siguieran indagando sobre los nexos de su hermano Gerry o de su mano derecha, el Director de Asuntos Públicos, Jesús Manuel Ortiz. Llevaba varios días bajo fuego, y no le gustó que la prensa publicara el álbum de fotos de una de las muchas fiestas en la mansión de Anaudi.

Es que el tema de la fiestecita en la lujosa mansión enterró todo lo demás. Estuvo en boca de cuanto comentarista radial existe en AM y FM, fue la noticia de la semana en televisión. Opacó las protestas contra la Junta de Control Fiscal y hasta el debate a la gobernación. Inundó las redes sociales que además se colmaron de memes de García Padilla y Anaudi, su hermano y Anaudi, Jesús Manuel y Anaudi, Mari Tere González y Anaudi, Bhatia y Anaudi.

En fin, el tema era todo lo que se vincule al escándalo del amigo de todos los políticos populares  y también del PNP, porque el Anaudi y Lutgardo Acevedo tenían comprados a unos cuantos en el bando azul. Así que el Gobernador empleó las tácticas de manipulación para intentar jamaquear a la prensa y crear un ¨Chilling effect¨, para que se congelen y lo dejen quieto.

García Padilla sabía que los periodistas se quedarían callados. En la conferencia de prensa no preguntaron. Hubo silencio sobre el tema.  Sé de al menos un reportero allí en La Fortaleza que quería preguntar, pero no lo hizo porque sabe que cuando llegara a su medio, el jefe de redacción lo iba cuestionar o quizás no sacaba la noticia.

Lo preocupante en todo esto es el silencio de las empresas y dueños de medios. Esta semana será el Radio Show y que yo sepa, la Asociación de Radiodifusores no ha dicho nada en defensa de los reporteros, locutores y medios de noticias radiales que ahora son corruptos según el gobernador.  Los canales de televisión tampoco han dicho nada. Se unen para el cóctel de la Semana de la Televisión, pero no para exigir respeto a los reporteros, periodistas gráficos y editores en los telediarios y otros programas informativos a los que García Padilla incluye en su comentario. Ningún periódico, que haya leído hasta ahora, ha hecho un editorial denunciando al gobernador. No lo hacen porque la mayoría de las gerencias mediáticas son parte del problema.

Estas situaciones ocurren porque hay una autocensura en los medios corporativos. Las campañas políticas no acaban de arrancar y por ende, no hay dinero proveniente de anuncios de la propaganda electoral. Si a eso se une la crisis económica que mantiene bajas en la publicidad mediática (como hemos analizado a la saciedad en este blog), se da el escenario actual.

Los medios corporativos, como negocios que son, hacen proyecciones de ventas anuales basadas en data y en  experiencias anteriores. La mayoría de las corporaciones mediáticas aquí esperaba ganar lo mismo o quizás un poco más que el año pasado para esta época. Pensaban que nivelarían sus ventas de anuncios con las elecciones, pero no están llegando a sus metas.  Al no haber dinero corriendo, los medios se tornan más cautelosos. Hay temas que no quieren cubrir y que no tocan para que evitar calentarse con potenciales clientes o con los políticos que llegarán al poder en dos meses.

A la vez, mantienen a los periodistas callados, y muchos reporteros, por miedo a perder sus empleos, a veces claudican en su misión de fiscalizar. Y digo a veces, porque no siempre pasa así. Hay excepciones y hay excelentes periodistas, el problema es que cada día son menos. Cada día tienen menos respaldo en estos medios corporativos. Todo ese silencio repercute en la gente, que no se entera de las cosas.

Si a todo eso se añaden los mingos, realmente se ve el cuadro pésimo que tiene el consumidor de medios ante sí. Un ejemplo de esta práctica de amiguismos es lo bien que la prensa ha tratado a la mano derecha del Gobernador. Jesús Manuel Ortiz la ha tenido fácil porque es amigo de la gente en la prensa y porque ya no hay fiscalización. Si hubiera sido Rafael Cerame, Pedro Rosario Urdaz o Cecille Blondet los que estuvieran en campaña para ser legisladores, y en medio de eso les sacaran sus nexos en fotos con un corrupto como Anaudi, seguro que la prensa tendría un “field day”.

