Semana Santa, Santa Semana.
Semana para descansar. Días de estar relax, sin
preocupaciones.
Semana para coger sol en la playa. Es momento
de cogerse un “break”, de irse a la playa, darse unos tragos, coger sol y
olvidarse de los problemas de este “período especial” que vive Puerto Rico,
aunque lo nieguen los gobernantes de todos los partidos. Son días de olvidarse que estamos pelaos’ por
pagar al dichosa planilla, por el IVU y el montón de impuestos que tiene a
muchos al borde de la quiebra.
Hay que olvidarse del desempleo, de la falta de
oportunidades, del pesimismo, y … ah, es como si escuchara abrir la lata de
cervecita fría, que se saborea bajo el sol candente que te quema la piel, de
una de las hermosas playas del país. Será en Cabo Rojo. Quizás en Luquillo. En
Vieques o en Culebra este año a lo mejor no, porque no hay lanchas, pero sí hay descanso. Ay qué rico. ¡Santa Semana!
Muchos que desde el viernes pasado cogieron sus
bártulos y se fueron corriendo a alguna playa, olvidan es que esta es la Semana
Santa. Sí. Es una santa semana en la que deberíamos todos recogernos a buen
vivir. Es una semana de reflexión que inició el Domingo de Ramos en la que
debemos todos pensar dónde estamos y hacia dónde vamos.
Después de 40 días que se supone fueran de
meditación, de introspección en esa Cuaresma, por fin llega la Semana Mayor.
Esa semana, que en la tradición religiosa y cultural de la que se supone que
salimos como pueblo, pensemos y actuemos como una semana de espiritualidad. Pero no, se convierte en
una de todo menos eso.
