La administración del colegio St. John del Condado emitió unas declaraciones en las que justifican la vacunación a personas que no les correspondía, alegando que no abusaron de su privilegio económico, ni violaron el protocolo establecido por el gobierno. Por cada vacuna que se conceda a alguien fuera de fase, la vida de algún envejeciente, maestro o primer respondedor corre peligro.
