El analista político, estratega de marca y profesor universitario Iván Cardona escribe POR INVITACION en Blanco y Negro con Sandra
El ruido como estrategia
Donald Trump comprendió algo que muchos políticos de su generación no: que en la era digital, la visibilidad es poder, incluso cuando esa visibilidad proviene del escándalo, la falsedad o la ofensa. Durante su presidencia, su relación con los medios fue una confrontación abierta —una coreografía cuidadosamente diseñada donde la agresión reemplazó al argumento, y la humillación mediática se convirtió en táctica de control.
A diferencia de sus predecesores, que veían en la prensa un
instrumento de fiscalización o al menos una instancia necesaria de mediación,
Trump la definió como el enemigo. No como una figura retórica, sino como una
declaración de guerra política. “The enemy of the people”, dijo en 2017, frase
que resonó como un eco de los regímenes totalitarios del siglo XX, desde Stalin
hasta Mussolini.
Con esas palabras, inauguró un ciclo de hostilidad institucional hacia el periodismo que, lejos de extinguirse al dejar la Casa Blanca, parece haberse convertido en el nuevo idioma del poder republicano.