Pero esta práctica no es nueva. Cuentan los que saben que en los 60 y 70 había periodistas que tenían amistad con políticos, pero siempre se guardaban distancias. Esto fue cambiando en los 80 y a mediados de los 90. Con el pretexto de las fiestas en la Semana de la Prensa, fueron muchos los alcaldes y legisladores que intentaban comprar conciencias de reporteros. Pensaban los políticos que con las fiestas o los regalos conseguían el silencio. Algunos lo lograron con esos periodistas que solían irse a bailar con Jorge Santini y con Edison Misla en el restaurante Johnny’s de Hato Rey, o se iban a La Placita y se topaban con Aníbal Acevedo Vilá. Pero no todos caían en ese relajo.

La situación entre prensa seria y prensa corrupta se confundió porque había ciertos agentes de propaganda con el título de oficiales de prensa o relacionistas de políticos, que solían comprar conciencias y creían que todos eran iguales. Les molestaba – y aún les molesta porque algunos siguen laborando – cuando se topan con los periodistas éticos que no se prestaban ni antes ni ahora para esos juegos. Ahí vienen los ataques a la prensa seria o el cerrarle accesos a información. Una cosa es ser amigos o tener contactos con políticos que todo periodista los necesita, y otra es convertirse en mingos. Hay una gran diferencia.

Hoy, la situación es distinta. Casi no quedan reporteros en muchos medios y la tecnología obliga a los que trabajan, a hacerlo en condiciones francamente inhumanas, publicando en múltiples plataformas múltiples, pero con peores salarios que antes, casi ningún tiempo para investigar y la siempre latente posibilidad de quedarse sin trabajo si el medio cierra. Pero ahora, a pesar de las barbaridades que circulan, de la abundancia de trolls políticos y fanáticos fundamentalistas, las redes sociales han venido a nivelar el ambiente.

Aunque parezca que los que decimos la verdad somos una especie en peligro de extinción, siempre hay espacio. Ser libre tiene su precio. La consecuencia en los medios masivos es el pretender ningunearnos para que el estruendoso ruido que provoca ese intento de silenciarnos, no cale en la gente. Pero eso no funciona. Ahora hay espacio en la web y en las redes sociales para decir la verdad sin miedo a que se censure.

Y una verdad irrefutable que se tiene que admitir es que existe corrupción en la prensa como en el estado, como dije una vez en un foro de periodistas y frente a varios políticos. La diferencia es que a un legislador o a un político que vende influencias lo meten preso si lo cogen en el acto, pero si un medio y empieza a publicar noticias que le favorecen a uno de los negocios aliados o que pertenecen al dueño, y gana dinero, no pasa nada. Eso es lo que se tiene que parar y denunciar, por aquello de la transparencia y la honestidad.

Así que para aclarar las cosas, le exijo al Gobernador que diga esos nombres de periodistas y jefes de redacción a los que implicó de corrupción.

Le exijo al Gobernador que diga nombre a esas personas que dicen llamarse periodistas o jefes de redacción y que no tengamos que esperar a que salgan como parte de una comparecencia ante un Gran Jurado federal, como está pasando ahora mismo con Anaudi.

Es hora de que se descorra ese velo de los amiguismos entre políticos y los que dicen llamarse periodistas pero en realidad no lo son.  Pero que no se crea el Gobernador y otros políticos que con esto amedrenta a la prensa verdadera. No lo hace. No lo logrará.

La Asociación de Periodistas (ASPPRO) ya sacó la cara por el gremio, pero es momento que el resto de la prensa y las empresas mediáticas hagan lo propio. Hay que comenzar a limpiar la casa porque no sólo mina la credibilidad de un pueblo hacia los reporteros que cubren la noticia, sino también la de los medios. Después que no se quejen si las audiencias abandonan los canales por Netflix, a la radio por Sirius, o la los periódicos por las redes sociales. Hay que exigirle al gobernador que diga quienes son esos que se hacen llamar periodistas pero usan el acceso que le da un trabajo o una credencial para agenciarse favores. Esos no son periodistas. Son buscones.

