Ahora no digan que la culpa es de Yulín. Para ser honestos, tampoco es sólo de Miguel Romero. El caos criminal que arropa San Juan tiene múltiples factores, comenzando por la incapacidad de la Policía de Puerto Rico
(Vídeo de residente de la Calle Loíza.
Columna publicada originalmente en !Ey Boricua! y republicada en nuestra página en Substack
Ahora no pueden decir que la culpa es de Carmen Yulín, porque ya ella lleva más de dos años fuera. Miguel Romero lleva casi tres en el poder y el caos se le salió de las manos. San Juan es tierra de nadie, pero es que tampoco el alcalde es el único responsable.
Esto es mucho más complejo. Habría que culpar al Comisionado de la Policía, Antonio López Figueroa, por su incapacidad, y al embeleco ese de Seguridad Pública que dirige Alexis Torres. Ambos jefes están más pendientes a criminalizar la expresión pública de los periodistas, que en trabajar para lo que les pagan, que es combatir el crimen real.
Exmonitor federal de la Policía, Arnaldo Claudio, con
el exsecretario de estado, Elmer Román y un sindicato inician gestión
independiente para que el Congreso de los Estados Unidos atienda crisis de la
Policía de Puerto Rico
(NOTA: Publicado en !Ey! Boricua el 30 de mayo de 2022 - https://eyboricua.com/noticias/puerto-rico/gestionan-en-el-congreso-ayuda-urgente-para-los-policias-en-puerto-rico/ )
El exmonitor federal de la Policía, Arnaldo Claudio,
junto al exsecretario de Estado y de Seguridad Pública, el capitán Elmer Román,
denunciarán ante la Agencia de Seguridad Nacional (Homeland Security Agency) y
el Comité congresional que supervisa esa dependencia federal, la crisis que
viven los oficiales en Puerto Rico en momentos en que la criminalidad se sale
de control por la guerra de narcotráfico. Alegan que la situación criminal en
la isla ya es una amenaza a la seguridad nacional.
Encontraron un cadáver en la Laguna San José. (Foto El Vocero)
“Es lindo que esté la gente aquí
esperando el cadáver", dijo una reportera en la
televisión. Momentos antes otra decía: “No podemos identificar, pero es un
cadáver de una mujer con pelo rubio". Y otra reporteras, en el otro
canal, se quejaba que el hermano de la mujer desaparecida, Keishla Rodríguez
Ortiz, estaba “hostil” con la prensa que venía cubriendo el evento desde
que la joven desapareció.
Fue como ver un reality show de los telediarios.
Es una escena que cada vez se repite más. Es una manera de generar las
audiencias, con noticias que se siguen estirando y estirando para poder tener
el contenido que no producen de otras maneras. Hay gente que se siente dolida
en las audiencias porque lo identificaron como brutalidad noticiosa. Fue la
falta de sensatez por el dolor ajeno y colectivo, la empatía muchas veces disfrazada
y el deseo del rating que sólo da el éxtasis que produce el rating.
( NOTA: Esta columna fue publicada originalmente en NotiCel el 15 de febrero de 2017 - http://www.noticel.com/blog/200119/mellados-ante-la-criminalidad.html )
A Sonya Cortés se le cayó un diente el otro día en vivo por televisión, y
pensé que así mellados estamos todos en este país. Sonreímos diciendo
que todo está bien, pero tenemos huecos en la boca. Hablamos del
cannabis y de Oscar López Rivera, y de la Junta de Control Fiscal o del
plebiscito, para no tener que hablar de las muchas muertes que nos
rondan y siguen hundiendo a la sociedad en un abismo de violencia y
desolación. En los escasos 46 días que van del año 2017, más de 80
personas han sido asesinadas en Puerto Rico, pero ese tema se sigue
hablando de pasada, como si al ignorarlo fuera a desaparecer.
Los medios de comunicación leen los titulares de las muertes
violentas como si fuera una puntación en un juego, para rápido desviar
la atención a otra noticia y entretenernos en otras cosas. Short attention span.
Vivimos en la era de los 140 caracteres, del Snapchat y de la
gratificación instantánea, y eso le conviene a muchos. A los narcos,
para que los dejen tranquilos. A las víctimas, para que no sufran más. A
la Policía, para que no pregunten mucho. Al gobierno, porque es como si
se barrieran debajo de la alfombra esas cosas feas que nadie quiere
mirar. Pero con el crimen también suben los robos, el acecho, el
raterismo en las tiendas, los golpes a los niños, a los viejos, a los
animales, y la crueldad hacia la mujer. Son esas realidades que no
queremos mirar porque nos demuestran que como pueblo, nos falta un
diente. Tenemos ese hueco. Pregunto entonces, ¿estamos mellados ante la
criminalidad?
