(NOTA: Este ensayo fue publicado en NotiCel el 2 de marzo de 2016. Su título original fue "Una prensa hipnotizada por Trump" pero en la edición de NotiCel fue titulado "Antes Trump era bueno y le reían las gracias, pero ahora...." http://www.noticel.com/blog/187227/antes-trump-era-bueno-y-le-reian-las-gracias-pero-ahora.html _)
Allá y acá Donald Trump tiene a la prensa
hipnotizada, ese estado alterado de la conciencia en el que la gente cae en
trance, casi como un zombi. No estaban dormidos totalmente porque estaban en un
estado focalizado donde no perdían la conciencia, pero la adaptaban por
conveniencia.
En los Estados Unidos Trump fue la estrella
para satisfacer el hambre del espectáculo, la droga que llevó a los medios al clímax
que representa más audiencias y a la sensación orgásmica que les produce saber
que a más audiencias, más dinero de la publicidad. Pero poco a poco la burbuja explotó. Como
cedieron el control, ahora no saben qué hacer. Como no les importó la ética ni la fiscalización
sino el culto a la personalidad de una figura mediática, ahora intentan
desesperadamente de recoger velas. Publican análisis, columnas y artículos de
por qué Trump no debe ser el candidato republicano. Ahora tienen miedo de que
llegue a ser presidente.
Y acá en Puerto Rico, como si nada de eso nos
tocara. Cubren de seguimiento lo que sale allá, nadie fiscaliza ni a Trump ni a
todos los que han hecho negocios con él aquí, y mucho menos cuestionan el
impacto de sus comentarios o la falta de éstos
en el futuro económico y político de la isla. No. La prensa y los medios
aquí no están tan pendientes de eso porque lo que les interesa es complacer a
la gente que no le importa ni la Junta Fiscal ni la crisis, sólo lo light, dónde ir de chinchorreo en el “wikén”
o saber qué pasó en la novela Fatamgül.
O sea, que el gran ganador en toda esta
mediocridad es Trump. Como reseñamos en este espacio de NotiCel en agosto
pasado, para él
todo es un espectáculo y aprovecha cualquier oportunidad y lo convierte en un
desvergonzado momento de publicidad gratuita. Habilidoso como siempre ha sido,
ha manejado los medios de comunicación como gusto y gana le ha dado. Sabe que
la prensa vive de sus titulares “light”,
pero tras bastidores, ha ido moviendo
toda una maquinaria de capitalismo salvaje, apoyada por los sectores más
recalcitrantes en los Estados Unidos.