Para el público, esto debe ser un momento importante. El consumidor de noticias tiene que exigir una mejor calidad en el servicio que le ofrecen la prensa y los medios de comunicación. El pueblo también tiene que exigir quiénes son esos implicados.

Gobernador, la bola está en su cancha. Recuerde, que mono sabe, palo que trepa.

Tuesday, July 31, 2012

Día Nacional del Periodista 2012: con más retos que nunca


Hoy, que se celebra el Día Nacional del Periodista, este noble oficio enfrenta una de las épocas más retantes en la historia de Puerto Rico.

La polarización política e ideológica entre las empresas mediáticas, el crecimiento vertiginoso de la Internet que trae más competencia, las reducciones en plantillas de periódicos y telediarios, la falta de apoyo a las nuevas propuestas empresariales de periodistas del patio, la eliminación de reporteros de radio para sustituirlos por comentaristas, y la falta de empleo, son sólo algunos de los muchos retos que encuentra a diario el periodista puertorriqueño.

Y como si eso fuera poco, los periodistas se enfrentan cada vez más a retos oficialistas que, gobierno tras gobierno, administración tras administración, tratan de limitar accesos para coartar el ejercicio del periodismo y por ende, el derecho del pueblo a estar informado. Antes fue la Ley de la Mordaza, o los golpes de macanas a periodistas, o las más de 40 medidas legislativas que en un año se radicaron para afectar el ejercicio periodístico en los años 90 y que combatimos con éxito desde el Overseas Press Club y la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO) ante la Legislatura y los Tribunales.

Hoy se trata del nuevo Código Penal, que con el pretexto de proteger a periodistas en actividades públicas, en realidad le dan carta blanca a que las autoridades a impedir la libertad de prensa.  En su artículo 243 el Código Penal dispone que: “(i)incurrirá en delito menos grave toda persona que ilegalmente y sin propósito legítimo alguno, durante la celebración de actos oficiales, obstruya intencionalmente la transmisión de cualquier medio de comunicación, o la toma de imágenes fotográficas, digitales o de video”.

Este artículo permite, por ejemplo, que ujieres en las gradas del Capitolio impidan a fotoperiodistas realizar su labor, como pasó el viernes pasado en un operativo federal en Plaza Guaynabo en el que miembros de la Policía Municipal atacaron y hasta arrestaron a fotoperiodistas que cubrían las incidencias. O como pasó en la huelga de la UPR en el 2011 o durante el cierre del hemiciclo en el Senado en el 2010.

El problema con esta legislación, y como muchas otras que se disfrazan como protecciones cuando verdaderamente son límites, es que no se trata de que afecten al periodista o al medio noticioso. Afectan al país, al público, que no estuvo en el lugar de los hechos, pero tiene el derecho a recibir la información.

Thursday, May 17, 2012

Respaldo judicial al FBI por agredir a la prensa: El sistema se protegió


El sistema federal se protegió a sí mismo, tras seis años de deliberaciones. Esa es la conclusión a la que se puede llegar con la determinación que bajó en el caso que llevaron los periodistas por ser atacados con golpes y gas pimienta por parte de los agentes del Negociado Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) en el año 2006.
Hoy del Primer Circuito de Apelaciones de Boston sostuvo la determinación del juez José A. Fusté de desestimar la demanda que un grupo de periodistas y organizaciones de prensa presentó contra el por aquellos hechos que ocurrieron mientras la prensa fue objeto de atropellos del Estado,  mientras hacían su labor de informar en el allanamiento de una supuesta Machetera en febrero de 2006 en el condominio De Diego 444.

Los jueces apelativos, que incluyen por invitación al juez Paul Barbadoro, aceptaron la versión de hechos de los demandantes pero, aún así, determinaron que la reacción de los agentes ese día fue una reacción permisible dentro de las circunstancias.