Periodista independiente en Puerto Rico

Friday, May 8, 2026

Piculín: El duelo que retrató la mezquindad del poder

La controversia por los días de duelo decretados tras el fallecimiento de José “Piculín” Ortiz no es un mero detalle administrativo: es una radiografía de las prioridades políticas y el oportunismo de un gobierno desconectado del sentir nacional.


Sobre los días de duelo.

Hoy se llevó a cabo el velatorio público con unos actos más solemnes en honor de una de las figuras más trascendentales en la historia del deporte puertorriqueño, José “Piculín” Ortiz.  Pero el pueblo viene llorándolo y ha estado de luto -—sintiéndolo profundamente en la fibra del país— desde el instante en que se conoció su partida.

Este escenario me obliga a reflexionar, una vez más, sobre la naturaleza de los honores oficiales en Puerto Rico. ¿A quiénes considera "ilustres" el poder? Esta mañana discutí el tema en mi programa de radio, pero el transcurrir del día solo ha profundizado mi indignación.

La gobernadora Jennifer González extendió por tres días el duelo nacional y hay quien diga que fue por convicción, pero la verdad es otra. Hubo un consenso casi absoluto del pueblo de Puerto Rico que se expresó con coraje – tanto en los medios como en las redes sociales – porque al principio sólo se le decretó un día de duelo.

También se preguntaban si el cambio en la gobernadora fue presión política por el hecho de que el Municipio de San Juan se adelantó y decretó una semana donde las banderas ondeen a media asta.

La presión pública ha sido fuerte, pero más fuerte el coraje de la gente que sentía una falta absoluta de respeto a Puerto Rico que la gobernadora hubiera decretado 4 días de duelo por un extranjero, prácticamente desconocido por la inmensa mayoría del pueblo puertorriqueño. Me refiero al estadounidense Charlie Kirk.

Kirk fue un hombre que siempre llevó una retórica de odio y división, y que murió de manera terrible, ante la violencia atroz que impera en la Nación Americana. Claro que Kirk murió de forma trágica, pero convertir a una figura ultraderechista estadounidense en una especie de héroe nacional en Puerto Rico siempre resultó absurdo y una falta de respeto al pueblo.

Cinco días de duelo le decretó la gobernadora de esta colonia que no le importa ni a Trump ni a la gente que rodeaba al propio Kirk. Es la verdad. ¿Lo merecía? Cada cual opinará según su esquina religiosa o ideológica, yo opino que no merecía esos cinco días. Aquí ha habido otras figuras mucho más cercanas al pueblo y a nuestra historia que Kirk.

Hay un pitiyanquismo triste en intentar agradar a quienes ni siquiera miran hacia Puerto Rico. Pretender ser quien no es, y más que nada, ser a quien no te quiere, da vergüenza ajena. Ese orgullo de ser de esta tierra a veces no aparece en nuestros políticos del patio.

Los duelos decretados por JGO

Lo que me trae a los duelos decretados por esta administración. Más allá del caso de Piculín Ortiz, me puse a indagar para el programa de radio lo que había hecho este gobierno hasta ahora.

  • Enero 2025: La primera que encontré que le decretaron días de duelo fue a la senadora del Partido Nuevo Progresista Ángeles Mendoza Tió. La gobernadora González decretó dos días de duelo.
  • Marzo 2025: Decretó dos días por el exsenador popular Cirilo Tirado Delgado.
  • Abril 2025: Tres días por el Papa Francisco, fallecido siendo jefe de Estado y líder religioso. La gobernadora es católica.
  • Septiembre 2025: Un día por el exsenador del PNP, Carlos Pagán. Ese mismo mes, cuatro días por el estadounidense Charlie Kirk.
  • Diciembre 2025: Dos días por don Rafael Ithier, fundador del Gran Combo y pilar de nuestra cultura.
  • Febrero 2026: Dos días por el general retirado Félix Santoni.
  • Marzo 2026: Un día por Willie Colón, el reconocido trombonista boricua siempre fue una figura mundial de la música tropical.
  • Abril 2026: Un día compartido para tres servidores públicos caídos en el cumplimiento del deber (el paramédico Amid Molina, el agente Eddie Santiago Renta y la piloto Ariana Savino).
  • Mayo 2026: Inicialmente un día para Piculín Ortiz, rectificado a tres tras la presión pública.

Decretar un día, dos o cuatro de luto oficial es una medida que los gobiernos establecen para designar unos días de respeto, recogimiento y conmemoración del legado de figuras que dejaron huellas en la sociedad. Implica que las banderas deben ondear a media asta como señal de ese respeto. También implica la cancelación de actos oficiales porque la intención es expresar el dolor colectivo de una nación.

Honrar la memoria de quien falleció y ofrecer un espacio de duelo compartido. Pero… ¿qué significa esto para nosotros?. La realidad es que José “Piculín” Ortiz no necesita la validación de ningún gobierno para ocupar el sitial que ya tiene en la memoria colectiva. El pueblo lo despidió mucho antes de que el gobierno reaccionara ante la indignación pública.

Piculín fue más que un atleta extraordinario. Fue disciplina, orgullo, representación internacional y pueblo. Fue una figura que unió generaciones y barrios completos alrededor del deporte y del sentido de pertenencia nacional. Su legado no cabe en un decreto ejecutivo ni se mide por cuántos días una gobernadora permita bajar una bandera a media asta.

Y ahí está el verdadero problema.

Porque esta controversia nunca fue solamente sobre un día más o un día menos de duelo. Fue sobre la incapacidad del poder político de entender quiénes son las figuras que realmente representan el alma del país. Fue sobre la mezquindad de minimizar a uno de los grandes nuestros mientras se exageran homenajes a figuras ajenas por conveniencia ideológica o cálculo político.

Al final, Jennifer González terminó extendiendo el duelo no por convicción, sino por cálculo, porque el país se lo reclamó. Y eso quizás es lo más revelador de todo: que tuvo que ser la presión del pueblo —y no la insensibilidad de su gobierno— la que le recordara quién era verdaderamente José “Piculín” Ortiz y qué lo siente, padece y valora el pueblo. 

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