El gobierno, el que sea y esté en el poder,
siempre estará en negación. Dirán que son ciclos, que se están
implementando planes o rutas y que todo tendrá solución. Pero la verdad
es que no dicen mucho y sus acciones son más elocuentes, diciendo sin
palabras lo poco que hacen. Pretenden esconder esos huecos que
demuestran su inacción, como si se tratara de no sonreír para que no se
vea la mella en la boca.
Porque cuando te falta un diente, tienes tres opciones principales: o te pones un implante o un puente, te pones bracers para unir los espacios de la mella, o te quedas como estás. Mellao’. Y ahora mismo el gobierno parece que está así.
Mientras la administración está en un proceso de desesperación para
tratar de evitar un cierre del gobierno o los despidos que prometieron
que no harán, se enfrentan ante una Junta de Control Fiscal que lo
quiere todo rápido. Su atención está ahí, y no en parar la criminalidad.
(Esta columna fue publicada en NotiCel el 7 de julio de 2016 - http://www.noticel.com/blog/192252/no-se-puede-asar-dos-lechones-a-la-vez.html )
“No se puede asar dos lechones a la vez, porque siempre se quema uno”.
Esa era una frase usual que decía mi abuelo Esteban Cotto, un jíbaro
castao’ de esos que ya no existen, cada vez que hablaba de hacer dos
cosas complicadas al mismo tiempo. Y hoy más que nunca, viendo cómo se
comporta la prensa y el gobierno en Puerto Rico, llego a la conclusión
de que eso que él decía era verdad. Parecería que no pueden hacer dos
cosas a la vez porque cuando lo intentan, quedan mal en ambas.
Políticos y medios informativos son monotemáticos. Sólo hablan de
una cosa hasta que revienta otra. Es como si se pusieran de acuerdo para
desinformar y vivir del shock del momento.
Mientras las
portadas de periódicos y los titulares en la televisión, la radio y la
Internet se concentran con toda la razón desde hace semanas en la
quiebra del gobierno, en la aprobación de la ley PROMESA y la inminente y
desgraciada imposición de una Junta de Control Fiscal federal que viene
a cortar cabeza, se olvidó y se ocultó de la opinión pública que Puerto
Rico está manga por hombro en muchos otros frentes. Uno de esos es la
criminalidad y cómo es que los sicarios andan por la libre, secuestrando
y matando personas, y aquí se despacha el tema como si fuera más de lo
mismo.
No fue hasta que pasó lo más temido, que cayeron en cuenta.
Un tiroteo en el lujoso hotel Caribe Hilton cegó la vida de un niño de
10 años en plena celebración del 4 de julio. Algunos medios reportaron
que ciertos huéspedes decían que el ambiente se puso “cafre” en el área
de la piscina, antes de que empezaran las ráfagas y las multitudes a
correr. Después dicen que los familiares no quieren cooperar con las
autoridades en la investigación. Y yo me pregunto ¿es que nadie se había
dado cuenta de que la criminalidad iba en alzada antes de este suceso?
Con 11 asesinatos reportados desde la madrugada del viernes 1ro de
julio hasta el mediodía del sábado 2 de julio, la cifra de homicidios ha
aumentado en un 20% entre el año 2015 y el 2016. Esto no cuenta lo que
ha pasado desde el sábado hasta hoy ni que hay menos personas en Puerto
Rico por la emigración. ¿Y por qué esto parece ser una sorpresa que
sale de la nada? ¿Será que se ha llegado a un nivel de insensibilidad
tal que ya estamos acostumbrados a la muerte o será que a propósito,
sectores de los medios noticiosos se alían al gobierno para encubrir lo
que es evidente con el aumento en la criminalidad? ¿Por qué ambas cosas
están pasando ante nuestras narices y nadie dice nada?
Del lado
de los medios noticiosos, parte del problema surge de la incapacidad en
amplios sectores de la prensa de hacer su trabajo. Son cada día más los
periodistas que se conforman con lo fácil y digerido. Se creen que se
comen el pernil, pero lo que de verdad les dan es carne podrida. Y del
lado del gobierno, el problema yace en la mordaza institucionalizada de
la presente administración. Y esto, muy pocos medios y periodistas se
atreven a denunciarlo.
