Periodista independiente en Puerto Rico

Friday, May 29, 2026

La factura del cimarronaje: el giro global hacia las reparaciones por la esclavitud

Mientras la gran mayoría de la prensa se distrae en la geopolítica tradicional, un terremoto ético y restaurativo recorre el planeta entero esta semana, de la mano del activismo afrodescendiente.

Loíza, Puerto Rico


Más allá de las tensiones económicas, la carrera por la Inteligencia Artificial o el ruido mediático habitual, esta última semana de mayo de 2026 marca un hito histórico silencioso. Somos testigos de una de las transformaciones morales más profundas de nuestra era: el desmantelamiento simbólico, legal y financiero del legado de la esclavitud transatlántica.

 

Lo que durante generaciones fue sepultado bajo el olvido institucional, hoy ocupa el centro de la agenda geopolítica global. Las grietas en el muro de la impunidad histórica son irreversibles, impulsadas por tres frentes contundentes: la autorreflexión de la Iglesia, la limpieza legislativa europea y los laboratorios locales de justicia financiera en los Estados Unidos. Un debate trascendental que, de este lado del Atlántico, la prensa corporativa puertorriqueña insiste en seguir ignorando.

1.  El Vaticano ante el espejo de su propio diseño

El giro más disruptivo provino del Palacio Apostólico. Con la publicación de la encíclica Magnifica Humanitas, el Papa León XIV no solo abordó los desafíos éticos de la deshumanización tecnológica; también saldó una deuda pendiente desde hace más de quinientos años.

Por primera vez, un Pontífice apuntó directamente a las estructuras de la Iglesia, reconociendo la responsabilidad de las Bulas Papales del siglo XV (como la infame Dum Diversas de 1452), que otorgaron a las monarquías el "derecho divino" de conquistar y esclavizar. Al vincular el horror del comercio de almas con la explotación

laboral moderna, el Vaticano envió un mensaje contundente: el racismo estructural no es un accidente, sino el diseño de un sistema que comenzó con su bendición. No se podía esperar menos de un Papa cuya propia historia familiar arrastra las complejidades de la identidad y el mestizaje frente al prejuicio.

2.  Europa y el exorcismo de sus fantasmas coloniales

Paralelamente, el continente enriquecido por el comercio triangular enfrenta sus propios códigos del pasado. En un acto de enorme carga simbólica, la Asamblea Nacional de Francia votó por unanimidad la derogación definitiva del Code Noir (Código Negro), el decreto real de 1685 que regulaba la tortura y compraventa de seres humanos en sus colonias caribeñas. Aunque la esclavitud se abolió en 1848, este andamiaje legal permanecía como una mancha jurídica en sus libros.

A nivel continental, las respuestas varían entre la aceptación y la resistencia. Mientras los Países Bajos lideraron el camino con una disculpa estatal y un fondo de 200 millones de euros para la memoria, el Reino Unido mantiene una postura ambivalente: instituciones como la Iglesia de Inglaterra prometen fondos millonarios tras auditar sus finanzas históricas, pero el gobierno británico bloquea activamente cualquier debate sobre indemnizaciones económicas directas.

 

Frente a la evasión europea, bloques como la Comunidad del Caribe (CARICOM), con el respaldo moral de figuras como la saliente vicepresidenta colombiana Francia Márquez, ya no exigen simples lamentos diplomáticos. La exigencia actual del Sur Global es clara: condonación de deudas externas, transferencias tecnológicas y fondos de salud pública para sanar el trauma intergeneracional de la plantación.

3.  Estados Unidos: Acción local ante el vacío federal

En los Estados Unidos, la nación que construyó su hegemonía económica sobre el algodón cosechado a base de látigo que caía despiadadamente sobre la mano de obra esclava, la conversación sobre reparaciones vive una dualidad extrema. Bajo la administración federal de Donald Trump, el panorama es de parálisis absoluta; el proyecto de ley H.R. 40 para estudiar el impacto de la esclavitud continúa acumulando polvo en el Congreso.

