Un demoledor audio atribuido al cónyuge de la legisladora del PNP desmantela su fachada religiosa, denunciando maltrato laboral, desvío de miles de dólares y una victoria electoral espuria bajo la sombra de "votos amarrados".
AUDIO - EN SPOTIFY
Un nuevo y devastador audio sobre el comportamiento y las oscuras movidas de la senadora del Partido Nuevo Progresista (PNP), Karen Román, ha vuelto a salir, y a sacudir las estructuras políticas y legislativas del país. En esta ocasión, la denuncia no surge de la oposición política, sino del círculo más íntimo y sagrado: su propio esposo.
En el audio el marido, Eladio Méndez Alicea, la acusa de que el
puesto de senadora “se le subió a la cabeza”, que ella es hipócrita,
soberbia, desorganizada, que ha abandonado a su familia y a la iglesia. Dice
que es una mujer tóxica, y la señala de cometer fraude electoral con "votos
amarrados" gestionados por un tercero.
El audio, que ha comenzado a circular con fuerza en varias oficinas
legislativas incluyendo la de Román, y en múltiples alcaldías de la zona
noroeste del país —región que compone el Distrito IV de Mayagüez a Aguadilla
que ella representa—, expone una demoledora radiografía de hipocresía, traición
familiar, abuso laboral y un alegado esquema de fraude electoral que pone en
entredicho la legitimidad de su escaño. Todo, en voz del esposo.
Este medio EN BLANCO Y NEGRO tiene el audio desde la semana
pasada y antes de publicarlo se intentó entrevistar a la senadora para tener su
versión de los hechos, pero las gestiones fueron infructuosas. Hoy se volvió a
llamar a su oficina en el Senado y un ayudante identificado como Felipe Ralap
indicó que dejaría el mensaje. No hubo respuesta.
En la grabación, un hombre visiblemente indignado y desgastado se
identifica plenamente como el cónyuge de la legisladora, desatando una ráfaga
de acusaciones que destruyen por completo la proyección cristiana que Román ha
utilizado como plataforma política. El denunciante afirma categóricamente que
el cargo senatorial "se le subió a la cabeza" y que la
funcionaria vive una doble vida en total desobediencia espiritual.
“Ella estaba cogiendo una iglesia... sentada en una silla, predicando al frente cuando estaba viviendo en adulterio y fornicación”, manifiesta el esposo en el audio, revelando además que la propia madre de la senadora la cataloga como una "mentirosa" de toda la vida. Según su testimonio, la falta de integridad moral fue la verdadera razón por la cual sus proyectos religiosos fracasaron: “Por eso nunca la iglesia se llenó”.
Las imputaciones adquieren un matiz de extrema gravedad legal al tocar
el financiamiento de su carrera y el origen de sus votos. El esposo asegura
haber sido el principal financista de la campaña de Román, una inversión
económica que lo dejó en la ruina financiera y por la cual hoy recibe el
desprecio y la exclusión de la legisladora.
“Yo pagué 7,000 dólares de
planilla y seguro social de lo de ella... Yo me gané noventa y pico mil, casi
96,000 dólares el año pasado con el truck y lo gasté completamente en ella. En
la política me quedé pelao’ y no me dio ni cinco centavos”, denuncia con
amargura, el esposo, quien es camionero, alegando que ahora ella no lo quiere a
su lado ni lo invita a ninguna actividad oficial o pastoral en San Juan. "Yo
que soy su esposo, no me quiere al lado de ella y gasté 100,000",
añade.
Sin embargo, el golpe más contundente a la figura pública de la senadora
radica en la impugnación directa de su victoria en las urnas. De acuerdo con
las expresiones de su pareja, Karen Román jamás contó con el favor legítimo del
pueblo, sino que ocupa su silla en el Capitolio mediante una manipulación
indebida del proceso democrático.
“Ella perdió las elecciones. Ella no ganó las elecciones... ¿Quién se
las hizo ganar? Fue Luis Daniel. Con una conexión que tenía arriba, que
hicieron con los votos y la pusieron a ella en la posición que tiene. Ella no
ganó las elecciones por cuanto ella pecó delante de Dios, la sacó y está en la
posición por el hombre, no por Dios”, sentencia de forma tajante.
Explotación
de empleados y un hogar en ruinas
El ambiente laboral dentro de la oficina legislativa de la senadora
también quedó al descubierto como un entorno de hostigamiento y explotación. En
el audio, el cónyuge confronta directamente la conducta de Román con sus
subordinados, exigiéndole que detenga el abuso y respete los horarios básicos
de trabajo.
“Se supone que salga a las cinco de la tarde. Son las seis o las siete
de la noche... porque tú estás explotando los empleados... Tú eres una
explotadora”, expresa con vehemencia, añadiendo que la funcionaria se pasa
"de pueblo en pueblo buscando problemas con la gente" y "alborotando
el gallinero", ganándose el rechazo del ojo público y el apodo de “la
pastora loca”.
El denunciante relata cómo empleadas clave y de absoluta confianza
terminaron abandonando o siendo expulsadas de su equipo tras desgastarse por
ella: “Zoraida botó la hiel con ella ayudándola y la sacó. Glenda botó la
hiel con ella y la sacó. Las que trabajaron duro con ella”. Mientras el
personal sufría las exigencias, el entorno de la senadora presuntamente avalaba
el descontrol en actividades político-sociales, mencionando eventos en el
municipio de Añasco colmados de "alcohol y bebida" que parecían no
tener fin.
