Este caso de la vida real trae lo que es el sexo en el siglo 21 con todo lo que la tecnología y los medios sociales conllevan
Esto fue una conversación real que sin querer inicié entre cinco mujeres, de entre 25 y 59 años de edad hace dos días sobre el vídeo viral de una mujer policía practicándole sexo oral a un compañero de labores.
Yo: ¿”Vieron el vídeo de la mujer policía?”
Isa: “Claro. ¿Quién no lo ha visto? La mujer con la macana en la boca.”
Mara: “No lo vi, pero es detestable que siempre victimizan a la mujer. Doblemente victimizada a nivel físico y a nivel público. Fue una encerrona para ella, pero del tipo no dicen nada”.
Annie: “Sí, vi parte del vídeo, ella estaba de lo más feliz. Víctima fue después, no en el momento en que se dejó grabar. ¿Por qué se dejaría grabar? A lo mejor fue por mutuo acuerdo. Es obvio que ella sabía que la estaban grabando, qué estúpida fue”.
María: “Yo no quiero ni verlo, pero no es la primera vez que sale algo así. ¿Por qué será que siempre tienen que fastidiar a la mujer”, dice la mayor del grupo. “Del hombre no dicen nada porque para eso es el macho. Deberían destituirlo”.
Mara: “La gente graba vídeos para su excitación sexual posterior al acto. En vez de buscar pornografía en películas o por Internet, lo tienen en su celular”.
Yo: “El vídeo trascendió por un desquite. Aparentemente la esposa del policía lo filtró. Ya me la imagino rebuscando el Iphone del marido y de momento se topa con la sorpresa de ver su falo en boca de otra en vivo y a todo color”.
Mara: “Faltaba ver a la mujer policía con un collar de perro y que el tipo le dijera ‘sit’, ‘good girl’. La usó y se burló de ella. La trató como una perra”.