Sin embargo, ante el vacío federal, los estados y municipios se han convertido en motores de justicia restaurativa a través de cuatro modelos principales:

  • California: Primer estado en estructurar un plan oficial de reparaciones con reformas penales, de vivienda y compensaciones económicas.
  • Evanston (Illinois): Redirige los impuestos del cannabis recreativo hacia subsidios de vivienda para residentes afroamericanos afectados por la discriminación histórica.
  • Universidad de Georgetown: Creó un fondo patrimonial de inversión para los descendientes de las 272 personas esclavizadas que la institución vendió en 1838 para salvarse de la quiebra.
  • El Smithsonian: A través del Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana, tiene proyectos sobre preservar la historia oral, la defensa de derechos civiles y otros como el proyecto "Save Our African American Treasures", rescatando del olvido reliquias, archivos y testimonios orales de la resistencia civil.

Esta infografía se diseñó con IA, una vez se recopilaron los datos

¿Y Puerto Rico? El rugido del cimarronaje cultural

Contario a lo que dictaría el prejuicio colonial, Puerto Rico no se ha quedado atrás. La isla vive una ebullición histórica de afrorreparación y justicia racial  autogestionada por la academia, el arte y el activismo de base. Estas iniciativas no esperan por decretos gubernamentales; actúan directamente sobre el territorio. Algunas son las siguientes:

Educación y Reparación Epistémica


Programa de Estudios de la Afrodescendencia y Racialización (UPR): Dirigido en el Recinto de Río Piedras por las doctoras Mayra Santos Febres y María Elba Torres. Con el respaldo de la Fundación Mellon, institucionalizó una concentración menor transdisciplinaria y la digitalización del archivo histórico de la negritud caribeña.

La Cumbre Afro: Foro internacional de vanguardia en la UPR que conecta a escritores, activistas y juristas globales para honrar legados invisibilizados como el de Arturo Alfonso Schomburg y estrechar lazos con el pueblo de Haití, entre múltiples esfuerzos.

Cátedra Ancestral de Mujeres Negras (EDP University): Liderada por la escritora Yolanda Arroyo Pizarro. Un proyecto de reparación literaria que investiga antiguos periódicos coloniales para rescatar del anonimato los nombres de mujeres esclavizadas, devolviéndoles su dignidad histórica a través de la narrativa de resistencia.

Espacio Público, Museología y Autogestión

·         Corredor Afro y Casa Afro (Loíza): Alianza entre la Corporación Piñones Se Integra (COPI), dirigida por la Dra. Maricruz Rivera Segarra, y la Creative Justice Initiative, capitaneado por la Dra. Marta Moreno Vega. Este epicentro cultural en Piñones conecta el acervo afroboricua directamente con la diáspora global.

·         Ruta de la Bandera Cimarrona: Cartografía comunitaria impulsada por colectivos aliados como la Cumbre Afro. que recorre y marca los puntos geográficos de la isla donde ocurrieron rebeliones históricas.

·         Museo Casa Silvana (Humacao): Espacio fundado por Edwin Velázquez Collazo, dedicado exclusivamente a la documentación y exhibición de artistas afrodescendientes, rompiendo la exclusión geográfica de las galerías metropolitanas.

·         Colectivo Ilé: Columna vertebral del activismo antirracista isleño, responsable de la concienciación social, talleres de sanación ancestral y campañas de autoidentificación étnica en los censos oficiales.

El precio de la memoria

El negocio transatlántico de vidas humanas duró cuatro siglos, pero sus secuelas económicas y psicológicas se extienden hasta el presente. Lo que los acontecimientos de este año demuestran es que la retórica del arrepentimiento ya no basta.

Ya sea mediante la derogación de leyes anacrónicas, la creación de fideicomisos universitarios o subsidios habitacionales directos, el mundo empieza a asimilar que la verdadera reconciliación requiere de reformas estructurales y de una

chequera abierta. La historia no se puede cambiar, pero el precio de su legado, finalmente, se ha empezado a cobrar.

 

 

 

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