A nivel personal, la situación doméstica se describe como un escenario
tóxico e insostenible. El esposo describe un patrón de abandono del hogar donde
la senadora ignora por completo sus responsabilidades familiares a causa de una
obsesión con su teléfono celular y su agenda pública. “Llega aquí a las
ocho, a las nueve, de las 10 de la noche. Y todavía son las 11 y las 12 de la
noche y ella con el maldito teléfono que no atiende su hogar... Eso no es una
relación. Eso es tóxico, malo a mala hora” , puntualiza el hombre, quien
concluye asegurando que se encuentra en un estado de total indignación: "Estoy
molesto. Estoy que pico".
Historial
de controversias
Este escándalo no es un hecho aislado, sino el capítulo más reciente de
una saga de incidentes que han caracterizado el accidentado e irreverente paso
de Karen Román por la Legislatura. A pesar de proyectarse de manera constante
como una líder de fe y valores tradicionales, las ejecutorias de la senadora se
han visto empañadas por la violencia verbal, altercados en público y ataques
directos a sus propios compañeros de hemiciclo.
El
altercado aéreo en Frontier
En abril de 2025, la senadora protagonizó un polémico incidente
internacional al ser removida por el personal de la aerolínea comercial
Frontier de un vuelo que pretendía abordar desde Orlando, Florida, hacia Puerto
Rico. Aunque Román denunció de inmediato haber sido víctima de un supuesto
"discrimen y maltrato" por parte de la tripulación, el evento dividió
drásticamente la opinión pública, con amplios sectores cuestionando su
temperamento y las verdaderas razones que provocaron su expulsión del avión.
Éxtasis y
lenguas en el hemiciclo senatorial
A mediados de 2025, en lo que ha sido uno de los momentos más insólitos
en la historia legislativa contemporánea, la senadora interrumpió un debate
político en pleno hemiciclo para lanzar un encendido discurso en defensa de la
gestión de la gobernadora Jenniffer González Colón. Tras tildar de “hipócritas”
a los miembros de la oposición, Román comenzó imprevistamente a hablar en
lenguas desde su banca senatorial.
“Estoy hablando con autoridad. Y no estoy hablando yo, les habla el
Señor... Dios está cansado de la poca vergüenza”, exclamó ante la mirada
atónita de sus pares, encendiendo un debate constitucional inmediato sobre la
total disolución de la frontera entre la Iglesia y el Estado.
La saga de
los audios: Insultos, homofobia y amenazas
La verdadera personalidad de la legisladora comenzó a filtrarse a
finales de 2025 a través de una serie de grabaciones clandestinas realizadas en
la privacidad de su oficina capitalina. En dichos audios, la senadora desplegó
un lenguaje vulgar y hostil contra diversas figuras políticas del país:
Amenaza de violencia física: Insultó directamente a la representante del PNP,
Odalys González —quien representa el Distrito 18 de Aguada, Rincón, Moca y
Añasco—, advirtiendo de forma explícita que la legisladora se estaba buscando
"una gaznatá" por el simple hecho de fiscalizar su gestión. El
ataque provocó que el liderato popular de la zona exigiera su renuncia
inmediata.
Ataques a minorías y homofobia: En las mismas grabaciones, Román tildó de “insoportable”
al senador popular Luis Javier Hernández y arremetió contra el alcalde de
Aguada, Christian Cortés, realizando comentarios despectivos y cuestionando de
manera humillante la orientación sexual del ejecutivo municipal.
Insultos a Eliezer Molina: Calificó al senador independiente Eliezer
Molina como un “demonio” y un “payaso”, mofándose de su presencia
en las vistas legislativas y afirmando abiertamente que le daban ganas de darle
una bofetada. Molina, en un giro inesperado, optó por no responder a la
violencia, expresando públicamente que la pondría en sus oraciones y procediendo
a darle un abrazo en el Capitolio como muestra de madurez.
El
"arrepentimiento" y la teoría del chantaje
Ante la presión pública insostenible provocada por la avalancha de
grabaciones, la senadora Román emitió unas declaraciones escritas el domingo 30
de noviembre de 2025. En el comunicado, la legisladora pidió "perdón
públicamente" al pueblo de Puerto Rico, atribuyendo el origen de los
audios a la "maldad y alevosía" de un exempleado despechado a
quien no se le renovó su contrato profesional en el Senado.
Lejos de mostrar una genuina contrición o de evaluar una salida digna de
su escaño, Román se atrincheró en su puesto argumentando que las grabaciones
sin su consentimiento constituían un delito de chantaje.
“No voy a acceder a chantaje alguno, por lo que tampoco voy a
renunciar a mi posición en el Senado de Puerto Rico”, manifestó en aquel
momento, asegurando que se mantendría enfocada en su distrito.
Sin embargo, este nuevo audio, proveniente presuntamente del hombre que
compartió su cama, su hogar y sus finanzas, destruye por completo la narrativa
del "empleado vengativo" y coloca a la senadora Román ante el
escenario más crítico de su carrera: responder ante las autoridades y el
electorado por un supuesto fraude electoral y por la total quiebra moral de su
discurso público.



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