Sobre 150,000 puertorriqueños adictos o que se
contagiaron con Hepatitis C por transfusiones de sangre y que tienen el Plan
Vital (Reforma) se exponen a una especie de sentencia de muerte porque el
gobierno les cambió unilateralmente los tratamientos de los que dependen sus
vidas.
Se trata de una nueva directriz que dio a conocer el director de la Administración de Servicios de Salud (ASES), Jorge Galva, en la que eliminó los medicamentos para atender esta enfermedad contagiosa, que, sin tratamiento, provoca cáncer y hasta la muerte.