(Nota: Esta es la
terceraparte de una columna que
inicialmente fue publicada en NotiCel con el título “Portavoces de narcos”. En
la segunda parte analizamos las amenazas al periodismo y en esta, el negocio de
la droga en Puerto Rico y el Caribe)
Si no es el negocio más lucrativo del mundo, el
narcotráfico está entre los principales tres negocios del globo.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas, hace 12 años el narcotráfico
generó negocios montantes a $321.6 billones, o sea, $321,600 millones en el año
2003. Si ese año el Producto Bruto Interno de los Estados Unidos era de $36
trillones, eso representó un estimado del uno por ciento (1%) del comercio
mundial. Hoy los estimados son alarmantes.
Es obvio que un negocio que mueve tanto dinero
a nivel global tenga también un impacto a nivel local.
En Puerto Rico es un negocio redondo que mueve
la economía subterránea. Se estima que el narcotráfico y otras actividades
informales que no pagan contribuciones generan cerca de $14,000 millones al año
en Puerto Rico. Según el estudio “La Economía del bienestar en Puerto
Rico: el costo de la criminalidad”, del economista José Alameda, los puntos de droga generan más empleo y
la remuneración económica es mayor a otros sectores económicos del país. El
análisis establece que el negocio de la droga en Puerto Rico genera al menos
15,000 empleos directos y el salario por hora es entre $50 a $80.
El propio el Superintendente de la Policía,
José Caldero, ha dicho que el 70% de los crímenes en Puerto Rico se vinculan al
negocio de la droga, toda una industria que circula aquí cantidades
monumentales de producto y armas. Según distintos estudios, cerca de 175,000
personas están vinculadas al narcotráfico en Puerto Rico y hay más de 1,600
puntos de venta de droga.
(Nota: Esta es la segunda parte de la columna
que publicó Noticel el 9 de septiembre de 2015 titulada “Portavoces de narcos”)
Todo el mundo sabe que frente al narcotráfico, la prensa tiene las de perder. Los
narcotraficantes en todo el mundo la han emprendido contra los periodistas. Los
amenazan, los presionan para publicar noticias que en realidad son mensajes
hacia sus rivales, los vejan, los golpean o los matan.
En Puerto Rico no hemos llegado aún a ese
extremo porque la prensa se cuida, y en parte, porque hay un deterioro en el
periodismo investigativo. Las pesquisas reporteriles se hacen en otros temas y
no tocan el narcotráfico. Habría que preguntarse por qué la renuencia de los
medios a investigar estos casos, si es por la seguridad de los reporteros, si
es porque el medio no tiene investigadores o si es, como sucede en otros
países, porque el narco ha invadido todas las esferas sociales y está en la
política, la judicatura e incluso en los propios medios de comunicación.
“Este caso podría caer entre los miles que quedan en el aire sin resolver, lo que añade a la sensación de impotencia e impunidad”
Era una Nissan blanca modelo Versa. Luego dijeron que quizás era verde. ¿Quién sabe de verdad como era? Solo se sabe, por la estela que dejó a su paso, que iba a exceso de velocidad por el carril exclusivo de guaguas de la Autoridad Metropolitana de Autobuses un sábado a las 6:15 de la mañana. El conductor o conductora arrolló a un trío de corredores que entrenaban para el maratón de Chicago. No se inmutó. Siguió su curso y se fue a la huida.
En el frenético éxodo para no dejar pistas se llevó por el medio a los corredores Jorge Rivera Bujosa y Ana María Rivera, quienes a pesar de los golpes fueron dados de alta, pero dejó malamente herida a Mayra Elías Díaz. En un principio se pensó que Mayra no podría volver a caminar, pero tras una milagrosa operación en Centro Médico, todo apunta que lo logrará luego de un largo proceso de terapias.
¿Quién fue el o la canalla al que no le importó la vida de otros y salió huyendo? ¿Sería solo el conductor o irían más personas en ese vehículo? ¿Aparecerá algún vídeo certero de las cámaras de seguridad en ese sector en San Juan? La Policía informó que no había testigos pero ya tienen dos vídeos de cámaras de seguridad. ¿Habrán identificado la tablilla del vehículo? Y lo más importante, ¿dónde está la guagua?