El arresto de Tata Charbonnier nos tiene que poner a
pensar en los honorables buscones que abundan en la Asamblea Legislativa. Esos
que se matan por entrar en la Legislatura, porque saben que tendrán chofer,
empleados, una oficina con beneficios, y cuando llegan a los sitios, los llaman
“honorables”. ¿Honorables? ¿Por qué llamarlos así cuando realmente hay tantos buscones?
